This graph shows how many times the word ______ has been mentioned throughout the history of the program.
Ahora Radio también está en las redes sociales. Búscanos en Facebook y en Instagram. Ahora Radio, 25 años creciendo contigo. Y antes de ir más ya a la Escuela de Familias, a mí me gusta saludar, como siempre, a mi compañera Rocío Barea. ¿Qué tal? Buenas tardes. ¿Cómo estás? Muy bien, maravillosamente bien. ¿Vas a abrir un melón? Este melón lo teníamos apuntado hace tiempo, ¿eh? Lo tenía yo en mi lista. Yo tú sabes que yo tengo una lista para todo y este melón lo tenía yo guardado. Bueno, pues vámonos con el melón, venga.
Un niño está en el sofá viendo una película. A su lado está su padre y una mujer que no es su madre. En otra casa su madre le pregunta al día siguiente, ¿qué hiciste ayer? Y el niño responde con total normalidad, estuve con papá y con ella. En ese momento pasan muchas cosas que nadie dice en voz alta. La madre piensa, ¿quién es esa mujer en la vida de mi hijo? El padre piensa, ¿cómo hago yo para que todos convivan sin guerra? Y la mujer que acaba de llegar se pregunta...
¿Cuál es mi lugar aquí? Hoy vamos a hablar de eso, de lo que ocurre cuando la vida sigue después de una separación, cuando aparece una nueva pareja, cuando alguien se convierte en madrastra o padrastro, porque en ese estudio estamos todos sentados, tres posiciones muy diferentes.
Una madre que ha vivido con respeto la llegada de nuevas parejas a la vida de su ex. Un padre que está pasando ahora mismo por ese proceso y no siempre es fácil. Y una mujer que lleva ya casi 10 años siendo madrastra y que incluso ha creado un proyecto llamado El arte de ser madrastra para acompañar a otras mujeres en ese camino.
La pregunta que vamos a intentar responder hoy es simple, pero muy incómoda. ¿Se puede construir una familia nueva sin destruir la anterior? Porque las familias reconstruidas, recordemos, no empiezan con un nacimiento, empiezan con una ruptura. Bueno, tienes a la invitada aquí, al laito tuyo, para hablar de este tema que me parece, además, que debemos todos de prestar mucha atención.
¿Qué tal? Rocío, cuéntame. Buenas tardes. Bueno, pues la verdad es que me parecía muy interesante cuando he empezado Rocío a leer y he visto esa escena, o sea, la he vivido, ¿no? El estar viendo tranquilamente una película y que cuando salen de casa llegue el boom, ¿no? Ese email de que hace mi hija con esa y que hace esa metida en mi casa. Bueno, no es su casa, porque en este caso era la mía, pero que hace esa conviviendo con mis hijas, tal. En fin, al final esa lleva casi nueve años y...
Y ella ha presentado como una larga candidatura. O sea, sí, yo le he contado oficiales han sido nueve y oficiosos pues por el estilo. O sea que al final sí que es lo que nos escupimos que encima siempre. Siempre, siempre.
Es complicado, en estas situaciones es todo muy complejo, creo que también depende mucho del proceso, es decir, en qué punto esté el proceso, sobre todo de tu sanación, por eso el tercer enclave es la herida.
Si la herida no está cerrada del todo es muy complicado dejar entrar, dejar salir, soltar. Entonces, a mí me parecía interesante este coloquio porque somos tres personas completamente diferentes en posiciones completamente diferentes y creo que es un debate en el cual los oyentes, alguien se va a sentir representado por nosotros. En el caso de Rocío, que viene del arte de ser madrastra, que de su propia lucha,
De su propio fango ha sacado una estrella que a día de hoy ha escrito un libro, está en el segundo, es coach y lidera y ayuda a muchas personas que están en esa situación de soy el tercero, llego a una familia...
Esa persona no ha decidido ser madre, esa persona no ha decidido ser padre, simplemente se ha enamorado de una persona que viene con esas características. Entonces, ¿en qué lugar me coloco yo aquí? Que yo no quiero molestar, pero tampoco quiero que me molesten porque yo lo estoy haciendo con buena...
Con buena fe y esa es un poco la posición. En mi caso mi posición es que gracias a Dios a mí me llegó con suerte el hecho de que la tercera persona, la pareja de mi ex o del papá.
