logo

¿Me Dejas Que Te Cuente?

Espacio dirigido por Pepe Ortiz y diseñado para pensar, reflexionar y cuestionarnos, un poquito al menos, nuestra humilde y terrenal existencia. Espacio dirigido por Pepe Ortiz y diseñado para pensar, reflexionar y cuestionarnos, un poquito al menos, nuestra humilde y terrenal existencia.

Transcribed podcasts: 4
Time transcribed: 1h 3m 12s

Unknown channel type

This graph shows how many times the word ______ has been mentioned throughout the history of the program.

En nuestra web encuentras todo lo que necesitas para disfrutar de la programación de Ahora Radio. La escucha online, los podcasts o la radio a la carta. Ahora Radio. 25 años creciendo contigo. Bueno, pues nos vamos a ir ya con nuestro sitito de pensar, este ratito de quietud en la ultralocura de los lunes.
Me gustan estos momentos, Pepe Ortiz, bienvenido compañero, ¿cómo estás? Bien hallado, muy bien, ¿y tú cómo estás? Yo sé, genial. Ya te veo, ya te veo. Para ser lunes, ¿eh? Te veo dominando el cotarro como ninguno. Que digo que no te pasa a ti los lunes, que son ultra estresantes, teléfonos, obligaciones, preparativos para la semana, todo el mundo va a la carrera los lunes y es necesario tener un momento de paz,
un momento de quietud, un momento de tranquilidad y gracias a ti, pues este momento donde tenemos que reflexionar y mirar hacia adentro y no mirar tanto hacia afuera. ¿Te imaginas? Ahora que has dicho eso, estaba imaginándome y digo, ¿te imaginas que fuera al revés? ¿Te imaginas que viviéramos en un mundo de tranquilidad y de quietud y que solamente ocurrieran los momentos de estrés muy puntuales en situaciones muy límites, muy contadas a lo largo de la vida?
Pero es que vivimos lo que tú dices, es que vivimos totalmente al contrario. ¿Cómo le hemos dado la vuelta? O sea, hemos pasado del hombre tranquilo en la sabana que de igua a breva le perseguía a un león a estar todo el día perseguidos por un león...
Es que es muy fuerte, ¿eh? Y lo peor de todo es que cuando no nos persigue el león echamos de menos al león. Sí, sí, buscamos al león. Vamos a buscar al león. Es una cosa increíble. Sí, mira, a mí me sorprende muchísimo. Es que esto se nos está saliendo completamente del guión, pero me gusta, me gusta. Un día tenemos que hacer un programa fuera de guión. Cuando quieras. Mira, a mí me hace...
me llama mucho la atención cuando cuando voy por ahí por la ribera a lo mejor voy con la bicicleta y voy por la mañana temprano al trabajo y ya te digo la quietud del río los pajarillos cantando el sol saliendo por ahí y oigo los gritos
los gritos en el gimnasio que hay ahí en Alavera, de gente que a las siete y media o las ocho están haciendo no sé qué, gritando con la música toda a caña, y digo, y este estrés, y esta situación tan límite...
Es llevarte todo el día como una motoreta. Total, total. Mira, viva el deporte, o sea, es sanísimo y toda la historia, pero realmente se puede hacer deporte de otra manera y no con el estrés. Es que a mí me sirve para activarme el día, no para activarte el día, no. Te vas a pegar todo el día, encendió como una antorcha, en vez de estar calmado para afrontar todo lo que nos va a deparar el día. Lo vas a afrontar desde el nerviosismo, desde el estrés, desde la ansiedad, desde el ritmo, desde el nerviosismo.
