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Nos vamos ya con Mente Sana aquí en Helves, en la onda. Un momentito de quietud en la vorágine y el estrés del lunes, Jesús Molina. Sí, me gusta la música que tienes puesta. A mí me gusta que esto sea eso, que sea un... Me da realidad, me da realidad. Sí. Me da realidad. No te pasa los lunes, desde que te levantas, ¿no? Te incorporas al trabajo, todo es jaleo, todo es ruido, todo es... Hay que hacer mil cosas, planear toda la semana, todo ese estrés que se acumula y por eso odiamos los lunes.
Tú, tú, yo no, ¿eh? Bueno, ya lo voy a odiando menos. Al menos es mi caso, pero esta islita aquí, este pequeño oasis de quietud, de paz. Eso intentamos, eso intentamos. Es maravilloso. Y vamos a hablar de eso precisamente, ¿no?
De cuándo tienes que pedir ayuda a un psicólogo o a un psicoterapeuta, ¿no? Y hay gente que le tiene miedo, le tiene miedo. Todavía hay una cosa antigua que dice, es que yo no estoy loco. Vamos a hablar de los mitos también, que es muy curioso, ¿no?
Pues yo digo todo lo contrario, que pedir ayuda a un psicólogo no es un signo de debilidad, sino todo lo contrario, de inteligencia, de autoconocimiento y denota a una persona con apertura y afrontamiento ante las dificultades. A terapia no van los locos, como he dicho, van los valientes. Van quienes se cansaron de huir de sí mismos, quienes entendieron que mirar hacia adentro requiere más coraje que fingir que todo está bien.
Y van los que se atreven a ponerle nombre a lo que duele, a desempolvar heridas viejas, a cuestionar patrones aprendidos que ya no quieren repetir. Ir a terapia es hacerse cargo, es dejar de culpar el pasado a los otros, a la suerte. Es asumir que sanar no es olvidar, sino comprender, integrar, aceptar y transformarse. Y van quienes rompen cadenas invisibles.
Los que deciden no heredar el dolor ni seguir reaccionando desde la herida. Van quienes quieren vivir distinto, amar distinto, responder distinto. No es debilidad pedir ayuda, es debilidad quedarse donde duele solo por miedo a cambiar.
Y eso solo lo hacen los valientes, ¿no? El objetivo es que la persona que acuda a consultas aumente su capacidad para resolver sus problemas, para satisfacer sus necesidades, facilitando una buena relación consigo misma, con los demás y con el entorno. Es decir, restablecer el bienestar de la persona y desarrollar habilidades y recursos.
Los problemas que normalmente llevan a terapia pueden ser pérdidas de interés, sentimientos de abrumación, depresión, dificultades interpersonales, ansiedad, problemas de autoestima, que casi siempre son problemas sexuales también.
aunque no soy sexólogo, pero bueno, también existen, ¿no? Fobias y temores, dificultades laborales, sentimientos de culpa y probablemente de concentración. O simplemente no saber qué decisión tomar. Muchas personas se muestran reacias a usar psicoterapia cuando surgen problemas como estos. Y en épocas anteriores, investigaciones mostraban que las personas tenían preferencia a consultar médicos
Sacerdote, abogado, etc. Antes eran los confeccionarios. Sin embargo, en los últimos años la psicoterapia ha tenido mayor aceptación y ha demostrado su eficacia, ya que es una disciplina validada científicamente.
Y ahora vamos a hablar de los mitos. Los mitos equivocados y las realidades de la psicoterapia. No es mito, es tengo que estar muy mal para ir a un psicólogo. Bueno, la realidad es que la psicología puede ayudar a todo aquel que lo esté pasando mal emocionalmente y todo aquel que quiera conocer mejor lo que realmente siente y piensa, ayudando a desarrollar técnicas o entrenar habilidades.
Otro mito, por ejemplo, es que el psicólogo habla igual que un amigo. La realidad de la terapia es un proceso donde se aplican técnicas adecuadas a cada caso con una metodología y objetivos acordados. El amigo te puede escuchar, te puede comprender, a lo mejor te da hasta un buen consejo, pero no está científicamente validado.
