This graph shows how many times the word ______ has been mentioned throughout the history of the program.
Bueno, pues nos vamos con el, me dejas que te cuente, que entre una cosa y otra, no veía yo a mi compañero Pepportis sentado aquí delante del micrófono desde el año pasado, por lo menos, compañero. Pues sí, sí, hace un montón de tiempo, tío, hace un montón de tiempo, desde el 2000, bueno, desde antes de las navidades, ¿no? Sí, sí, sí.
Luego nos hemos visto. Nos hemos visto, nos hemos visto, nos hemos cruzado porque el pueblo es un pueblo asequible y te encuentras por los sitios. Pero sí, sí. Oye, tenía muchas ganas de decir esto, Pepe. Los micrófonos son tuyos, así que nos vamos. Muchas gracias. Y yo doy irte, y yo doy irte decirlo.
Hoy te contaré algo sobre mariposas, cuchillos de palo, los plásticos y alguna que otra cosa más. Pero antes de seguir me gustaría que supieras que la de hoy es la entrega número 40 de este sencillo espacio radiofónico que tengo el gustazo de hacer cada semana, cada lunes, en la emisora local de Gelbe, gracias a Irra, verdadero artista de las ondas,
A María José, la superjefa de Ahora Radio Helve, y a todas las pacientes, atentas y buenas personas que estáis ahí, al otro lado del altavoz, escuchando con interés todas esas ocurrencias que se me vienen a la cabeza, historias y aventuras varias a las que voy poniendo voz, programa tras programa,
Convencido de que estáis a mi lado compartiendo conmigo ese bonito banco de madera ubicado en la mismísima ribera de Gelbe, mirando directamente al Guadalquivir, tan repleto de agua en estas últimas semanas. Estamos ahí, juntos los dos, a solas, en una burbuja de tranquilidad, y me permites que te cuente todas esas cosas que creo que podrían resultarte interesantes.
Porque poco a poco te voy conociendo mejor y empiezo a tener un poquito más claro qué es lo que más te gusta y sobre todo lo mucho que tenemos en común. Si lo piensas detenidamente, aparte de los rasgos básicos que compartimos todos los humanos, por el simple hecho de serlo, nos parecemos unos a otros muchísimo más de lo que imaginamos.
Por ponerte un ejemplo, todos tenemos problemas, en mayor o menor medida, y casi siempre los valoramos en la medida de nuestras capacidades, y en la mayoría de los casos comparándolos tan solo con los propios. Ensimismados en nosotros, no acostumbramos a mirar más allá, a fijarnos en lo que le puede estar pasando a los demás, a intentar adivinar por qué actúan o piensan como lo hacen. Bueno, paro aquí, que me lío.
Vuelvo al principio, a lo de los 40 programas, para deciros que sin todos vosotros esto no sería posible. Muchas gracias por todo y a todos. Un fuerte abrazo desde esta orilla del inmenso Guadalquivir.
La curiosidad mató al gato e hizo al humano explorador. Tal vez hubiera hecho lo mismo con el pobre gato, pero nunca lo sabremos. Soy Pepe, Pepe Ortiz, vecino de Gelbes. ¿Me dejas que te cuente? Qué alegría que estés hoy de nuevo por aquí. Una vez más, después de 39 programas, en este nuevo año 2026, un bebé con tan solo dos mesesitos de vida.
¿Qué tal el sábado? ¿Cómo has pasado el domingo? Me alegro mucho. Estoy de acuerdo contigo. Siempre es importante mantener la calma, sobre todo cuando la histeria colectiva se apodera de nuestra sociedad moderna, inundada por las agitadas aguas del miedo, revueltas sin control por la desinformación interesada. Por aquí todo bien, retomando la rutina después de los exámenes.
