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Mente Sana

Espacio dirigido por el psicólogo Jesús Molina. Consejos prácticos sobre psicología y crecimiento personal. Espacio dirigido por el psicólogo Jesús Molina. Consejos prácticos sobre psicología y crecimiento personal.

Transcribed podcasts: 5
Time transcribed: 2h 7m 25s

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En nuestra web encuentras todo lo que necesitas para disfrutar de la programación de Ahora Radio. La escucha online, los podcasts o la radio a la carta. Ahora Radio. 25 años creciendo contigo. Bueno, pues nos vamos a ir ya con mente sana para terminar nuestro programa. Nos gusta los lunes que tengamos ese espacio, esos espacios de quietud, ¿no? Y de que
Recompongamos y sobre todo cojamos fuerza para tirar la semana. Jesús Molina, bienvenido. Aquí estamos de lunes. Ya hoy no está tan... Un lunes bueno, ¿verdad? Bueno. Bueno, con solitud. Un lunes bueno dirá tú. Después de las vacaciones dime que lunes bueno. Después de las vacaciones que has estado descansando y todo esto, pues mira...
Bueno, pues mira, volvemos con un tema para los lunes, la ansiedad y el estrés. Que bueno, que diferencias entre ansiedad y estrés es lo que vamos a tratar hoy. Y eso, aunque yo estoy muy tranquilito...
Pero bueno, es un tema que hoy día se lleva mucho a cabo, ¿no? Eso es un punto que se sigue una productividad desbordante y se camina siempre con prisa. La ansiedad y el estrés se entremezclan además, son diferentes. Lo hemos estado hablando, Pepe Ortiz y yo, que llevamos además varias semanas hablando de esto.
en el que como que el mundo se ha dado la vuelta a Jesús. No vivimos en paz con algunos picos de estrés. Vivimos en puro estrés con muy, muy, muy pocos picos de paz. Curioso esto. Pues eso a mí no me gusta. Hay que buscar esa paz interior, ¿no? Por lo menos ya que fuera a tener ahí estrés, pues vamos a... Y bueno, vamos a diferenciar eso y conocerlo para ver cómo lo gestionamos, ¿no?
La diferencia entre ansiedad y estrés se difumina en un mundo donde los trastornos relacionados con estas emociones ocupan un porcentaje importante de prevalencia global. Y esto que tú me estabas diciendo, has hablado con Pepe.
Por ejemplo, en España la ansiedad afecta al 6,7% de la población y figura como quinto país con mayor nivel de estrés entre los miembros de la Unión Europea. El quinto país, no sé cuáles son los otros, pero el quinto país. No me extraña. Bueno, sin embargo, se trata de emociones adaptativas.
y que responde a necesidades distintas, por lo que conviene saber diferenciarlas, al fin de mejorar tu capacidad de introspección y dar información clara sobre un problema tan extendido en la población y te presentamos las diferencias que hay entre ansiedad y estrés. Primero, saber lo que son la ansiedad y el estrés. ¿Qué son la ansiedad y el estrés? El estrés es una respuesta a una demanda urgente del ambiente como un peligro inmediato.
Tiene como objetivo acelerar la respuesta para resolver la situación lo antes posible y se hace a través de la activación del sistema nervioso simpático. ¿A quién se le puso el nombre del sistema nervioso simpático? Lo de simpático suena otra cosa, pero bueno, se llama simpático el sistema. En las situaciones agudas de estrés,
El estrés puede ser adaptativo y beneficioso, ya que nos ayuda a lidiar con los escenarios de emergencia. No obstante, cuando este se convierte en crónico o agudo, es clínicamente significativo y puede tener graves implicaciones para la salud. La ansiedad, por su parte, es una emoción anticipativa. Yo siempre digo que la depresión es eso de pasado y la ansiedad es eso de futuro, ¿no?