Otro mito es que en terapia te pasas toda la vida. O sea, el que entra en terapia ya tiene que estar toda la vida haciendo. Eso era el psicoanálisis, que era muy largo y todo eso. La duración de la terapia es variable y según sea la situación de la persona habitualmente suficiente estará en algunas sesiones acudiendo a una cita semanal o, en la mayoría de los casos, cada dos semanas.
Otro mito, voy a acupuntura y hace lo mismo. Bueno, mira, si es verdad que la acupuntura es muy eficaz, eficaz para eliminar la intensidad de los síntomas, regula energéticamente y la psicología se encarga de ayudarlo a encajar las cosas de la mente. O sea, que pueden ser complementarias perfectamente.
Otro mito, tomo pastillas y ya está. Eso me lo dicen muchas personas. Van al médico y yo he estado en un congreso de psiquiatría y psicología y la psiquiatría moderna no es solamente la pastilla. Quieren tratar al paciente, ¿no? Entonces me decían que por tiempo en la Seguridad Social que decía, no, no, mándenme usted algo para que me quito la depresión y ya está. Entonces las pastillas duermen las emociones, pero no van al problema del alma, ¿no?
Otro mito ese es que las terapias duran mucho tiempo. En realidad las terapias actuales tienen como objetivo el problema actual y donde acude el paciente. El terapeuta o paciente establece conjuntamente los objetivos de la terapia y la agenda para que el trabajo realizado tenga un rumbo. En definitiva, no hace falta tener una situación extrema para acudir a un psicólogo, ¿no?
Y pedir ayuda, como he dicho, no es ningún signo de debilidad, sino todo lo contrario, de inteligencia y de autoconocimiento. Y denota a una persona con apertura y afrontamiento hacia las dificultades. La psicoterapia ayuda a la persona...
a ver y comprender lo que está pasando, cómo ha llegado a esa situación y a partir de ahí desarrollar los posibles caminos o salidas, elegir el camino o caminos y ofrecer los apoyos necesarios para poder actuar.
Hay etapas en la vida en las que todo parece devoronarse y una pérdida inesperada también, una ruptura amorosa, situaciones laborales o problemas de salud pueden hacernos sentir tristes o superados por nuestros propios pensamientos. Cuando se está pasando por una crisis emocional,
Es fácil sentirnos solo confundidos o sin fuerza para seguir adelante. Y en esos momentos de angustia, donde las emociones están fuera de control, contar con el acompañamiento adecuado puede hacer una gran diferencia. La terapia psicológica individual les permite a los pacientes... Hablo de individual porque también hay terapia de grupo. Lo que pasa es que los grupos...
Hay que concretar mucho entre el grupo, que tengan ciertas afinidades y todo eso. También he hecho terapia de grupo, pero bueno, eso es así, ¿no? La terapia individual le permite a los pacientes entender mejor lo que sienten, recuperar su bienestar general y sanar desde el interior. ¿Y qué es una crisis emocional? Porque ya que he hablado de las crisis emocionales y cómo se manifiesta, bueno, pues...
Una crisis emocional, también conocida como colapso nervioso o crisis de salud mental, es una respuesta intensa ante un problema que supera la capacidad de afrontamiento de una persona, y eso suele implicar una pérdida de control sobre las emociones, pensamientos confusos y una sensación de desesperación.
Algunas de las señales más comunes son ansiedad excesiva, las crisis emocionales generan una sensación de nerviosismo o miedo que no puede controlarse, lo que puede llevar a ataques de pánico. También puede dar una depresión profunda, sentimientos de tristeza intensa, no por un día, sino cuando es una depresión profunda no es un día, son pocos de días.
De hecho, no se sale tan fácil de la depresión. Y entonces, bueno, pues se acude también a terapia, ¿no? Claro. Dificultad para tomar decisiones. Esto es otra de las crisis. La confusión mental puede dificultar la toma de decisiones, lo que suele empeorar la situación.