Llegó cuando yo estaba sanada, es decir, yo ya había soltado todo. Ella llegó y tuve la suerte de que yo ya estaba completamente en calma y fui capaz de ver que ella trata bien a mi hijo. Y a mí es lo que me interesa, trata bien a mi hijo. Después hay cosas que si salen pues se comentan, pero que trata bien a mi hijo y al final es lo importante. Y que la comunicación principalmente es la comunicación que...
El padre tenga con el hijo, sea fluida y sea clara con respecto a quién es esa persona, el por qué, ¿no? Y luego está tu situación, que es un poco más compleja, sobre todo porque es todo muy reciente, todo muy atropellado, y entonces es inevitablemente, emocionalmente, muchísimo más compleja que, por ejemplo, la que yo digo que es la mía, ¿no?
Entonces los diferentes puntos de vista creo que enriquecen mucho el tema porque que una persona solo hable va a hablar, que Rocío solo hable pues va a hablar solo de su punto de vista y entonces los tres va a ser más complejo. Cuando aparece la persona que creéis
qué es lo que se mueve o sea cuando aparece la tercera persona desde los diferentes puntos de vista qué crees que empieza el ego el miedo o la protección a los hijos
Yo, por lo vivido y por lo que trato cada día con madrastras, por desgracia, predomina el ego y el miedo. El miedo porque la herida sigue abierta y lo va a querer más a él o la va a querer más a ella. Yo, gracias a Dios, mi matrimonio es estable. Tengo un niño de tres años y medio, pero ahora sí observo lo fácil que es manipular a un niño pequeño.
Lo fácil es decirle, papá no te quiere, solo la quiere a ella. A mí me sería sencillísimo hacer eso con mi hijo. Entonces yo creo que lo que se abre en ese momento y porque estás en una etapa... También las etapas de las rupturas hay que pasarlas. Hay gente que se queda en el victimismo o hay gente que se queda en la rabia y no evoluciona. Yo lo vivo así, han pasado casi 10 años y seguimos en el mismo stand-by. Entonces yo creo que aparece el miedo...
Pero hay un miedo que es de protección a los hijos, de no quiero que mi hijo sufra y hay un miedo de no quiero que lo quiera más que a mí. Entonces ese miedo es muy distinto dependiendo de a qué te enfrentas. Hay veces que ves la relación muy reciente y dices no quiero que le presente a mi hijo a una persona porque se va a encariñar, mi hijo es cariñoso y después si no siguen juntos mi hijo va a sufrir. Eso es una parte.
Y la otra parte, por desgracia, que es la más habitual, es la de, si yo no soy feliz, aquí no es feliz ni el apuntador. Entonces, sí, es buenísima, él hace una estrenza preciosa, pero yo cuando llegue, le arranco la estrenza y le digo que esa es malísima y que esto es lo que hay, que yo soy su madre. Entonces, claro, eso es muy complicado de gestionar para un niño pequeño. ¿Qué sería lo ideal? Pues lo ideal es lo que tú dices, que cuando llegues tú estés sanada.
O por lo menos que seas consciente... Pero no siempre llega, no siempre llega. Lo mío fue suerte. Claro, pero que si no estás sanada, por lo menos seas consciente de que los niños están antes. Y que si tus celos de la nueva pareja son, oye, no quiero que los niños sufran, verlo introduciendo poco a poco, es casi entendible a esa...
O esa no tiene que acercarse a mis hijas, esa tal. Entonces creo que hay un mundo diferente, ¿no? Si él tiene ahora mismo su herida abierta, y lo poco que lo conozco entiendo que será un poco... Evidentemente el ego te llama y dices, es que me estás sustituyendo. Pero piensa en sus hijos y dice, es que van a sufrir. Es que si ese no es el definitivo van a sufrir. Porque además si es reciente lo único que piensas es, no te ha dado tiempo, ¿no? Bueno, pues sí. Pues sí le ha dado tiempo porque hay mucha gente que hacemos el duelo mientras estamos casados.
Cuéntame. ¿Tú qué opinas? Yo en el caso del ego creo que no, por la sencilla razón. En mi caso particular, el ego no porque yo acepté rápido la situación que había y procuré trabajarme la decisión definitiva. Entonces, por ego no...