Ahora toca volver a la normalidad, después de haber estado varias semanas dedicado casi exclusivamente al estudio. La edad no pasa en balde, y en mi caso lo noto, aparte de otros detalles que ahora no vienen a cuento, en que como no esté muy descansado, cuando me enfrento a un texto complicado, tengo que releerlo para enterarme bien. Y claro está, esto influye en la cantidad de tiempo que necesito para asimilarlo medianamente.
Estaría guay, muy guay, que alguien inventara un buen lubricante cerebral para que la información neuronal discurriera por nuestro cerebro con la misma agilidad que lo hacía cuando éramos un poquito más jóvenes. De momento, y en espera del milagro, me conformo con poder disfrutar a mi ritmo, bueno o malo en función del día, de todo el conocimiento que esté a la altura de mis manos, porque como dijo o pensó alguien en cierta ocasión, nunca es tarde para aprender algo nuevo.
A propósito de aprender cosas nuevas. No hace mucho conocí la existencia de una terrible y complicada enfermedad que afecta a muchas personas. Supe de ellas a través del emocionante vídeo que recientemente subió a las redes sociales Leo.
Un niño sevillano que la padece y necesita urgentemente para su tratamiento un medicamento llamado Villubec, que ya está aprobado en Europa, pero aún no se encuentra disponible en España. La enfermedad en cuestión es la epidermolosis bullosa, conocida popularmente como piel de mariposa.
Se trata de una enfermedad hereditaria que, según datos de la organización DEBRA Piel de Mariposa, afecta aproximadamente a 500 personas en nuestro país. Hay otras en otros países, ¿eh? La piel de las personas afectadas por esta grave enfermedad es muy frágil, como lo son también las alas de una mariposa, de ahí su nombre.
Actos diarios como comer o andar les resultan muy dolorosos, pudiendo llegar a serlo de forma extrema. En estas personas las proteínas que permiten que la piel sea resistente no están presentes, o si lo están, funcionan de forma incorrecta. La casuística es por ello muy variada y por tanto cada persona que la padece está afectada de una forma diferente.
Estos pacientes han de someterse a curas diarias o en días alternos que duran de una a cuatro horas cada una, a base de materiales y vendas especiales para cubrir su cuerpo, a veces en su totalidad. Pero esta enfermedad no solo afecta a la piel, también ataca a otras partes del cuerpo importantes, como son las mucosas, tejidos oculares, boca y tubo digestivo, entre otras.
Por si no fuera poco, la enfermedad también se puede complicar con anemia, sindactalia, que es la fusión de los dedos, de las manos y de los pies, disfagia, que es la dificultad para tragar, desnutrición, estreñimiento, osteoporosis, distrofia muscular, cardiomiopatía, insuficiencia renal y
Cáncer. Cruzo los dedos y los aprieto bien fuerte para que el esperado medicamento pueda utilizarse lo antes posible en nuestro país, para aliviar cuanto antes el sufrimiento de todas las personas afectadas. Entre ellas Leo, un tío muy valiente y bastante inteligente, sin duda. Irra. Dime, Pepe. ¿Habías oído hablar de esta enfermedad?
Había escuchado lo justo y necesario, la historia de Leo un poco y tal, pero tengo poquísimas ideas, realmente no sé nada. Es una de esas que se llaman enfermedades raras. Muy rara, muy rara. Y hasta que no te topas de frente con ellas, realmente no sabes en qué consiste esta aplicación que tú has dado. Joli, me ha puesto los bellos de punta, ¿eh? Pues fíjate, y es que es muy heavy, ¿eh? Es muy heavy. Ya le digo. A ver si lo consiguen. A ver si lo consiguen.
Como Leo, el niño sevillano con piel de mariposa, otra gente también alza la voz en las redes sociales digitales, unas actuando con objetivos similares, reivindicando la solución a un problema que les urge resolver, otras lo hacen para criticar aquello que no les parece bien, las hay también que solo buscan expandir a lo largo de la extensa red global sus ideas y demás ocurrencias.
