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Conexión Animal

Conexión Animal és un espai on s'educa sobre la realitat de les colònies felines, la tinença responsable, es promou l'adopció, s'informa sobre les cures i la salut dels mateixos (tenint un consultori sobre comportament), i una radionovel·la sobre gats al carrer (Desagato), tot això combinant informació pràctica amb històries emotives i consciència social sobre el maltractament, abandó i la realitat dels animals a Espanya. Conexión Animal és un espai on s'educa sobre la realitat de les colònies felines, la tinença responsable, es promou l'adopció, s'informa sobre les cures i la salut dels mateixos (tenint un consultori sobre comportament), i una radionovel·la sobre gats al carrer (Desagato), tot això combinant informació pràctica amb històries emotives i consciència social sobre el maltractament, abandó i la realitat dels animals a Espanya.

Transcribed podcasts: 3
Time transcribed: 2h 57m 19s

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Sube el volumen. Hoy la radio tiene patas y bigotes. Comienza Conexión Animal.
Hola a todos. Buenos días, buenas tardes, buenas noches. Depende a qué hora nos estés escuchando. Lo que no hay duda es que estás en Conexión Animal. Papá, cuéntanos qué vamos a hacer hoy. Pues la rutina de siempre. Tendremos nuestra invitada. Tenemos a nuestra sección de nuestra etóloga Mercedes. Tendremos nuestra radionovela.
A mismo tiempo, que me acuerde de nuestras adopciones. Nuestra amiga Gemma. Y nuestra sección cultural. ¡Guau! Bueno, un buen día va a ser. También, más ramiado. ¿Has dicho a quién presentamos hoy?
¿Majo? Ah, qué guay. Pues vamos a hablar un poquito de Majo. Yo, Majo, la primera vez que oí hablar de ella, la Dana. Es la mujer que me quitó el sueño durante tres días porque no fuimos capaces de localizarla y no sabíamos lo que le había pasado. Después nos enteramos de que se le había quedado sin batería
y que estuviste en el refugio protegiendo a animales, no solo gatos y perros, si no recuerdo mal, hasta rescataste varios caballos, o sea, fue en plan, que sí, que eran de tus vecinos, pero que aparecieron por tu casa ahí, entre el agua y el charco. Esas son las primeras noticias que conozco yo, la primera que te oigo hablar de Majo. ¿Y tú, paz, paz? Uff, somos muy viejas ya, ¿verdad?
Pues a ver, Majo la conozco 20 años. Más de 20 años. Ayudando, siendo casa de acogida y ayudando. Y a partir de ahí, Oscar fue uno de los gatos que tengo gracias a ella. Y yo ya creo que no nos soltamos de la mano. Pasamos por muchas vicisitudes. Fue cuando me presentó que tenía un pequeño...
una pequeña estancia, vamos a llamar un terreno rural, donde tenía ya sus gatos, es gatera, es alimentadora, y cuando ya la historia se fue haciendo mucho más íntima como amigas, empezó ya a hablar de sus historias con sus caballos,
perros, cerdos y cabras entonces dije ¿por qué no un día que viene? porque ya más adelante junto con nosotros se hizo un refugio de tránsito como conexión felina pues ¿sabes lo que te digo? vas a empezar tú la entrevista con ella vale
Hola Hola Bien, ya comencé Así, así, poquito a poquito Cuéntanos un poquito Uy Empecé a rescatar animales Con Linda Una perra, un cruce Que ahora mismo Tiene 19 años Eso está muy bien Y está en casa todavía Pues con 19 años Ya es una perra senil, ¿no?
Ya es mayorcita ya. ¿Vargo su galletito? Con un carro de niños. Lo llevo de abajo, de abajo, da sus vueltecitas y al carro otra vez para arriba. Muy bien, muy bien. Así no pasa pierna. Bueno, pues empecé con ella porque estaba por allí, la veía cada 10 días, 15 días por la calle y
...de verla normal... ...a verla preñada... ...de verla preñada... ...a ya no verla preñada... ...me costó una semana encontrarla... ...hasta que la encontré con los cachorros... ...se dio una adopción los cachorros... ...y ella no salió... ...me la quedé yo... ...y de ahí empezó todo... ...y de empezar de una perra... ...acabar teniendo un zoo... ...de una perra... ...luego... ...bueno te llamas... ...pero ahora mismo en casa 3...