Por miedo, sí. Por miedo, porque... Bueno, entiendo que es un cambio drástico para los pequeñajos, ¿no? En este caso yo tengo uno, pues para mi pequeñajo ha sido un cambio drástico. Y no ha dado tiempo material para... Digerir, ¿no? Preparar ante una situación en la que, bueno, todo ha cambiado y hay...
Quieras o no, aunque no se vea desde ese punto de vista, persigue una sustitución de una figura en un ámbito y luego la otra figura en otro ámbito, que también es bastante complicado para los pequeñajos desde el punto de vista de los pequeñajos, el hecho de ese movimiento de piezas en el tablero del ajedrez.
Entonces es miedo a que no sé si la persona que llegue, bueno, pues con qué ojos lo va a mirar, si va a aceptar todas sus rarezas, todas sus costumbres, todas sus manías, si va a intentar imponer su criterio sobre algo que ya está creado y educado y aceptado tanto por su padre como por su madre. Todas esas cosas sí son incertidumbres que tengo.
Yo creo que también, si me permites ir, hay un factor que hablábamos Rocío y yo fuera, que en tu caso se ha dado mucho, que en mi caso no se dio, que en mi caso fue fluido, que es la comunicación. Creo que en tu caso ha habido falta de comunicación continua. Tú has tenido que ir descubriendo cosas sin ningún previo aviso, sin comunicación por la otra parte...
Y la falta de comunicación te crea mucha inseguridad, te crea mucha incertidumbre y mucha rabia. Porque además cuando no te comunican tú dices, me estás tratando como tonto. En mi caso es que fue, oye, yo estoy saliendo con alguien, ya lo sabes, que sepas que se lo voy a presentar. David Padres fue muy comunicativo durante todo el proceso. Tú lo puedes aceptar mejor o peor, pero bueno. Lo ideal. Sí, sí, sí, sí. En ese caso lo hizo bien. Yo voy a hablar de un tema personal que me pasó...
Cuando David Padre decidió que se iba a casar. Ya la presentó, ya llevaba mucho tiempo, vivían juntos y tal.
Y cuando David Padre me dice, me voy a casar, lo hizo de una forma bruta, no lo gestionó bien, eso fue un error. Pero en mí, en el momento en el que me dice, me voy a casar, me hicieron dos lagrimones. Y ahora yo me puse a decir, ¿pero yo por qué lloro? Si yo no estoy enamorada de este señor. ¡Ja, ja, ja!
Si yo no estoy enamorada de este señor, ¿yo por qué lloro? ¿Yo por qué lloro? Y qué mal, y qué mal, y qué mal. Y una rabia por dentro. Y yo decía, ¿y esto por qué es? ¿Y esto por qué? Y esto que yo ya dejé sentir la rabia, ¿no? Y al rato dije, no, tío, es... Me dio... Fue un ataque de ego de me estoy quedando atrás. Porque... Siempre pasa. Se ha caído el móvil y nos hemos pegado un susto ahora mismo aquí en el horario. Sí.
pasada pasó igual. Bueno, tú continúa que ahora te lo coloco. No te preocupes, no te preocupes. Que me pasó eso, que ya en la calma dije, ostras, ha sido un dolor de ego brutal de me estoy quedando atrás, yo no me voy a casar, este señor va para adelante y ¿dónde estoy quedando yo con respeto a mi hijo? No con respeto a mí, sino ¿dónde estoy quedándome yo con respeto a mi hijo? Y
Entonces, si tienes obviamente ese nivel de conciencia, pues llegas. El problema es no llegar a ese nivel de conciencia. Yo creo que además de eso, que es importante que todos evolucionemos, porque al final, como decías antes, la familia ensamblada se construye desde una ruptura, no desde un nacimiento. Si es verdad que hay mucha competición, lo de con ellas ido, yo recuerdo al principio, y con ellas ido a no sé qué viaje y conmigo no fuiste. Y yo decía, tío, en serio, es que no.
Pero, por ejemplo, ahora escribiendo el segundo libro, sí he recordado cosas que no te creas que son muy agradables, pero es verdad que, bueno, evidentemente las he sanado. Yo empecé con mi marido en abril y ella les estuvo diciendo todo el tiempo que su padre, después del verano, volvía porque ella estaba haciendo cosas, ¿vale? No era ir a la iglesia, ¿vale? Tampoco voy a dar muchos más datos, pero haceros una idea, ¿vale?
