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Las entrevistas en Gelves en la Onda

Espacio de entrevistas a diferentes personajes y protagonistas de la actualidad. Espacio de entrevistas a diferentes personajes y protagonistas de la actualidad.

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Y es que, con motivo del 8 de marzo, que fue el pasado domingo, el Día de la Mujer, al equipo de la radio se le ocurrió la idea, con el apoyo siempre de nuestra compañera Marta Mera, que además ella misma dijo, allí Bobby, paso para adelante, Marta, bienvenida. Buenos días, otra vez.
Hacer doblete hoy en la semana. Hacer un especial, mis libros favoritos, pero con algo que ha sucedido en la historia de los libros muchísimas veces, aunque parezca mentira. Muchas veces y durante muchos siglos. Exacto, el seudónimo. O sea, como que la mujer no podía firmar, por el mero hecho de ser mujer, sus libros, sus escrituras. Escritora silenciada simplemente por el hecho de ser mujer. Claro.
Claro, y utilizaban seudónimos masculinos para poder editar. Ahí siempre con la complicidad de alguien que se encargaba de decir... Claro, porque algunos hombres buenos, como dice la película, ¿no? Si es verdad que muchas de ellas, no solamente seudónimos masculinos, sino que hay veces que incluso tenían que firmar con el nombre de su marido...
O luchar por no ser silenciadas escribiendo, escribiendo y muchas veces no nos llegaban sus cosas. Ahora los vamos a ver porque traigo muchas mujeres que han sido grandísimas que hoy por suerte ya podemos leer sus obras pero que durante el tiempo que ellas vivieron no pudieron ver ese reconocimiento simplemente por el hecho de ser mujeres.
Es curioso esto, ¿eh? Es muy fuerte, ¿eh? Es muy fuerte, ¿eh? Y no estamos tan lejos, ¿eh? No, no, no, no estamos tan lejos. Ni sé si ni siquiera vamos a llegar de nuevo a eso, porque tal y como al mundo... Porque espero que no. Espero que no, yo también lo espero, yo también lo espero. Soy positiva, Ira, quiero pensar que hemos avanzado lo suficiente. Por eso que saliera Úrsula Border Legend diciendo que se ha acabado el nuevo orden mundial, o sea, esto ya...
Cualquier cosa puede pasar. Todo es posible. Bueno, que nos coja la vida bailando, por lo menos. Claro, que no repitamos cosas tan absurdas como esta de no permitir a una mujer, por el hecho de ser mujer, no poder firmar su obra. Esperemos que no, esperemos que no. Aquí tenemos un ejemplo clarísimo que me imagino que vas a hablar de ella, que es Fernan Caballero. Por supuesto. Creo que es referente absoluto en la literatura española. Pero como ya hay muchísimas, no solo en España, sino a nivel internacional. De hecho...
¿Por dónde vamos a empezar? Pues mira, hubo un tiempo, que quizás es lo que estábamos diciendo, quizás demasiado largo, en el que, como os decía, pues las voces de las mujeres se quedaron como a media voz, ¿no? No porque le faltaran palabras, sino porque el mundo no estaba dispuesto a escucharlas. Mientras la historia literaria levantaba estatuas de papel a los nombres masculinos, que a todos los conocemos y los recordamos, pues muchas escritoras se quedaron relegadas a los márgenes.
firmando, como decíamos, con seudónimos, con el nombre de sus maridos, publicando en silencio, o viendo cómo sus obras eran ignoradas, olvidadas, atribuidas a otros, que también ha pasado muchas veces, o incluso censuradas por ser mujer, simplemente. Y esto no era por falta de talento, ¿eh? Esto era por falta de permiso. No, no, pero si es que además con los seudónimos muchas de estas mujeres tuvieron muchísimo, un grandísimo éxito. Pero como te digo, no estamos tan lejos, no voy a adelantarlo, pero no estamos tan lejos, ¿eh? En la actualidad también tenemos algunos casos que...
Te hierven un poquito la sangre. Bueno, ellas sin embargo siguieron escribiendo. Escribieron contra la norma, contra el olvido, contra el ruido de un canon que no dejaba espacio para sus voces. Y hoy cuando abrimos sus libros, que por suerte los tenemos ya bastante accesibles, no solamente estamos leyendo literatura, estamos desenterrando una memoria que durante siglos fue apartada de las estanterías principales de la historia.