Y luego en el terreno, la nave, refugio, como quieras decirle, pues allí ahora hay dos perros grandes, gatos, no sé, 20, 25, la mayoría, el 80% de los gatos son negros. Qué bonito, todo pantera. Llega un momento que no sé cuál es cuál. Lo divertido es cuando hay poca luz.
Exactamente. Parece de risa, pero a mí me ha pasado más de una vez de llevarme un zarpazo porque he pisado una pata o una cola y el bicho se gira y hace ¡Vaca! Pero va muy bien las linternas mineras y se le ven los ojos. Sí. Siempre que no los tengas por debajo donde tengo una de vueltas. Exactamente. También, también, también. Y allí, pues bueno, allí rescaté una cabra, tuve a Pía la yegua que me...
que me dieron, luego tengo a Aníbal, tengo a Rogelio, un machito, bueno, a todo el mundo le dice burro, pero es un machito, y los gatos. Y sé que cuando la dana, caballos, porque rescataste los caballos de tus vecinos. Exactamente. Exactamente, con la dana, un vecino,
Él entró en casa de sus padres agua, en su casa también, porque viven en un bajo. Entonces, mientras que ellos limpiaban en su casa, que tienen bajo, y yo no, yo estaba en un piso, pues yo me ocupaba de todos los caballos y de todos los animales, hasta que él solucionó su vaciar y dejarme mi tiempo para yo poder ayudar en mi finca. Vale. Vale.
¿Dónde yo vivo? ¿A sacar agua y a sacarlo? ¿Se entiende, sarañas y todas esas cosas tienes también? No. Bueno, he visto por allí. No creo que las vayas a coger también, ¿verdad? Ellas son libres. Ellas son libres. Bueno, sí que he tenido, me han entrado dentro de la nave chiquitinas. No sé por dónde, desde luego que por debajo de la puerta. Y verlas allí enrolladitas, digo, ¿pero dónde vas? A buscar calor.
Sí, me imagino. Son reptiles y buscan calor. Y tener que sacarlas. Sacarlas porque si no... Los gatos y las serpientes se llevan muy mal. Sí. Y la que tiene siempre es la serpiente. Claro. Y los dos perros que tengo ahora es Lola y Thor, pero antes estaba Lola y Perla. Y Perla, eso era una caza de dorado. Entonces, más de una vez, en verano,
Un día me encontré dos serpientes chiquitinas y las había destrozado. Perla. Perlovenos.
No le gusta. No, a mí tampoco. A mí tampoco. Yo cuando lo vi... Pero vamos a ver. No empecemos a humanizar el tema de los animales. Según qué capacidad tengan esos animales de defender su territorio es lo que hay. Y además... Claro, que cuando ve serpiente la saca afuera. Exactamente. Y todos aprendemos de la experiencia y a base de errores importantes. Sí. Igual que los erizos, cuando están por allí, también me aparecen erizos.
Miren si ya ves una bolita y los míos la quieren coger, pero claro, se hacen la boca...
Y los aparto y los riño a los perros. Con los erizos tengo un poquito más de problemática porque son un vector de contagio de pulgas impresionante. Sí. Sí. Pero de todas maneras son donicos. Tengo compañeras que han tenido... Parece que es un animal nocturno. Sí, exacto. No zarres. Nada. Ya los vemos de noche. Como mascota no sé yo. Lo que pasa es que ellos van allí porque saben que yo les pongo comida a los gatos...
Y ellas van ahí a comer. Sí, eso pasa en bastantes colonias que yo sepa, que van los erizos a comer al punto de alimentación. Bueno. Y mira, ¿por cuál queréis que empiece? Porque cada uno tiene... Madre mía. Pues mira, me gustaría que empezaras por Pía, porque yo fue la que conocí.
Y la que más me impresionó en el tema de cómo llegó a ti, ¿qué era pía? Sabemos que es una yegua, pero ¿qué era pía? Ahora ya lo sabemos. Yo estaba hablando de pía y digo, a ver por dónde sale. Tenía un elefante escondido ahí detrás y se llamaba pía. Dale tiempo. Sí, sí, a esta mujer suele quedar el tiempo. Ya te digo, dale tiempo.
Si tienes un diopag, le colocan los elefantes de los que tengan de más. Sí, el naceronte o... Sí, el principal sería, bueno, por lo que yo conocí, la historia de Pia, que fue la que más me emocionó, y después al burrito y a Gustavo. Y a Gustavo. Que has dicho que lo tienes enfadado, a Gustavo. Sí, a Gustavo lo tengo enfadado, sí.