Esto quiere decir que se activa cuando la persona prevé una situación peligrosa en el futuro. La respuesta fisiológica, dependiendo del sistema nervioso simpático otra vez, está orientada a prevenir dicha situación, no a resolverla. Por tanto, la ansiedad también se trata de una emoción adaptativa y útil siempre y cuando no se experimente de manera continua o en ausencia de un peligro real.
Ambas emociones tienen una serie de manifestaciones físicas similares, haciéndolas reconocibles de modo fácil, y se trata de la siguiente...
Tanto en la ansiedad como en el estrés, ¿no? Temblores, sudoración, piloheresión provocada por los vellos que se levantan y la piel que se riza, o la piel de gallina, como se decía antiguamente, pelleos de gallina, decía mi abuela. Broncodilatación, dilatación de las pupilas, interrupción de la digestión y aumento de las frecuencias cardíacas y respiratorias.
Por lo tanto, conviene conocer la diferencia entre ansiedad y estrés a nivel cognitivo, pues ahí se encuentra la clave para caracterizarla y, por supuesto, tratarla. Y vamos a verla en detalle.
Dado que ambas respuestas emocionales son excitatorias y se relacionan con un peligro real o anticipado, es fácil confundirlas o incluso experimentarlas al mismo tiempo. Por eso, presta atención a estas diferencias que hay específicas. El origen, mientras que el estrés proviene de un evento claro,
y presente como una emergencia, en la ansiedad esto no es tan evidente. Al tener una proyección hacia el futuro, la excitación nerviosa no tiene un comienzo claro y tampoco un final. Factores desencadenantes, pues en el caso del estrés, el factor que lo desencadena
proviene del ambiente, es decir, el individuo se enfrenta a una situación que requiere respuesta inmediata. En cambio, los factores que ponen en marcha el estado de ansiedad son internos y son generados por el miedo que siente la persona, aunque una situación sea posible, de una manera anticipada, ¿no?
Duración de la respuesta fisiológica, pues en la ansiedad la duración de los efectos es compleja, pues la excitación responde a factores cognitivos y puede perdurar aunque la situación problemática nunca llega a presentarse. No obstante, el estrés termina en el momento en que desaparece el estímulo, que se desencadena.
Ahora, si el estrés se cronifica es porque los factores que lo provocan son demasiado o nunca se terminan. ¿La intensidad de la respuesta? Pues la intensidad del estrés y la ansiedad varía dependiendo de los factores desencadenantes. En el primer caso, o sea, el estrés se corresponde con la gravedad percibida del suceso estresante. Cuando se trata de ansiedad, el grado es más subjetivo y depende de los pensamientos del individuo.
La gravedad, otra de las diferencias entre la ansiedad y el estrés es la gravedad de los trastornos mentales que provocan. La primera, la ansiedad, tiene un mayor alcance pues se relaciona con fobia o trastornos de pánico, entre otros.
La severidad del estrés, tanto en su forma aguda como crónica, es menor que la ansiedad. Ahora bien, cuando se trata de desórdenes orgánicos, como los problemas cardiovasculares o cualquier cosa de gravedad, también debe de tomarse en cuenta, ¿no?
El tratamiento en estas emociones adaptativas se trata de maneras distintas en consulta. Cuando el estrés se cronifica, el tratamiento se centra en desarrollar estrategias para afrontarlo, como entrenamiento en meditación o en técnicas de respiración. Cuando se trata de la ansiedad, es posible que sea necesario un tratamiento psicoterapéutico. Conocer las diferencias entre la ansiedad y el estrés es la clave para pedir ayuda, ¿no?
Y como ves, saber cuáles son las diferencias entre ansiedad y estrés es importante no solo a nivel introspectivo. Aprender a identificarla y caracterizarla es la puerta de una mejor toma de decisiones, pues motivan a modificar el ambiente y a trabajar su propia salud mental.