El mundo de hoy en día gira en torno a las redes sociales, de las que están muy pendientes gobiernos y multinacionales. El poder que esconden es tan bestial que cuando se las pone en evidencia, se las intenta controlar o limitar, las empresas que las dirigen se revuelven y defienden como lo haría un endemoniado gato panza arriba.
Como ya lo han hecho los dueños de Twitter y Telegram recientemente ante los pasos dados por el gobierno español en pro de prohibir a los menores de 16 años el acceso a redes sociales digitales. Parece que la sociedad, o cierta parte de ella, empieza a ser consciente del riesgo que suponen, más aún, cuando hablamos de niños y adolescentes.
Si ya es arriesgado su uso para quienes hemos dejado ya bien lejos los 18 años, lo es muchísimo más para los jóvenes que aún carecen del suficiente criterio, conocimiento y experiencia como para poder actuar en consecuencia frente al extenso abanico de contenidos de toda índole, tanto saludables como nocivos.
Ninguna madre o padre con dos dedos de frente le dejaría a su hijo un arma real para jugar, y mucho menos estando cargada. Hoy en día el móvil es el arma, y la conexión a internet con sus maliciosos algoritmos, las balas, que no serían precisamente de fogueo.
El uso precoz de teléfonos inteligentes no solo afecta a la personalidad, a nuestra manera de afrontar la vida, sino que también trastorna a nivel neuronal, en una etapa básica y fundamental para el desarrollo de nuestro cerebro, cuando éste se está formando, precisamente.
Estoy convencido, como lo estuvieron hace décadas, por ejemplo Bill Gates, creador de Windows, o Steve Jobs, cofundador de Apple, de la importancia de limitar el uso de los teléfonos móviles a los niños. Ellos y otros muchos ejecutivos de Silicon Valley se los prohibieron y prohíben a sus hijos simplemente por su bien.
En esta ocasión viene que ni pintado aquello de que en casa de Herrero cuchillo de palo, aunque aquí con una lectura un poquito diferente. Precisamente, y en relación a lo del cuchillo de palo,
Te contaré que hace unos días me hice con nuevos utensilios de madera para cocinar. Poco a poco estoy retirando los de plástico para evitar riesgos. Cada vez hay más estudios científicos que evidencian la relación directa entre el uso de plástico junto a los alimentos con diversas enfermedades, entre ellas el maldito cáncer, ese que tanto nos preocupa y con razón.
Por desgracia, aún hay que seguir trabajando en la línea de la prevención y deberían dedicarse muchos más fondos a la investigación en esa dirección, para conseguir sacar a la luz de una vez y desenmascarar todo aquello que nos está matando poco a poco.
A nivel popular sabemos mucho sobre las nefastas consecuencias que acarrea el tabaco y el alcohol para nuestra salud, pero aún conocemos muy poco, los ciudadanos de a pie, sobre la infinidad de productos nocivos que sin darnos cuenta nos perjudican grave y silenciosamente.
Ojalá se investigue mucho más de lo que se ha hecho hasta ahora para prevenir el cáncer. Ojalá llegue el día en que todos seamos conscientes de los numerosos factores que lo inducen. Ojalá ocurra que no enferme tantísima gente de cáncer porque hayamos logrado evitarlo, aunque gracias a ello la poderosa industria farmacéutica reduzca sus mil millonarios beneficios obtenidos vendiendo remedios maravillosos.
Ojalá aprendamos de una vez, que es mucho más inteligente, sano y barato, evitar los problemas que tener que repararlos.
Y ya me despido de ti hasta la semana que viene, cuando te contaré otras tantas cosas, tenlo por seguro. Ha sido un gusto para mí poder compartir contigo estos minutos de radio, tanto gusto como el que me da reencontrarme con mi compañero Irra y volver a estar a vuestro lado a través de las ondas, después de tantísimos días. Muchas gracias por tu escucha y si quieres y puedes, no dejes nunca de pensar, porfa.