También una cosa es que tenemos sentimientos de culpa o de vergüenza. A menudo las personas en crisis emocional sienten que no están a la altura o que han fallado a alguien de alguna manera, porque también somos muy autoexigentes con nosotros mismos. Problemas de sueño o de apetito, que se da mucho también.
Son episodios que pueden interferir en los patrones del sueño, provocando insomnio o exceso de sueño, porque en las depresiones da más por dormir por evitar, y también de faltas apetitos. A pesar de que estas relaciones son normales, cuando se alargan el tiempo o se vuelven abrumadoras, pueden afectar la calidad de vida y la capacidad de una persona para funcionar en su día a día.
Esto tiene unas etapas. Las etapas de una crisis emocional representan diferentes momentos en este proceso de superar una situación que se percibe como confusa y amenazante. Este tipo de situaciones se abordan y resuelven mejor con ayuda profesional. Las etapas de una crisis emocional son fases normales dentro del proceso de recuperación del equilibrio. Una situación crítica no se resuelve de la noche a la mañana.
sino que implica el tránsito por una serie de pasos... antes de llegar a la resolución completa. Y cada una de estas etapas de una crisis emocional... comprende un conjunto de respuestas... que si bien en principio no son las más adecuadas... sí corresponden a una forma normal de reaccionar. Así impedirá que forcemos situaciones o reacciones... permitiendo que fluyan con naturalidad... cuando nuestra intervención no es necesaria. Y en este tipo de crisis...
Se produce una gran afectación que no solo involucra a las emociones, sino que también a la cognición y a la conducta. En esas condiciones es complicado que una persona logre pensar con claridad y encuentre soluciones o puede ser de ayuda para los demás.
Enseguida veremos cuáles son. Bueno, la primera es una parálisis. La parálisis es la primera de las etapas de una crisis emocional. La principal característica de una crisis en que constituye una situación en la cual se produce un cambio inesperado que toma inestable o incierto lo que sigue hacia el futuro.
En el caso de las crisis emocionales hay una o varias realidades que provocan una conmoción subjetiva y que desbordan momentáneamente la capacidad de reacción. La primera de las etapas es eso, la crisis emocional o es la parálisis.
En este caso, esa reacción constituye un mecanismo de defensa. En la naturaleza, todos los animales se quedan quietos cuando sienten de frente el peligro, en especial si es desconocido. La parálisis entonces es una situación de expresión de desconcierto, principalmente por lo repentino de esa situación. Otra es la incertidumbre.
Tras ese primer momento de estupor, lo que sobreviene es un estado de incertidumbre, el cual se caracteriza por la presencia de angustia y ansiedad, y comienza a comprenderse lo que sucede, pero se ve más la magnitud de la amenaza que las herramientas que abordaría para transmitarlas.
En este punto surge la ansiedad confusional y esta es una modalidad que está estrechamente vinculada con los sentimientos de desorientación, dificultad para precisar las emociones, desorden en las ideas y conciencia limitada y predomina la sensación de estar perdido, al mismo tiempo amenazado por la realidad.
Otra es la intrusión. Dentro de las etapas de una crisis emocional no siempre está presente la fase de intrusión, aunque sí en muchos casos. Esta vivencia aparece especialmente en los casos de crisis más intensa o vital. Se caracteriza por la aparición de miedos irracionales y una agudización de sentimientos de angustia.
Lo que sucede en esta etapa es que la persona se repliega y no actúa, pero sí piensa constantemente en la crisis que vive. Y a partir de esto se incuban ideas relacionadas con el sobredimensionalismo de los peligros hacia el futuro, imágenes trágicas y fuertes sentimientos de menos valía.
Aparecen los llamados pensamientos intrusivos, que son imanes o ideas que llegan a la mente de forma espontánea e involuntaria. Y son pensamientos desagradables y atemorizantes que se quieren mantener a raya sin éxito. En esta fase más aguda, el proceso de abordar una crisis emocional. Después, bueno, ya vamos a hablar de elaboración y resolución.