Y como he dicho, en un mundo donde una de cada ocho personas sufre un trastorno mental y en el que los trastornos depresivos y la ansiedad han aumentado el 26% desde 2020 y siguen en ascenso, todo lo que se puede hacer para mejorar su propia emocionalidad es poco.
Por eso, si crees que tu estrés se está extendiendo demasiado en el tiempo o tu ansiedad comienza a paralizarte, no dudes en pedir ayuda psicológica. Todos merecemos una salud mental digna. Y curiosidades sobre la ansiedad. ¿Cuántos tipos de ansiedad existen? ¿Hasta qué punto son creíbles todas nuestras preocupaciones? ¿Somos racionales cuando experimentamos ansiedad? No. No somos, no somos.
No hay duda en que nos encontramos en la era de la ansiedad, de ese estado emocional que serpentea nuestro estómago, se anuda en nuestra garganta y se transforma en preocupaciones a nivel mental. A veces parece sigilosa y como viene se va, pero tras tanto permanece con nosotros más de lo que nos gustaría.
De hecho, si nos dejamos llevar por su capacidad de anticipación, imaginación y narrativa, podemos acabar atrapados en escenarios aterradores de ansiedad. Por algo dicen que tener ansiedad es estar enfermo del futuro.
Y aunque a día de hoy mucho se ha hablado sobre la ansiedad, existen ciertos aspectos y datos que no son conocidos. Profundicemos. Bernardo de San Mateas dijo, naciste para ser libre, no seas esclavo de nada ni de nadie. No permitas que la ansiedad llene tu vida, porque además la ansiedad apaga el cerebro racional.
Nuestro cerebro detecta la incertidumbre. Eso no sabe qué pasará y la sensación de descontrol. Así cuando nos enfrentamos a una situación desconocida, miles y miles de preocupaciones comienzan a corretear por nuestra mente. Mientras las amígdalas, las amígdalas, que no es la que tenemos en la garganta, sino la que tenemos en el cerebro, tenemos dos amígdalas de tamaño de
de forma almendrita y es una estructura cerebral con forma de almendra y se caracteriza por ser el banco de nuestra memoria emocional y supervisa todo lo que ocurre se detecta una situación de peligro enseguida activa la señal de alarma mientras libera hormonas de torrente sanguíneo como el cortisol y la dopamina para luchar por nuestra supervivencia y poder anticiparse a lo que sucede sin embargo cuando esto ocurre
No hay marcha atrás, pues se anula el funcionamiento de nuestro cerebro racional. Y como vemos, aunque la intención de las médicas sea buena, su sistema de funcionamiento tiene ciertas características primitivas... ...por lo que nos volvemos más instintivos y generamos respuestas más imprecisas. La mayoría de las preocupaciones no se hacen realidad...
Preocuparse es humano. De hecho, estamos programados para ello, para anticiparnos lo que pueda suceder y ser capaces de pensar planes alternativos para sobrevivir. Ahora bien, no es lo mismo hacerlo de vez en cuando, que de manera continua. De hecho, un estudio de la Universidad Estatal de Pensilvania afirma que un 91% de las preocupaciones que tenemos de media no llegan nunca a ocurrir.
Algo que ya batizionó el autor estadounidense Ernie Hill cuando afirmó que el 40% de nuestras preocupaciones no ocurrirán jamás. El 30% tiene que ver con el pasado y por lo tanto preocuparse por ellas no cambia nada. El otro 12% son preocupaciones innecesarias.
sobre nuestra salud, el 10% son pequeñas y casi sin sentido o inconexas, y haciendo cálculos disponemos tan solo de un 8% de preocupaciones a las que sí debemos prestar atención. ¿Tú te acuerdas de la regla 80-10? Pues más o menos, pero con otro porcentaje, ¿no? Totalmente. Descartes, a pesar de la fama, de su famosa...
frase de existencialista, pienso luego existo, al final de sus días dijo, mi vida estuvo llena de desgracias y muchas de ellas jamás sucedieron.