Una cabra. Una cabra. Oye, ¿y es verdad que se come cualquier cosa que le eches?
¿He visto vídeos ahí que se empiezan a comer la ropa, el papel? Sí. ¿Sí? Sí. A mí me cogía la chaqueta para dar por saco para que le hiciera caso. Ah, bueno, pero eso se llama la atención. No se la comía. No se la comía. Pero si lo hubiera dejado... Sí, sí. Y además, tras todas las comidas solo, me pilló unos árboles que tengo ahí, unas moreras, y lo pillé allí enfrascado y me fastidió tres o cuatro moreras la piel. La tuve que tapar, hacerle cosas y todo para... Si le llega a dar la vuelta entera y quitarle toda la piel, me mata las moreras. Vale. Vale.
Siendo que tenía su buena comida. No, pero lo que estaba pensando yo era más práctico. Es decir, me la dejas y me la llevo a casa que tengo que arreglar unas cuantas cosas y entonces la ropa en lugar de tirarla al contenedor se la dejo ahí que coma y esas cosas. Y si luego se le obstruyen los intestinos, ¿qué hacemos? Vale. Ropa, no a las cabras. Recordadlo. Estas de las mías, ¿ves?
Él propone, pero tú, dígate. Luego viene... Pues bueno, Pia me lo dijo Carmen, de otra asociación, que Paz la conoce, por lo menos de oídas, y me dijo, Majo... Es buena gente, pues ya está. Sí, me dijo, Majo, dan en adopción a una yegua que quieren que estén en buen sitio.
Están en una asociación que hacen terapia para gente descapacitada. Muy bien. Y ya es mayor y quieren un sitio donde esté jubilada, donde la cuiden y que no haga nada. Le eché vistazo y todo y lo estuve pensando, se lo dije a mi marido. Mi marido dijo, no, no, no, nunca vaya aquí, no. Digo, va, para tu sobrina que viene aquí y que la monte y que tal. Bueno, aquel que no y yo que sí.
¿Adivina quién ganó? Claro, la yegua. Me puse en contacto con David.
y que era el que llevaba la asociación además David es policía nacional de la montada ¿qué asociación es? ya no está cerrado, sí sí, cerró ya no está esa asociación me puse en contacto con él se lo dije que sí quería y veía viable me dijo que me quería conocer y venir a ver el refugio donde iba a estar para acercionarse normal, como hacemos nosotros con los gatos no te llevas un bicho hasta que no sabemos dónde va
Exactamente, vino, vino el terreno y todo y me dijo que sí, que le gustaba y resulta que Pia tenía una lesión en la pata ella era mayor entonces ya si ese día trabajaba mucho haciendo terapia luego iba a coja entonces cuando él me dio el visto bueno tuvieron que hacer pautas porque a una persona indescapacitada y sobre todo a los niños no les puedes cambiar un caballo de un día para otro
Entonces lo tuvieron que hacer paulatinamente y que todos se despidieron de ella para luego poner a otro caballo. Total, entre que hicieron eso y no hicieron, nos plantamos en julio.
Y en julio ellos ya cerraban la... hicieron la despedida como que cerraron la asociación para vacaciones y así en septiembre empezaban con la otra yegua. Y es cuando me la trajeron. Pero me llama David y me dice, Majo, oye, ¿qué tal, Dora?
Dora era la otra yegua. O sea, que donde cabe uno que ven dos, ¿no? Dora, tal, digo, ay, David, digo, a ver, yo es la primera vez que voy a tener un caballo, no sé qué gastos lleva, sé que veterinarios es muy caro, la comida no lo sé. Digo, no sé si voy, dice, no, no, no, no, si es porque yo me voy a Asturias de vacaciones, dice, ya en verano los machos se van a un terreno de un amigo mío, dice, ya que te llevo a pía,
Dice, si te parece bien, te llevo a Dori y que pasen ahí verano las dos juntas. Digo, entonces sí, perfecto, tener un verano aquí las dos. Y me ha ido encantado, claro. Y Dora, no sé si me dijo que nació o por lo menos vivió en el Safari Park de Berchel, que ya no está. Lo cerraron. Y ahí empezó todo, me las trajo.
Y la verdad que se portaron muy bien. Dora era la alfa de las dos. Yo intentaba hacer las cosas como peinarlas, ducharlas o hacer cosas siempre primero a pía porque era la que se iba a quedar para que los enlaces conmigo fueran más que Dora porque iba de tránsito.