Si yo te digo, por ejemplo, Federico García Lorca, Rafael Alberti, Juan Ramón Jiménez, Rubén Darío, Antonio Machado, Becker, Espronceda, todos conocemos estos nombres, los conocemos porque los hemos leído, los hemos estudiado hasta la saciedad y porque son grandes de nuestra literatura. Pero ¿qué pasa si te digo, por ejemplo, Carmen de Burgos, Rosa Chacel...
Maruja Mayo, Ernestina de Charpucir, Aurora Dupén, Concha Méndez, María Zambrano, Victoria Ken, Josefina de la Torre, María Teresa León, Margarita Manso. A ellas las conocemos menos. De ahí, conozco a tres. Ya ves tú. Y esto es solo un poquito del referente, porque no terminaríamos.
Pues a ellas, como te digo, las conocemos menos, muy poco o casi nada. Pero ahora sí que podemos leerla o acceder a su obra artística, porque aquí es la que te he nombrado también pintoras, como por ejemplo Maruja Mayo, que era una excelente pintora a la altura de Dalí. Y sin embargo, no conocemos su obra. Pues bueno, sí que le vemos que cuando ahora somos capaces de acceder a esta obra, vemos su calidad literaria, su calidad artística, que muchas veces es igual o superior a la de los dos hombres de su época.
Entre estas escritores y artistas que os he nombrado destaca un grupo de mujeres, que yo quería hablar de ellas hoy porque esto sí que me parece que roza el absurdo. Es un grupo de mujeres que son coetáneas a la generación del 27. Eran amigos entre ellos y en muchos casos pareja, como el caso de María Teresa León y de Alberti, que eran matrimonios.
Y no se han empezado a conocer en los colegios y a estudiar hasta el año 2015. ¡Ojo, 2015! Se dice pronto. Bueno, ya formaban parte de un grupo de intelectuales que acudían juntos a las tertulias literarias que se llaman Las Sin Sombrero. Ahora se conocen más.
porque se hizo un documental en el año 2015 y esto ha sido lo que ha hecho que se empiece a plantear incluirlas en los libros de texto, que es que no estaban en los libros de texto. Bueno, ellas se llaman La Sin Sombrero por un acto de rebeldía que protagonizaron en La Puerta del Sol, quitándose literalmente el sombrero como desafío a las normas establecidas. Junto a ellas, por supuesto, Federico García Lorca,
que era un defensor aférrimo de la mujer y estaba con ella. Algunos más, como os digo, en esta generación ellos estaban muy unidos, lo que pasa que luego ha pasado la historia la parte masculina solamente. Algunas de ellas fueron incluso diputadas del Congreso durante la Segunda República, como es el caso de Victoria Ken, pero después fueron silenciadas por el franquismo.
Y esto solamente es un ejemplo, porque tenemos también, por ejemplo, el caso de María Lejárraga. Alguna vez hemos hablado aquí de ella, porque a mí es un caso que me chirría mucho. María Lejárraga, sus obras fueron firmadas y atribuidas a su marido, que era Gregorio Martínez Sierra, y no descubrimos la verdadera autoría hasta que ella publicó sus memorias destapando que todo era de su propia pluma.
Incluso hemos contado aquí algunas veces los micrófonos de Ahora Radio que incluso Walt Disney se apropió de un guión de María Lejárraga. Lo hablamos hace la temporada pasada, creo recordar. Porque ella había enviado ese guión a la compañía para ver si les parecía bien como idea de película. Y esta no es otra historia que en La dama y el vagabundo. Y de esa sí la conocemos todos. De Walt Disney se rumorea mucho. No hay nada demostrado, pero que realmente él no dibujaba todo...
Sí, eran atribuciones varias, ¿no? Vamos a dejarlo ahí. Y también se dice que era de Mojácar, de Almería. Se dicen muchas cosas. Bueno, otro caso. Tú me estabas hablando antes de Fernan Caballero, por supuesto todo el mundo lo conoce, a ella, a él, no sé muy bien cómo decirlo, a la gaviota, ¿no? Su obra más importante. Pero si yo te digo Cecilia von der Faber, no te suena de nada, pues ese es su nombre real. Ese es su nombre real, claro.
Y bueno, esto no ocurría solo en España, tenemos otros casos como el de las hermanas Bronte, Emily, Charlotte y Anne, que cuando comenzaron a escribir tuvieron que hacerlo bajo seudónimos masculinos, incluso la primera edición de Cumbres Borrascosas, que ahora está tan de moda porque ha salido una película…
La primera edición la firma Ellis Bell, que es el seudónimo masculino de Emily Bronte. Ellos firmaban como Carrer, Ellis y Antón. Y Bell corresponde al apellido que lo usaban las tres, él mismo. Y si te das cuenta, la inicial de cada uno de los nombres y del apellido corresponde a la primera letra de su nombre. Carrer era Charlotte, Ellis es Emily y Antón es Anne y Bell de Bronte.