Es muy difícil salir de una crisis emocional sin la intervención de un factor externo. A veces un amigo, que puede ser un amigo también, un libro, como el caer de la madurosidad, la que ayuda a tantísima gente, que la nombran mi compañera Marta también, y tú, sé que es uno de tus libros favoritos. Y un consejo de un terapeuta, lo que se convierte en este factor que marca el tránsito desde el estado de conmoción hacia otro, que se permite trabajar
...sobre lo ocurrido con el fin de tramitarlo. Se necesita un vehículo para exteriorizar... ...el malestar que se experimenta en este... ...puede ser la palabra... ...este puede ser oral o escrita... ...porque escribir viene muy bien... ...para sacar afuera lo que tenemos... ...eso constituye mecanismos para comenzar a poner orden... ...en las ideas y las emociones y las percepciones...
Construir una narrativa de la situación es fundamental para asimilarla y comenzar a comprenderla, y es necesario dejar salir el dolor para que la conciencia vaya emergiendo. Cuando esto ocurre, se logra construir una idea más realista de la situación y también identificar las herramientas personales con las que se cuenta para abordarlas.
Tras esa elaboración viene la resolución, que no es otra cosa distinta que recuperar un tono emocional saludable, y en muchos casos, sin ayuda especializada de una persona, puede quedar atrapada durante ese periodo prolongado en algunas de las etapas principales.
...de esa crisis emocional... ...así que acudir a un psicólogo... ...en este tipo de situaciones... ...es más que aconsejable... ...pues constituye un valioso apoyo... ...para llevar a cabo el proceso... ...más rápidamente... ...y de una forma más saludable... ...y bueno, porque es importante... ...la terapia psicológica... ...durante la crisis emocional...
Bueno, pues cuando una persona se enfrenta a una crisis emocional puede sentirse sola, perdida. Pero es fundamental recordar que buscar ayuda es un paso valiente y necesario para salir adelante. La terapia psicológica nos permite expresarnos sin juicio y explorar nuestros pensamientos y emociones de manera profunda. Y esos son sus principales beneficios. Primero, proporciona un espacio seguro.
Uno de los aspectos más valiosos del acompañamiento psicológico es que ofrece cuentos no seguros y privados para que la persona se exprese sin miedo a ser juzgada. Durante una crisis emocional, compartir las experiencias y emociones más profundas puede ser un alivio. De hecho, se encuentra muy bien cuando se desahoga. Así que guardar los sentimientos que nos sobrepasan solo trae dolor y angustia. Por eso es bueno sacarlo fuera.
Ayuda a procesar las emociones, a vivir un problema complejo. Es normal sentirse confundido, abrumado por lo que se está sintiendo. Y la terapia ofrece un espacio para explorar esas emociones, entender de dónde viene y cómo influyen en nuestras decisiones y comportamientos.
Al ponerle nombre a las emociones y trabajar con ellas, no solo se alivia el malestar, sino que también se inicia un proceso de sanación más profundo y consciente. Ofrece también herramientas para el manejo del estrés. Los psicoterapeutas tienen una variedad de herramientas y técnicas que pueden ayudar a las personas a lidiar con el estrés, la ansiedad y la angustia. Entre ellas se incluyen las terapias cognitivas conductuales, la relación muscular...
progresivas, las técnicas de mindfulness, que la gente piensa que eso de meditar es ponerse la mente en blanco. Yo cada vez que recomiendo la meditación lo digo que esto no es poner la mente en blanco, que es introducirte y pensar en el momento presente y lo que tienes dentro y ya está. Con esto además se logra aumentar la autocomprensión
el autocuidado y las habilidades para manejar situaciones difíciles en el futuro. Bueno, hay un estudio publicado en una revista europea que sugiere que las intervenciones psicológicas durante momentos de crisis pueden ayudar mucho a los pacientes que se sientan más motivados y se comprometan con sus tratamientos, en especial cuando sufren también dolores crónicos, porque hay muchas enfermedades como la fibromialgia que te puedo garantizar que salida mucho con
Con la terapia también. Bueno, ayuda a reestructurar pensamientos negativos. Muchas veces cuando estamos en crisis, nuestros pensamientos tienden a ser pesimistas y autocríticos. Y la terapia psicológica ayuda a identificar estos patrones de pensamiento y de estructuración para fomentar una mentalidad negativa.