Y posiblemente ese día se convierta en algo ultra estresante que cuando llegues a tu casa por la noche estés ya casi en encefalograma plano. Sí, pero bueno, no pasa nada. Te tomas la pastillita de turno. ¿Qué mundo es este, Pepe? Por favor. A mí me gusta cuando yo llego a mi casa disfrutar de mi familia, disfrutar de mi perrete, disfrutar de mi casa como si me acabara de levantar con la tranquilidad de poder disfrutar de las pequeñas cosas.
y acostarme tranquilo, sin necesidad de pastilla de la felicidad, ni muchísimo menos. Efectivamente, efectivamente. Ni la pastilla para conciliar el sueño, porque estás acelerado como una auténtica moto, ni la pastilla por la mañana para despertarte, porque al día siguiente has estado como una moto. O sea, atento, es que vivimos, ya te digo, esto tenemos que darle la vuelta. Un mundo al revés totalmente. Tenemos que darle la vuelta. Me encantan estos momentos. Venga, dame pie, dame pie. Los micrófonos son tuyos, Pepe.
Hoy te contaré algo sobre plantas, el tiempo, gasolina, bicicletas y alguna que otra cosa más. Pero antes de seguir me gustaría darte una muy buena noticia, una gota de agua dulce entre tanta agua revuelta y salada.
No sé si recordarás que hace unas semanas te hablé de Leo, el chaval sevillano que padece una complicadísima enfermedad llamada piel de mariposa. Tanto él como unas 500 personas más en España han luchado y siguen haciéndolo para que el medicamento Villubec esté disponible en nuestro país tras ser aprobado por la Unión Europea.
En Andalucía, la Junta ha anunciado el pasado 12 de marzo que asumirá el coste de esta cura para los 45 andaluces que tienen la enfermedad. Este potente remedio consiste básicamente en una terapia génica que ayudará a que el organismo de todas estas personas vuelva a generar colágeno de forma natural.
facilitando así el cierre de heridas y la resistencia de la piel frente a la fricción y las ampollas. Espero que este milagro llegue también al resto de las personas que lo necesitan en otras regiones del país lo antes posible. Cruzo los dedos bien fuerte, una vez más, para que así sea. Mando desde aquí un gran abrazo al bueno de Leo, ese niño tan inteligente, solidario y luchador, ejemplo de fortaleza y perseverancia
que ha sido, sin duda, uno de los pilares de este triunfo. ¡Enhorabuena! La curiosidad mató al gato e hizo al humano explorador. Tal vez hubiera hecho lo mismo con el pobre gato, pero nunca lo sabremos. Soy Pepe, Pepe Ortiz, vecino de Gelbes. ¿Me dejas que te cuente?
Me alegra muchísimo tenerte de nuevo hoy ahí, al otro lado del altavoz. ¿Qué tal el sábado? ¿Cómo fue el día de ayer? Pues, entonces, me alegro un montón. Por aquí bien, tranquilo, muy tranquilo. Parte del fin de semana lo he dedicado a poner alguna lavadora y repasar algunas de las plantas que tenía más abandonadas.
Les he quitado hoja seca, removido la tierra, añadiendosela también a todas aquellas que más la necesitaban. He abonado algunas de ellas y poco más, porque sin darme cuenta se me fue el tiempo volando, ya que como dice el refrán popular, el tiempo vuela como el viento.
Es curiosa la sensación que se te suele quedar que sueles tener sobre el paso del tiempo cuando estamos esperando que algo suceda. No sé si a ti te pasará lo mismo, pero a mí, cuando aguardo la ocurrencia de un acontecimiento con muchas ganas, los segundos se me transforman en minutos, los minutos en horas y las horas en día.
En cambio, me pasa todo lo contrario cuando no quiero que llegue ese momento indeseado, que por mucho que lo esquive, termina haciendo acto de presencia muchísimo más rápido de lo que me hubiera gustado. También hay veces que no quieres que ocurra algo, por lo que quiera que sea, lo evitas, en la medida de lo posible, lo pospones,
Haces porque no suceda y cuando menos lo esperas, pasa. Pero por otro lado, hay veces las que decides afrontarlo, esas en las que una extraordinaria alineación de los astros te energizan de tal manera que serías capaz de comerte el mundo en dos bocados.
incluso en uno, incluso en uno solo. Te plantas frente al destino, concienciado por completo y a pecho descubierto, y gritas fuerte y claro, aquí me tienes, dispuesto a todo, puedes venir cuando quieras.