Pues, de hecho, la verdadera autoría de Cumbre Forrascosa no ha salido a la luz hasta que Emily Bronte murió y entonces Charlotte decidió reeditar el libro y ya sí le puso el nombre de su hermana. Otro caso muy llamativo es el de Aurora Dupin. Esta francesa seguro que no suena de nada, pero sí te suena si te digo George Sand. Hombre.
En este caso todavía se llega más lejos, ¿eh? Porque Aurora Dupin se vestía de hombre para poder entrar en las tertulias literarias que en esa época estaban prohibidas a las mujeres en Francia. Tela, tela. Muy fuerte. Y bueno, infinidad de casos más. La autora de Mujercitas, por ejemplo, Luisa May Alcott, utilizó el seudónimo AM.Barnett para poder escribir novelas oscuras que en esa época no eran propias de una dama. Claro. No se podía. Pero esto no lo tenemos tan lejos. Esto es lo que te decía al principio.
Todos conocemos a J.K. Rowling, la autora de Harry Potter, esto lo tenemos a la vuelta de la esquina. Pues ella utiliza un pseudónimo masculino para sus novelas negras. Anda. ¿A que eso no lo sabía? Pero eso no lo hace por cuestiones de machismo ni nada de eso, sino me imagino que por separar su obra más llamativa de su otra pasión. Habría que preguntárselo y te voy a explicar por qué.
Ella usa iniciales como J.K. Rowling porque la editorial, cuando fue a publicar Harry Potter, le dijo que era mejor, le sugirió hacerlo así, por decirlo suavemente, porque pensaban que los niños no querrían leer una historia como esta escrita por una mujer. Anda. Y no estamos tan lejos. ¿Cuántos años tiene Harry Potter? ¿20 años? 20 años, como mucho. Por eso te digo que a lo mejor sí que hay que preguntarle por qué utiliza este pseudónimo masculino, que por cierto es Robert Galvain, si alguien lo quiere buscar, porque posiblemente mucha gente esto no lo sepa.
Pero al final se sabe. ¿No es una cuestión ahí como muy... el celo de que nadie se enterara que es un pseudónimo? No, en este caso no. Es lo que tú dices. Puede ser por separar obras, pero también es verdad que de hace 20 años de Harry Potter perfectamente la autora tenía derecho a escribir otros géneros. Bueno, y tú lo sabes que tú estás metida en este mundo. Muchas veces te viene el espabilado de turno de la discográfica, de la literaria o del sello que sea...
A decirte cómo debes de comportarte, qué debes de hacer o cómo debes de parecer. Y en muchos casos, en ese caso, es un hombre. Claro, eso lo hemos visto. Lo hemos visto muchas veces. Las editoriales, los representantes de editoriales, muchos siguen viviendo en la prehistoria.
Es curioso que no se deja al artista o a la persona, no se le deja ser quién tiene que ser. No, se le ponen muchos cortapisas. Sino que tienes que manipular cómo tiene que ser. Sí, sí, sí. Bueno, pues otro caso, a que no te suena tampoco, Elena Quiroga. Elena Quiroga. Nada.
Pues ella fue premio Nadal en 1951 con su obra Viento del Norte. Pero es que además es la segunda mujer en ingresar en la Real Academia de la Lengua Española después de Carmen Conde. Y no la conoce nadie. A Carmen Conde tampoco mucho, las cosas como son. Y hablábamos antes de María Teresa León, esposa de Rafael Alberti. Ella era una asidua a las tertulias literarias y tenemos que decir que fue expulsada del colegio de monjas en el que estudiaba por querer hacer bachillerato y porque quería leer libros que en ese momento estaban prohibidos.
Nosotros la conocemos por ser esposa de Alberti, pero lo que se conoce poco es que María Teresa León formó parte durante la Guerra Civil de la Junta de Incautación y Protección del Patrimonio Artístico, que trasladó los fondos del Museo del Prado y del Monasterio del Escorial y salvaguardó más de 60 obras, entre ellas Las Meninas de Velázquez, que las podemos ver en la actualidad gracias a ellas. Eso tampoco lo sabíamos.