Más positiva y realista. Establece metas para la recuperación. En medio de esa crisis emocional es común sentirse perdido o sin rumbo. Y la terapia ayuda a poner orden en ese caos. Mirar las cosas un poco desde fuera, ¿no? Guiando a la persona a establecer metas claras y realistas.
Y da pequeños pasos concretos, impulsa el progreso y también disuelve la motivación y el sentido de propósito que muchas veces se pierde en estos momentos difíciles. Y bueno, resumiendo, ¿cómo sabe si necesitas terapia psicológica?
Pues todos pasamos por episodios difíciles en diferentes momentos de nuestra vida, pero si sientes que los sentimientos de ansiedad o tristeza continúan en aumento con el paso del tiempo e interfieren con tus actividades diarias, es recomendable buscar ayuda profesional. Y estas son las señales de que podrían beneficiarse de la terapia. Tus emociones están afectando tus relaciones interpersonales.
Te sientes constantemente abrumado y no puedes encontrar consuelo. Experimentas cambios significativos en el apetito, en el sueño o en la energía. Sientes que no puedes funcionar en tu vida cotidiana debido a tus emociones. Estás tomando decisiones impulsivas o peligrosas con formas de ideas con el dolor.
En estos momentos la crisis emocional busca ayuda profesional. Cuando sientas que tu mundo se desmorona a pedazos y necesitas hablar con alguien de lo que sientes, busca apoyo psicológico, es una decisión sabia y valiente. Y no tienes que atravesar estas dificultades solo y contar con el acompañamiento profesional capacitado puede ayudarte a superar este difícil momento de manera más saludable.
Así que pedir miedo, que bueno, que venir psicólogo no es tan loco. Estamos equivocados con el tema de no hay que tener miedo. El miedo es un sentimiento adefestral. Es un mecanismo adefestral, por supuesto.
Es lo que nos ha mantenido y nos mantiene vivos Y nos mantiene siempre arriba El miedo no es malo El tema no es no tener miedo Sino que a pesar de tener miedo Tiremos para adelante Para afrontar tus miedos también Que es muy importante Cuánta fobia hay a los miedos Fobia a muchas cosas Que tú has dicho una cosa que me ha gustado un montón Jesús Que es el hecho de Parece como que He perdido la batalla Si tengo que ir al psicólogo
Y estamos muy equivocados. Queremos ganar las guerras nosotros solos. Y muchas veces no tenemos las armas. Ir al psicólogo es ir a recargar. Es ir a por las armas necesarias. Ahora que estamos con tantos conflictos a nivel mundial. Es tener las armas para poder afrontar lo que se nos viene encima. Yo tengo personas que vienen a que la escuchen. Porque necesitan desahogarse. Si una persona pida ayuda me parece un acto tan valiente...
Sí, sí, sí. Necesitas, necesitas incluso eso. A mí me dijo en cierto momento una persona que dice, mira, vengo porque tú me escuchas, yo necesito de saber, mi marido no me escucha y mi hijo no me entiende. Y me dio mucho pie aquello, ¿no? Pues digo, pues aquí vengo, vienes y no te juzga nadie. Totalmente. Y puedes hablar totalmente con libertad, que aclarando la idea muchas veces soluciona muchos problemas. Molina, gracias. Hasta la semana que viene. Bueno, un abrazo. Hasta la próxima semana.
Vamos a escuchar una canción, porque a veces el tema de ir al psicólogo es que nos den la señal. Bueno, pues ahí está, la señal, design, el tema de Ace of Base. Enseguida, bueno, nos queda poquito ya para irnos, pero bueno, vamos a disfrutar de esta canción que es una maravilla.