O sea, pequeña venía a mi casa, no tenía tres años y decía, en mi casa hay velas con tu nombre. Y yo, buf, y en la iglesia también la hay con el de la Virgen, no te metas nada. O sea, imagínate, ¿no? Entonces recuerdo que cuando pasa el verano y él no vuelve, el siguiente mensaje es, tu padre me llama todos los días porque quiere volver, pero ella no lo deja. Claro.
Entonces creo que esto es, y cuando va la primera vez al psicólogo, la psicóloga le dice a ella, señora, usted tiene que superar su ruptura, usted tiene 43 años, no engañe a sus hijas, ni les mienta, ni les diga. Entonces yo creo que eso es muy importante. En tu parte, yo que estoy al otro lado, cuando llego a una familia no llego a imponer, y mucho menos vengo a respetar y a querer, o sea, yo vengo a aportar.
Lo que a mí me parece peligroso es dejar a tus hijos en manos de alguien a quien estás haciendo la puñeta. Porque esa persona te lo puede devolver haciéndole daño a tu hijo porque no sabemos con quién está. Entonces ese miedo tuyo de tengo miedo a que no acepte sus rarezas o a que mi hijo se sienta incómodo. Rocío que trabaja con niños y lo sabe. Los niños se adaptan absolutamente a todo. Tienen un radar brutal. Y a mí me ha llegado a decir la niña con tres años te quiero un montón pero no te puedo querer.
¿Por qué no te puedo querer? Y eso es muy duro. Los niños, ellos ven el panorama y aunque se lo tienes que explicar, evidentemente, adaptado a su edad. Pero los niños hacen así y ordenan. Y dicen, este aquí, este allá. Distinto es que la persona que ahora mismo está en la vida de tu exmujer, tu exmujer le diga, le puedes llamar papá. Eso es liar la guitarra. Oye, ya ha pasado, ¿eh? Ya ha pasado. Entonces, claro, ahí ya sí la lías.
Pero mientras los conceptos estén claros, y como decía Rocío, la comunicación, es verdad que también depende de la persona. En la que nos tocó a nosotros la comunicación es muy fluida, porque sí es fluida, de 37 emails, pero claro, eso no hay Dios quien lo aguante. Entonces es verdad que te restines a solo lo esencial para los niños.
La manera de educar es diferente. Al final acabas divorciado porque tu manera de ver la vida es distinta a la de ella. Entonces al final cuando te separas no puedes pretender que las cosas sigan igual porque ya eran diferentes. Entonces yo creo que ese miedo sí que lo tienes que perder hablando con tu hijo de manera natural. ¿Cómo te sientes? ¿Qué necesitas saber? Porque a veces a los niños hay que preguntarle qué tal te sientes o cómo estás o qué necesitas.
No solo, ¿te lo has pasado bien? ¿Y qué te ha comprado? ¿Y dónde has ido? ¿Y qué habéis hecho? Pues yo mientras estaba solo en casa triste, eso es hundir al niño. Pero pasa así, ¿eh? O sea, pasa así. No es mi caso para nada. Sí, pero es que parece algo como que estoy contando aquí Marcianos Verdes y es algo más habitual de lo que os pensáis. Es algo muy habitual. Y que tu miedo es lícito, por supuesto, y que el sufrimiento de tu hijo te va a doler más que el tuyo propio.
Pero creo que lo que decía Rocío es importante. El pasar página a veces, aunque no se vea desde el ego, es el miedo a eso. A me he quedado atrás. A yo no voy a llegar. A mí me... Yo me quedé en... Dime, dime. Esa parte la tengo yo más que gestionada. O sea, no tengo prisa ninguna por echarme pareja, por ejemplo. Cero. O sea, creo que antes de dar el paso hay que sanar, hay que curar y hay que...
Restaurar y sobre todo volverse a encontrar uno consigo mismo, analizar lo que a partir de ahora voy a querer, no voy a querer, voy a aceptar, no voy a aceptar y por dónde tengo que tirar y por dónde no quiero tirar. Entonces yo esa parte la tengo muy, muy, muy trabajada. El hecho de los miedos es...