Ya que tampoco sabíamos que fue la autora de las ilustraciones del tercer libro de Rafael Alberti. No aparece. Esto tampoco nos lo han contado. Bueno, muy cerquita tenemos también el caso de Agustina González López, apodada La Zapatera, que tampoco nos suena de nada, ¿verdad? Granadina, filósofa, escritora, feminista, rebelde en la República. Ella amaba la astronomía y la medicina.
Pero su entorno le prohíbe leer libremente y entonces ella se ve obligada también a disfrazarse de hombre para poder salir algunas noches y vivir. La apresaron por puta y la fusilaron. Andando. Y su cuerpo apareció hace tres años en el barranco de Viznar. Tres años, ¿eh? Que como te digo, es que no estamos tan lejos. No estamos hablando de una historia pasada.
Bueno, a pesar de todos estos impedimentos de la sociedad y de la historia y a veces de sus propios familiares, todas estas mujeres y muchas más lucharon por sus sueños y por sus ideales. Por ejemplo, no sé si sabéis que el marido de Ana María Matute llegó a vender su máquina de escribir para impedirle que escribiera. Anda.
Y el caso de Concepción Arenal, que acudía a la universidad todos los días a escuchar las clases, pero tenía prohibido sentarse con sus compañeros. Nunca le permitieron matricularse y jamás le dieron el título. Y estamos hablando de Concepción Arenal, que sí que es más conocida. Bueno, como veis, a lo largo de los últimos siglos, la presencia de las mujeres en la literatura ha sido un camino muy difícil, lleno de silencio, de resistencia y también de conquista.
Durante mucho tiempo las escritoras tuvieron que enfrentarse no solo a las dificultades propias de la creación literaria, que ya son muchas, sino también a las barreras sociales que limitan su acceso a la educación, a la publicación y al reconocimiento. Sin embargo, como os digo, incluso con esas condiciones las mujeres escribieron y al hacerlo ampliaron los límites de la literatura, incorporando nuevas miradas, experiencias y formas de narrar el mundo.
Sus obras no solo enriquecieron el panorama literario, sino que también cuestionaron las estructuras que durante tanto tiempo habían definido quién calla y quién habla. Hoy sabemos que la historia de la literatura no puede comprenderse plenamente sin reconocer estas voces femeninas que durante siglos se silenciaron.
Hay que recuperarla, hay que leerla y hay que estudiarla. Y esto además de un acto de justicia histórica es también una forma de entender mejor la diversidad y la riqueza de la experiencia humana, porque somos hombres y somos mujeres, aquí tiene que caber todo. Así que cada vez que una escritora publica, que por cierto actualmente más del 60% de los libros que se publican,
Son escritos por mujeres, ojo, autoras de verdad, mujeres de verdad, que luego también tenemos determinados hombres que se aprovechan de esto para disfrazar de marketing el uso de ese eutónimo femenino. Pero bueno, esto es otra historia que ya hablaremos en otro momento. Bueno, cada vez que una escritora publica, cada vez que un lector descubre a una autora olvidada, se amplía el espacio de la palabra, porque la literatura es una herramienta para imaginar el mundo que queremos construir. Y como bien decía Virginia Woolf, en ocasiones, anónimo es un nombre de mujer. Música
Marta, maravilloso este especial, mi libro favorito. Tenían que tener voz. Una labor divulgativa maravillosa. Muchas gracias. Oye, ¿tú sabes que Laura Pausini ha sacado un disco de versiones? Ah, no lo sabía. Sí, bueno, la mayor parte son versiones de canciones en italiano. Pero podemos descubrir canciones como La Isla Bonita, ¿vale? Y también ha decidido hacer una versión de una canción conocidísima en nuestro país.
Sorpréndeme. Bueno, pues ha hecho una versión reggaetón, agárrate, que también viene en curva. Reggaetón, Laura Pausini. Laura Pausini en reggaetón del Por qué te vas de Janet. No me lo creo. Suena así, mira, mira. Llegamos a las 12 del mediodía con Laura Pausini y este Por qué te vas...
Pensando en ti y en mi reloj todas las horas vi pasar. ¿Por qué te vas? Todas las promesas de mi amor serán contigo.
Todas las cosas que quedaron por decir se dormirán. Junto a las manillas de un reloj esperarán. Todas las horas que quedaron por vivir esperarán. Todas las promesas de mi amor se irán contigo.
Todas las promesas de mi amor se irán contigo. Me olvidarás, me olvidarás. Junto a la estación yo haré igual que un niño. ¿Por qué te vas? ¿Por qué te vas? ¿Por qué te vas?
Saludos, bienvenidas y bienvenidos a la Onda Local de Andalucía. Son las 12 noticias.