Esta frase subraya la tendencia humana a sufrir anticipadamente por eventos que nunca llegan a materializarse. Esto nos sirve para reflexionar de todo lo que pensamos, imaginamos y tememos que ocurra. La ficción es una de las grandes protagonistas. De hecho, podemos hacer la prueba. Por ejemplo, puedes preguntarte qué es lo que más te preocupa y qué acontecimientos previstos
te generan más temor y una semana o un año más tarde comprobar qué ha ocurrido, te sorprendería, ¿no? De hecho, nos preocupamos muchas veces por cosas que nunca suceden, pero bueno, en este momento nos preocupamos. Y bueno, hablando de los tipos de ansiedad, existen dos tipos de ansiedad.
El primer tipo, la ansiedad que es más adaptativa, pero tiene como objetivo protegernos de los potenciales peligros que pueden hacernos daño o generarnos sufrimiento, es decir, es una ansiedad racional.
Como cuando tenemos una entrevista de trabajo o no obtenemos una respuesta de alguien importante para nosotros y con la que hablamos habíamos quedado, el otro tipo de ansiedad es más irracional desde la que se percibe como amenaza, algo que no lo es y ante lo que sentimos incapaces de hacer frente.
En este último estado solemos experimentar angustia y un gran malestar que no somos capaces de controlar, que se propaga por todo nuestro cuerpo y que finalmente nos dificulta en el desarrollo de nuestro día a día. El engaño de que todo es importante.
Otro aspecto bastante curioso es que para la ansiedad todo es importante, por lo que cuando la experimentamos se nos hace muy difícil establecer prioridades. Y cualquier detalle puede ocasionar un gran desvarío. Cualquier aspecto puede afectar a lo que hagamos, de ahí que tengamos esa necesidad de querer todo atado.
Y si además somos percepcionistas, el escenario se vuelve mucho más testético. Ya no solo será importante lo que digamos, sino también la ropa que llevemos, cómo nos comportemos, la influencia de otra persona en cualquier suceso. Todo es determinante, todo influye y todo debemos controlarlo. ¿Algo imposible? Por supuesto. De manera que sentirse abrumado y estresado será lo más normal.
La evitación aumenta la ansiedad también. Parece algo natural evitar cualquier estímulo o situación que nos genera ansiedad. De hecho, cuando lo hacemos, experimentamos otra sensación de alivio. Lo que ocurre es que a largo plazo, si esta estrategia se convierte en una forma habitual de afrontar lo que tenemos, implica todo lo contrario.
Porque cuando evitamos o huimos de algo de forma constante, lo que hacemos es reforzar ese afrontamiento y nos bloquea. La comprobación de la inocuidad, del estímulo desagradable y el temor se mantiene. Es decir, impedimos que ocurra y que verifiquemos si así existe el peligro real. Por lo que nuestras ideas irracionales
serán perpetradas y mantenidas en el tiempo y la ansiedad aumentará. Además de la evitación, limita nuestra vida de tal manera que puede tener consecuencias nuestro estado de ánimo y provocar más problemas de ansiedad. También la ansiedad tiene máscaras.
En determinados casos la ansiedad puede estar detrás de algunas emociones como la tristeza, la ira e incluso del dolor, pero también con la procrastinación, la falta de sueño o el sueño excesivo, la incesante necesidad de comer o la falta de hambre.
Y, sin embargo, también hay una ansiedad silenciosa e inexpresiva, que solo las personas que la padecen suelen dar la imagen de tranquila y calmada, aunque su interior esté lleno de ruido, temor, incluso muchas de ellas desconocen que tienen ansiedad.
Bueno, otro tema para causar la ansiedad es la autoexigencia, que es una de las causas más comunes de la ansiedad. Si somos exigentes con nosotros mismos no es un problema de hecho, nos ayuda a crecer como personas. El problema ocurre cuando nos vemos demasiado exigentes con nosotros mismos y esto refleja de forma negativa en el diálogo que tenemos con nosotros.