Bueno, eso es un bagaje también, es un camino. Hay una serie de situaciones que se han dado, que han hecho que no las tenga todas conmigo, no confíe del todo en ciertas personas. Entonces, tengo ese pequeño miedo, pero una cosa es tener ese miedo, es inevitable.
Pero otra cosa es influenciar, eso me parece, y sé que se ha dado, o sea, lo he visto en mi entorno y no muy lejano, el hecho de cómo manipular a un niño o una niña para que piense una cosa u otra de la nueva pareja, de tal y de cual.
Esa parte la voy con pies de plomo, no quiero influenciar absolutamente para nada. Yo no le pregunto a mi hijo absolutamente nada de lo que parezca que pueda. Yo quiero influenciar absolutamente nada. Lo acompaño, estoy ahí, él me cuenta sus inquietudes, yo desde sus inquietudes y con su idioma voy intentando trabajar con él una cosa u otra, pero como digo, no es un paso fácil.
Ni para, me imagino, ni para su madre, ni para él mismo, ni para mí. Entonces es un paso que hay que dar con muchos pies de plomo para conseguir llegar al mejor de los puntos que es lo mejor para él, básicamente.
Pero claro, ahí los adultos a veces cometemos ciertos errores que hacen que los otros adultos tengan ciertos temores. Sí, es lo que hablaba antes Rocío, cuando no hay una comunicación fluida. La incertidumbre es lo peor que hay porque además el ser humano tiende a imaginarse lo peor. Los peores escenarios. Que nunca ocurren.
Pero tú ya el sufrimiento lo llevas. Entonces, claro, la incertidumbre es muy puñetera y al final necesitas saber, me va a doler, vale, pero dímelo. Y yo lo gestiono, pero no puedo gestionar algo que no sé si realmente está pasando. Y para los niños eso, la suerte, es que los niños normalmente no tienen filtros. Entonces sueltan como... Nosotros en casa tuvimos que poner el hándicap de aquí no se habla de mamá ni para bien ni para mal.
Porque entonces convertíamos esto en un partido de ping-pong. Ellas contaban cuando, pues mamá me ha dicho que no sé qué es, si no le respondías iba allí y decía no ha respondido, pues ahora di lo más fuerte o di esto. Entonces nosotros dijimos, aquí ni para bien ni para mal. ¿Qué ocurre? Que allí iban a un interrogatorio. Entonces, claro, les explotaba la cabeza, decían...
No le interesa. O le decían a ella, pues por ti no me pregunta. Decía, ya te preguntarán. Pues han pasado nueve años y señora, créame que no. Créame que estamos en el orden 43 de mis prioridades. Rocío, ¿qué es lo que consideras tú que es lo más difícil de ser madrastra? Lo más, el top. Lo más difícil de ser madrastra.
Yo creo que es saber que eres tu propia prioridad. O sea, no pensar, yo vengo a una familia en la que soy el 3, el 4, el 5, ser tu prioridad. Porque cuando hay niños, tendemos a atender a los niños. Yo me he formado como coach y las tres etapas del amor las confundimos. Está el amor propio, el de pareja y el de los hijos o hijastros. Cuando somos madre o madrastra, tendemos a invertirlo. Entonces ponemos delante a los hijastros o a los hijos que ya quema,
Cuando llegamos a la pareja prácticamente no tenemos casi nada y no queda nada para el amor propio. Y mientras yo me formaba nos decía un terapeuta, no os olvidéis que a la pareja la habéis elegido vosotros.
que a los hijos los estáis formando para que se vayan, pero que con vosotros mismos tenéis que vivir el resto de vuestra vida. Toda la vida. Entonces creo que es importante tener claro que tú entras a una familia que evidentemente trae una historia anterior, pero que tienes que ser tu prioridad, que tienes que saber cuidarte, decir hasta aquí y establecer límites. Siempre. Es verdad que el padre tiene que establecer límites, obvio.
Pues con la relación de la ex, con la familia política, con todo. Pero es verdad que tienes que tener muy claro eso porque si no estás bien, esto te lleva por delante. A mí, con este tema, a mí me pasa que yo, además de tener madrastra, es decir, la pareja de David y papá, yo he tenido madrastra también. He tenido a la mujer de mi padre.