Y no viene, no aparece, te quedas ahí esperando y esperando y no pasa nada de nada. Sin duda, energía desperdiciada. Ojalá pudiera guardarse toda esa fuerza malgastada para usarla esos días de impotencia vital que como buenos mortales tenemos casi todos los que aquí estamos.
En mi caso, desde hace meses, impotencia y frustración se repiten a diario. Como ese trocito de cebolla que te comes en el almuerzo y a las 10 de la noche aún sigue dando la lata. Y la causa principal es la triste realidad que nos rodea, donde la violencia común termina en guerra.
Comenzamos el año con el ataque militar de los Estados Unidos de América a Venezuela, concretamente el 3 de enero, con la justificación de que iban a librar al país caribeño de un dictador corrupto y narcotraficante.
La comunidad internacional, salvo muy raras excepciones, se puede decir que a tenor de sus manifestaciones al respecto, básicamente miró para otro lado, a pesar de que esta acción bélica no contaba con autorización de la ONU, la Organización de las Naciones Unidas. Violó el derecho internacional y la soberanía nacional de un país.
Dos meses más tarde, concretamente el 28 de febrero, Israel y los Estados Unidos de América, cuyo presidente actual por cierto sueña con recibir algún día el premio Nobel de la Paz, atacaron a Irán argumentando que este país supone un serio riesgo para la seguridad mundial debido a su oculto potencial armamentístico nuclear, a lo que también suman acusaciones de violar los derechos humanos de sus ciudadanos.
En este caso, a pesar de haberse hecho caso omiso también al derecho internacional, tampoco se han producido acciones contundentes por parte del resto de naciones del mundo, ni suficientes como para frenar esta nueva guerra que comenzó con el terrible ataque a una escuela de primaria de Minaf, dentro de la provincia de Ormozgan, al sur del país.
El centro fue bombardeado en horas de clase muriendo 180 personas, la mayoría de ellas niñas, y resultando heridas en 95. Una verdadera tragedia, libre de cualquier tipo de justificación. Me pregunto, cada día que leo las noticias en el periódico o las escucho en la radio,
Si la aparente inacción de nuestros dirigentes o la manifiesta impasividad de los gobiernos frente a esta terrible barbarie no es más que el reflejo de esta sociedad moderna de la que todos formamos parte, cada vez más insensible a la vida y sentimientos de los demás. Pero es que, si te paras a pensarlo un rato, tranquilamente, te darás cuenta rápidamente de que los demás somos TODOS.
¿En qué momento de la historia hemos dejado de ser humanos, gente con humanidad, para anteponer nuestra calidad de vida a la vida de otros? ¿Cuándo le vendimos el alma al diablo a cambio de unos pocos céntimos menos en el precio del litro de gasolina? Sinceramente, no lo sé. Pero si tú lo sabes, cuéntamelo, por favor.
Es evidente que hoy en día nos costaría vivir sin gasolina o gasóleo, a pesar del progresivo incremento en el uso de vehículos de transporte eléctricos. La gran mayoría de nosotros necesitamos tener la seguridad y la tranquilidad de que a cualquier hora del día, no importa si es lectivo o festivo, podremos desplazarnos de un lugar a otro, sea cercano o lejano, por nuestra propia cuenta.
De una forma rápida, cómoda y sobre todo segura. Necesitamos nuestro coche privado disponible 24-7, es decir, siempre.
En un planeta finito, como el que habitamos, esta cómoda filosofía de la vida cómoda supone contribuir al agotamiento de los recursos disponibles y a la destrucción medioambiental de nuestro hábitat y el del resto de seres vivos. Tal vez ayudaría, y creo que mucho, a mi humilde entender, poder contar con buenas infraestructuras de transporte público con las que poderte desplazar de forma fácil y asequible en un tiempo razonable a cualquier lugar y a pesar de que tengas cualquier tipo de discapacidad.