Pero no pasaba nada. Dora me veía que ataba pía y que de eso no pasaba. Pues ella venía, se ponía al lado de pía y entre las dos me hacían un sándwich diciendo ¿me coges a mí o te hago un sándwich con la otra? Para que después digan que los caballos no pueden tener más la leche.
Que va, muy buenas. Se comieron toda la broza y todo y me lo dejaron todo limpio. Y abonado. Y abonado. Bueno, cuando hacía aire, como todo eso se seca, con el aire se iba, oye, y se quedaba... No, pero mira, Doria era... Pía, allá donde le venía, sí que te la soltaba. Pero Dora no.
Bueno, le llamamos Dori. Dori no. Dori iba a su montoncito y allí lo hacía y allí yo lo tenía que recoger y se lo llevaban. Pero Dori por ahí no. Estaba acostumbrada a ir a su montón. Hacía su montón y ardeando. De alguna manera, si no recuerdo mal, el excremento de caballo es muy bueno para la agricultura. Exactamente. Yo ahora con lo de estos lo estoy tirando...
en un campo del lado que me han dado permiso los dueños que ahí siembran y me han dicho sí, sí, sí, sí tira todo lo que quieras porque no encuentro gente que quiera estiércol digo pues ala recojo, lo pongo en cestas
Paso al campo de al lado, tiro. Qué bueno, lo cojo, lo pongo en cesta, le pongo un lacito y ya tengo regalos para Navidad. Sí, en cesta no. A ver... En el cabaz, ¿no? Sí, no, pero no en el cabaz en... para las plantas que llevan las... Sí.
Como van agujeradas por abajo para que el agua salga, cuando se rellen las... Tengo grandes, de árboles grandes y todo, entonces si llueve y no me ha dado tiempo a tirarlo, el agua conforme entra sale por abajo. Claro, y evita los luxiviados.
Exacto. Que es un buen abono, ¿eh? Porque yo el otro día me lo estuvieron explicando, el abono líquido que se vende y que cuesta tanto dinero, al final es eso. Pues... Es abono con líquido. Pues yo lo hago naturalmente porque lo tengo allí. Ahora lo tengo allí para tirar, pero como está lloviendo tanto, si entro en todo el campo me estaco. No, no, no.
No puedo. A mí cuando yo conocí a Pía, que la verdad que me hizo mucha gracia, la cosa que me dijiste es, cuando se enfada y quiere dar una vuelta, abre la puerta y se va. Y yo me quedé diciendo, a ver, estamos en un... No, no, no, estamos todas encerradas, muros de cemento y tenías lo que era la puerta de hierro con el cantar, con el...
Y yo me acuerdo que me decía, no, no, y no te lo digo de broma, dice, abre, o sea, coge el candado, abre y se va. Y yo, bueno, pues pasamos todo el día por allí y al rato dice, mírala. Y me acuerdo yo que salió de su nuevo establo, se fue a la puerta y cogió con su boca el candado, abrió y se fue. Y yo me quedé mirando, digo, y ahora dice, hagas una vuelta.
¿Ya aparecerá? Bueno, me acuerdo que nos estuvimos dando una vuelta por allí, por los campos de allí, que habían sembrado, no sé si era arroz. Ahora mismo no me acuerdo, pero estaba todo muy verde. Alcachofas no eran, ¿no? No, alcachofas no eran. Pero estuvo allí la tía, la más tranquila del mundo, comiendo, y después se volvió. Y dije, ¿y esto? Y me dijo, déjala. Es un tiempo de relar. Y dije, ¿cómo es posible que un caballo decida
Me agobiáis, me voy y cuando quiera vuelvo. Pues ya lo hacía. Porque tienes una imagen de los caballeros de película. Son animales bastante inteligentes. Muy inteligentes, muy inteligentes. Y sí que es verdad que me asombró porque dije, estoy viendo lo que estoy viendo. Y más ahora tan normal, sí, déjala, ya volverá. Tú eres muy urbanita. A ver, es la primera vez que yo veía un caballo que hacía eso.
Es decir, en mi mente no cabía cómo va a coger... Además, recuerdo que era... A ti de pequeñita... Que lo cogió y con la boca... Papá, a ti de pequeñita no te ha llevado una granja cuela, ¿verdad? No, no dirá. Uy. Uy. No, no me llevan una granja cuela. Vale, dale, explícame.