Y claro, de lo que viene de arriba, pues también te crea traumas. Y uno de los que yo traigo es que ella, la mujer de mi padre, no ha...
no ha mantenido una relación individual con nosotras. Es decir, ella, seguramente porque mi padre y ellos lo han pactado así, ella es la pareja de mi padre. Ella no es nada para nosotras. Entonces, no ha mantenido un secreto, no ha hecho cosas de manera individual con nosotras. Entonces, nuestro cariño hacia ella es con respecto a la relación que tiene con mi padre, no con respecto a la que tiene con nosotras individualmente.
Entonces, yo se lo digo mucho a David y si el día de mañana tengo yo una pareja y cuando he conocido a algún chico que ha conocido a David, yo se lo he dicho, le digo, tú tienes que tener momentos con mi hijo que sean solo para ti. Y si él te cuenta un secreto, si tú consideras que no me lo tienes que contar, no me lo cuentes. Ahora bien, si consideras que me lo tienes que contar, soy su madre y más te vale que me entere por ti.
Pero que tienen que tener una relación individual pequeña, pero sí que tienen que... Yo eso lo he echado mucho en falta, porque encima yo no tenía figura materna, ¿no? Entonces, una figura en la cual yo pueda confiar y pueda tener una relación individual, además de que sea la pareja de mi padre, creo que es muy importante también trabajarlo. Claro, en este caso, ahora yo estoy viendo esta situación con mi hijo, pero yo he sido padrastro.
es verdad, es verdad, es verdad esto es una rueda sal del bucle lo único que deseo para mi hijo es que esa persona que llegue o que está en la figura cuando sea simplemente como he funcionado yo como padrastro
que no fui a sustituir absolutamente a nadie, pero sí es cierto que mantuve esos secretos, esos momentos en los que... Bueno, decir la palabra padrastro es una situación como rara. Es que cognitivamente está muy feo. Padrastro y madrastra, Disney... Pero a mí, por ejemplo, la palabra madrastra me vincula a esas niñas.
O sea, esas noches de fiebre que yo he pasado a los pies de la cama, yo no soy la pareja de su padre. Yo es curioso que no sufrí el acoso y derribo por parte del padre, sino por parte de la familia y no del padre. Claro. Sufrí el acoso y el derribo. O sea, esa parte es curiosísima. Es que eso es lo que hablábamos antes de los límites. Yo me acuerdo al principio que cuando chocas con tu pareja, yo me acuerdo en mis primeras discusiones, yo tenía 30 años y cero filtros, lo mismo que tengo ahora pero menos años.
Entonces, claro, yo recuerdo que le decía, me decía, es que es mi hija. Le digo que yo también soy la hija de alguien. Claro. O sea, que yo no tengo por qué sufrir porque tú hayas roto un matrimonio y esa sea tu hija. O sea, no es, tú me has metido en esta batalla, pero tú me proteges y me blindas. Porque si no siento que voy a la guerra con una cuchara. Y de ahí me están tirando misiles. Porque además el entorno tiende a... Sí, sí. Entonces, claro, yo he tenido la suerte que luego se han ido cayendo vendas, pero han pasado años, ¿eh?
Pero es verdad que el entorno tiende como a cerrar filas en torno a la víctima, que nunca soy yo. Como decimos, cada caso, y hay mil casos y hay mil maneras de vivirlo, tú en este caso tenías el terreno enemigo, por ejemplo, pero yo tenía de enemigo el terreno amigo.
No, no, no. Es como ya el caos por el caos. A la familia política por parte de mi marido. La familia de ella es inexistente. No, no, yo tenía a la familia de mi marido diciendo que pobrecita ella que estaba viviendo un duelo. También tenías el que se suponía que era terreno enemigo. Yo moría con fuego amigo. Yo moría con fuego amigo.
entonces al final de esto te das cuenta hablo con muchas madrastras al cabo del día y creo que es fundamental el límite que ponga la pareja y la forma de comunicar quién es esa persona y yo siempre que ellas me han dicho pues mi madre dice sí que me como los niños crudos ¿me comió algún niño? no o sea hay cosas que nosotros hemos intentado que ellas siguieran siendo niñas para no contar la versión contraria a lo mejor y yo en un principio durante muchos años pensé me estoy equivocando no
necesitan tener una parte estable. Y una pregunta. Vosotras sois del pensamiento... Yo sé que tú tienes ahí preguntas, pero me acaba de surgir esta pregunta. El pensamiento de que esa parte que estamos tragando
Algún día se saca la luz y que esos niños y esas niñas conozcan la historia real. No vas a necesitar hacerlo. No. No vas a necesitar hacerlo. Lo va a hacer la otra persona. Mira, te hablo. Yo cuando empecé con mi marido, las niñas tenían 7 y 2 años. Tienen 15 para 16 y 10. Yo no he tenido que contarles nada. Casi nada.