Sería bueno contar también, no obstante, con una flota de vehículos de alquiler suficiente como para poder afrontar ciertas situaciones especialmente extraordinarias. A todo esto añadiría muchísimos más carriles ciclopeatonales para poder llegar de forma segura a cualquier lugar andando o en bici.
Estoy convencido de que en una sociedad moderna y responsable, sobre todo en una verdaderamente concienciada con el respeto a la salud y al medio ambiente, no es necesario que cada familia disponga de al menos un vehículo motorizado. Yo quiero ser parte de esta nueva sociedad, más cercana a la vida, a la naturaleza y, en definitiva, a nuestros orígenes.
Irra, te voy a poner en un compromiso, aprieto, apuro. ¿Estás preparado? Bueno, a ver, cuéntame. ¿Te unes a esta nueva sociedad ciclopeatonal? ¿Te unirías a esta sociedad ciclopeatonal?
Mira, te lo voy a ser muy sincero O sea, hace años Que no me monto yo en una bicicleta Y desde hace unos meses para acá No tiene nada que ver con el incremento del gasoil Que ahora también, si se suma también No dejo de pensar Que creo que ha llegado El momento de Hacerme de una cosita Ya veré que nombre le pongo Pero hacerme de una bicicleta Porque yo tengo la suerte de vivir y trabajar En el mismo lugar La tienes
Lo que veo y desde aquí lanzo, porque además es cierto que tenemos un ayuntamiento que está concienciado y que está generando más carriles bicis, pero que todavía son insuficientes, pero que realmente el pasear por el pueblo en bicicleta creo que es una de las cosas más bonitas que podría hacer, que además no contaminaría, sería saludable para mí y sería muy cómodo de hacer.
El coche está ahí, los días de lluvia, el tener que hacer un desplazamiento más largo, ir hacia otro lado, es posible que también lo usará, pero el no usarlo muchos días significaría beneficios económicos, salud, de medio ambiente y cada vez esa idea la tengo más... Pues venga, a la práctica, tío.
La tengo cada vez más a raíz. Poquito a poco. No te pegues el palizón. Poquito a poco. De forma progresiva. Pero hace tiempo que no me monto yo en bicicleta. Adelante, tío. Es cuestión de echarle valor. Así que me uno. No me has puesto en ningún buen brete. Me alegro, me alegro.
Pues precisamente en relación al asunto de las bicis, te contaré algo sobre la lucha personal que mantengo para desenmascarar a todos esos ciclomotores que intentan disimular su indudable condición de vehículos motorizados haciéndose pasar por bicis, llamándose a sí mismas, las muy pillas, bicis eléctricas.
Cada vez más comunes en los carriles bici, estos vehículos a motor suelen llevar encima, en muchos casos, a una persona que pedalea suavemente sin apenas hacer esfuerzo, en algunos casos ni siquiera pedalea, desplazándose a una velocidad superior a la permitida en este tipo de vías.
Ocurre también que de estas, las hay que superan con crecer los 250 vatios de potencia, lo que equivale a 0,3 caballos de vapor, y por tanto sobrepasan bastante la velocidad autorizada. Cuanto más potencia tiene una de estas presuntas bici, más rápido puede correr y más robusta suele ser, y por tanto, apuntando a algunos de los posibles riesgos que supone su uso en la ciudad,
Los atropellos o choques que pueda ocasionar serán muchísimo más graves que los que pueda causar una bicicleta de verdad. Confío que tarde o temprano, mejor temprano, los organismos competentes se percaten de este engaño y empiecen a controlar el buen uso de los carriles bici por el bien de todos, incluidos tú y yo, por supuesto.
Y ya me despido de ti hasta la semana que viene, cuando te contaré otras tantas cosas, tenlo por seguro. Ha sido un gusto para mí poder compartir contigo estos minutos de radio, tanto gusto como el que me da pedalear tranquilamente, sin prisa alguna, por la mañana bien temprano, camino del trabajo, sobre mi querida Josita, a la que, por cierto, no hace mucho que le puse una banderita blanca por la paz. Muchas gracias por tu escucha, y si quieres y puedes, no dejes nunca de pensar, por fa.