Si es así, a veces no es tanto el que sino el cómo o los dos aspectos a la vez. La cuestión es que nos exigimos de manera destructiva y nos acabamos haciendo daño. Se trata de la tiranía de la autoexigencia. Y esa forma que tenemos de hablarnos en la que tengo que y lo debería pensar
Esto pesa. Y en la que predomina un ideal sobre cómo debemos ser y comportarnos. Fuerte, bueno, perfecto, rápido, eficiente. Un imposible que nos esclaviza al sufrimiento porque nunca es suficiente que nos castigue por ello, que nos atrapa con una telaraña de la que es difícil salir, en la que la ansiedad es la principal.
Y la mente ansiosa tiene un convencimiento casi absoluto de que está por venir es peligroso y amenazante, sobre todo si no nos resulta conocido. Teme a la incertidumbre y a la inseguridad. Y aunque existen diferentes enfoques de terapia, a la hora de tratarla también hay estrategias que pueden resultar útiles, como cultivar la esperanza.
El psicólogo y profesor de la Universidad de Houston, Matthew Gallagher, y su equipo realizaron un estudio que demostró que trabajar el sentido de la esperanza en la terapia puede ser de gran ayuda, ya que favorece que la persona cambie su forma de pensar, sentir y percibir la realidad.
Y si lo pensamos, la esperanza es lo opuesto al miedo y ya que implica confiar en que las cosas no van a ir tan mal o de que al menos pueden mejorar. Se trata de un aspecto filosófico, espiritual y emocional que además potencia la capacidad de resistencia y la mentalidad de crecimiento. Y para terminar, porque creo que vamos justito ya. Vamos bien, Raúl.
Vamos bien, vamos bien todavía. Bueno, hay señales físicas para... Perdón, perdón. Me has pegado un susto. Perdón, perdón. Hay señales físicas para detestar la ansiedad, ¿no? Y bueno, pues la tensión muscular, dificultades para respirar, problemas digestivos recurrentes, fatiga inexplicable...
Los síntomas mentales, la ansiedad vive en el terreno del pensamiento, especialmente en aquellos orientados hacia el futuro, como hemos dicho. Hay indecisión constante en medio de tomar la decisión equivocada, dificultad para concentrarte, porque con la ansiedad te dificulta, los cambios en el comportamiento, porque cambias tu forma en el comportamiento. Y bueno, como vemos, el universo de la ansiedad es tan misterioso como apasionante.
Y nunca deja de sorprendernos. La ansiedad es ese estado emocional al que debemos tener respeto y por ello informarnos sobre todo lo que conlleva, que siempre es positivo averiguarlo. Está claro que hay que tomarse las cosas con otra filosofía. Con otra filosofía. Dejarnos de estrés, dejarnos de... Bueno, el estrés... No es fácil, ¿eh? No, no, es que vamos todos. Es que aunque tú intentes parar, todo lo demás sigue. O sea, es como...
Me empujan y al final te dejas llevar. Exacto. Y te genera ansiedad y te genera estrés y te genera momentos insoportables y al final cuando te das cuenta dices, ¿qué necesidad tengo yo de todo esto? Pero hasta que alcanzamos ese punto, pues pasamos por diferentes curvas en la vida. Y la ansiedad es mucho lo que nos creemos que va a pasar, que no es otra cosa.
Jesús Molina, hasta el lunes que viene. Pues hasta la próxima semana. Hasta el lunes. Un abrazo. Nosotros nos vamos a quedar con una canción que se llama Ascenso y Caída, Rise and Fall. El tema de Craig David, que es una maravilla.
I always said that I was going to make it and I was playing for everyone to see but this game I'm in don't take no prisoners just casualties I know that everything is going to change even the friends I knew before may go but this dream is the life I've been searching for I didn't believe in that I was the greatest my life was never going to be the same cause
Gracias por ver el video.
I didn't walk away.
Gracias por ver el video