la pequeña todavía recuerda que cuando iba a cumplir 7 años y mi hijo iba a nacer, su madre le dijo que no lo iba a llevar al hospital a ver a su hermano porque no era su hermano y primero tenía que nacer vivo. Yo no le he tenido que contar esa historia. Esa niña lo recuerda. Y no le he tenido que contar a la mayor las veces que ha tenido 80.000 competiciones a las 7 de la mañana y que a la que me he levantado he sido yo y que su madre ni siquiera ha aparecido. Hay partes que no necesitas contar porque ellos ven. Lo que pasa es que es muy difícil y biológicamente no están preparados para...
ver que su madre es su principal enemiga pero si es verdad que hay una etapa desde los 8 hasta los 11 más o menos que eso es una pura guerra contra la persona que no es mi madre pero cuando a partir de los 12 años empiezan a ver de los 12 a los 15 es sí pero no lo hace queriendo sí pero no sabe hacerlo de otra forma y a partir de los 15 es oye
Ya tenemos todos una edad. ¿Qué está pasando? Ya. Yo escribí muchas cartas que nunca les he dado, pero bueno, tengo un libro. O sea, que si lo quieres leer el día de mañana, lo puedes leer. Yo sí soy partidaria de que cuando son adultos y preguntan, o por lo menos adolescentes ya maduros, si preguntan, darle la versión, por supuesto. Pero no soy partidaria de, mi madre dice que tú has hecho... No, eso...
No, no, déjalos ser niños. Y tú dices, es que entonces se queda con la versión de ella. Es que entonces siempre ella dice la verdad. El tiempo nos va a poner a cada uno nuestro. Yo estoy totalmente de acuerdo con Rocío. El tiempo pone cada uno en su lugar y luego las decisiones las van marcando.
Creo que hay un factor muy importante en el programa de hoy que se llama el control. Yo solo tengo control con respecto a lo que yo hago con mi hijo. No puedo controlar ni lo que le sucede en el colegio, ni lo que le dice el compañero de pupitre, ni la profesora que le toca, ni los amigos de su padre, ni cómo de borracho llega su abuelo, que no es el caso, ¿vale?
Pero bueno, que ni cómo de borracho llega su abuelo, ni la pareja que elige a su padre, ni si la pareja de su padre un día pierde los nervios y le da un cate. Hay ciertas cosas que yo no voy a poder controlar. Nunca. Lo que pasa es que nos creemos los padres que somos superhéroes y que vamos a controlar absolutamente todo porque somos los mejores y no les va a pasar absolutamente nada y los vamos a proteger y van a ser seres superfelices porque nosotros somos sus padres y somos los mejores, pero no es así.
Ellos han nacido, no son nuestros y van a tener un camino que labrarse, un camino que transitar y uno de ellos es ese. Es que en un momento determinado mi pareja se rompió y tiene otra pareja y ha aparecido una persona que es relevante e importante en la vida de mi hijo y que tiene sus errores, tiene sus fallos, pero principalmente lo trata bien, lo cuida, le habla con cariño, fin.
Al final yo creo, como en alguna excepción, pero creo que es lo que buscamos todos, ¿no? La estabilidad, que la persona cuide bien de nuestro hijo y que nuestro hijo o nuestra hija esté bien y se sienta bien. Pero hay que dejar ir, porque el estar continuamente pensando, es que esta señora, es que qué es lo que la hará, porque yo jamás, jamás le pregunto a David, ¿has estado con Cristina? Se llama Cristina, ¿no? ¿Has estado con Cristina? ¿Has hecho esto? ¿Has hecho lo otro? ¿Cómo te ha tratado Cristina? ¿Y qué te hizo de cenar? ¿Y qué te hizo...? Eso es totalmente mal. Eso tampoco lo hago.
Eso no está bajo mi control. En su momento decidirá mi hijo si a esa señora le cae bien o no le cae bien. Yo no tengo que hacer absolutamente nada, nada. Yo tengo que estar en mi mejor versión cuando yo estoy con él. Ese es mi trabajo. Totalmente de acuerdo. Y eso es lo que está bajo mi control. Todo lo demás que suceda, el compañero que le dice, pues David, pues está más gordo, pues está más feo, pelado. Yo voy a controlar las herramientas que yo le voy a dar en casa.
¿A ti te ha sentado mal? ¿Por qué te ha sentado mal? ¿Qué podemos hacer con respecto a esto? ¿Tú crees que eso es verdad? ¿Crees que es una opinión? Es una opinión. Pues ya está, fin. Es el trabajo que yo tengo que trabajar. Todo lo que suceda, no voy a poder hacer nada. No voy a poder hacer nada. Gente que le viene, por desgracia, que nos ha pasado en Little hace poco, un niño con leucemia. O sea, hay ciertas cosas que nos vienen que no podemos controlar y que tenemos que decir, bueno, lo que está bajo mi control. ¿Qué es? Que tengo que estar todos los días en el hospital, que venga para arriba, que para abajo, que...
...que tengo que pedir una excedencia... ...que no sé cuánto... ...eso es lo que está bajo mi control... ...esto es lo que trabajo... ...lo que no está bajo mi control... ...que es una tercera persona... ...ahí no puedo hacer absolutamente nada... ...si puedo hacer algo... ...y tengo... ...como es mi caso... ...buena comunicación... ...yo he tenido... ...varias... ...pocas la verdad... ...pero he tenido varias conversaciones... ...con David y padre... ...de David... ...pero solos... ...de esto lo estoy viendo... ...y a mí esto no me parece bien... ...o esto... ...tú cómo ves esto... ...yo lo estoy viendo desde este prisma... ...porque aquí al final...
Esto es como el dibujito del 6 y el 9, ¿no? Yo me pongo en un lado, tú te pones en otro, yo estoy viendo así como lo ves tú, ¿no? Y además, pues, en algún momento enfadada, ¿no? No, Rocío, pues, muchas veces me ha dicho, Rocío, tienes razón, perdona. Otras veces ha habido una discusión como en todas, absolutamente todas las personas del planeta Tierra, ¿no? Que tenemos puntos de vista diferentes, y fin. Pero comunicación, tú ya sabes cómo me siento yo, tú sabes que ya presto atención a esto y vamos a seguir manteniendo la comunicación con respecto a la tercera persona.
Nos vamos ya de hora. Sí, como siempre. Invitamos a Rocío otro día. Por favor, sí, tienes que venir más. Sí, sí, además tendrá que venir también a presentar su segundo libro, entonces es un temazo. Tienes la puerta de la radio. Muchísimas gracias. Su visión siempre aporta muchísimo. Compañera, muchas gracias. A ti siempre. A la semana que viene. Adiós. Ahora Radio. 25 años creciendo contigo.
Regálame tu risa, enséñame a soñar Con solo una caricia me pierdo en este mar
Regálame tu estrella, la que ilumina esta noche, llena de paz y de armonía y te entregaré mi vida. Haces que mi cielo vuelva a tener ese azul, pintas de color en mi mañana solo tú. Navego entre las olas de tu voz y
Y solamente tú haces que mi alma se despierte con tu luz. Tú y tú y tú. Enseña tus heridas y así las jurarás. Que sepa el mundo entero que tu voz guarda un secreto.
No menciones tu nombre que en el firmamento se mueren de celos. Tus ojos son destellos, tu garganta es un misterio. Haces que mi cielo vuelva a tener ese azul. Pintas de colores mi mañana solo tú. Navego entre las olas de tu voz y...
Y solamente tú haces que mi alma se despierte con tu luz. Tú y tú y tú y tú y tú y tú. Y solamente tú haces que mi alma se despierte con tu luz.
No mencionas tu nombre que en el firmamento se mueren de celos. Tus ojos son destellos, tu garganta es un misterio. Haces que mi cielo vuelva a tener ese azul, pintas de color en mi mañana solo tú.
Navego entre las olas de tu voz y tú y tú y tú y solamente tú.