Hoy vamos a acabar mal. Sí, cada vez vamos a peor. Es que es un odio que nos tenemos. Un amor odio, ¿sabes? Es el como que... Que sí, Melon, que sí. Ay, perdón. Pues he empezado. David me la trajo y la historia de David hacia atrás fue que necesitaba una yegua. Le dijeron de esta yegua
La habían montado mucho a la yegua. Además, un carácter así se hace que le habían pegado o le habían... No bien tratado. Exactamente, no bien tratado. Pero vi que en ella tenían buenas cualidades para reeducarla y reeducarla para tratamiento psicológico de gente indescapacitada. Y así fue.
Hasta que David dijo, la vamos a jubilar, y es cuando se vino conmigo. O sea, que pasaste a hacer ya el refugio en plan santuario para el animal. ¿Sí que todavía? No. ¿Falleció hace dos años? Dos o tres ya. Antes de la dana fue, ¿no? Sí, porque ya era mayor. En su cartilla ponía una edad, pero su edad por físico no correspondía.
o bien porque la habían montado mucho y la habían gastado mucho, no en la asociación, porque yo fui allí a ver que lo que hacían eran, los chiquillos hacían juegos con las dos yeguas, que no era como para, pero la habían montado más seguro que la mala vida que llevaba, ella tenía la espalda curvada de tanto montar. Y allí la tuve.
Llegaba, le daba de comer y si yo ese día estaba en plan, digo, ven que te doy un abrazo, te doy una chuchón antes de darle de comer, le sentaba una patada. Pues ya sabes, no tocar. ¿No has oído que si dicen que no es que no? A ver, si no pegas ni golpe, tienes todo.
Y no me las vas a dejar. Que le dé una chuchón, lo siento mucho, pero no. La chuchón sí o sí. La chuchón sí o sí. Bueno, no sé, yo tengo un gato que piensa lo contrario. Y si no, te podría enseñar alguna. Después me ha acercado a darle un beso. Y el demasiado acercas a la boca de mi cara. Con las patas de delanteras te daba un... de los suelos diciendo que no quiero. Pues ya sabes, no hay que volver a hacerlo.
Vale, aprofitemos. No, no, sí, Pia era un amor. Pero... A mí, la última vez que hablé contigo, que era dos semanas, tres, cuando me hablaste de la anécdota de... ¿Cómo se llama? ¿El burro? ¿Qué nombre es? Rogelio. Rogelio. De la anécdota de Rogelio, se la dije a...
Juan Carlos y le dije, la tiene que contar. Digo, porque es que cuando no le pasa a una, le pasa a otra. Digo, y con Rogelio, vamos, Rogelio ha estado demasiado, como quien dice, supongo que ahora cuando ha entrado en tu refugio habrá visto la luz, pero ha estado demasiado, creo yo, en boca de mucha gente, ¿no? Y después es como que...
Hay que hacer algo con este animal, ¿no? Y te han ayudado. Sí. A ver, Rogelio me lo dejaron el día de reyes. ¿Ves? Son los reyes. En la puerta de la casa.
Pues lo pasamos en un caballo. Sí. Burros. Burros. Burros. Burros. Machito. Machito. Es un machito. Eso debo preguntar. ¿Por qué se le llama...? O sea, tenemos la tendencia a ser burros. No, porque están los burros, están las mulas, están los machos y son cruces entre caballos y burros. Y dependiendo del cruce salen mulas o salen machitos, que es lo que se utilizaba antiguamente para trabajar con ellos porque eran animales grandes con mucha fuerza.
Este es chiquitín. Este es el machito pequeñajo, ¿no? Es el minimi, que le digo yo, y el otro es el maxi. Pero este es un machito, y un machito ni siente ni padece, ni procrea, ni tiene... Ah, bueno, ¿son estériles? Estériles. No hace falta que los castres ni nada, porque son totalmente estériles. Ahora... ¿Qué pasa, no? SST. Son los sí de pamear.
A ver, yo ya les he dicho a ellas, ¿cómo eres? ¿Vale? O sea, al final le vas a tener como serie para hacer caca. ¡Ay, madre! Como eso lo hacen todos, no hay ninguna información específica. Vaya de serie. Y nada, pues me la vi, lo metí para adentro.
Como tengo al caballo, es un caballo casi de 700 kilos, entonces tú no puedes introducir un animal así directamente con otro. Se tienen que conocer, entonces los dejé por fuera, en el terreno, no en la parte del caballo, que se conocieran y a ver. Y resulta que Aníbal, dentro de lo grande que es, es un trozo de pan, y al día siguiente lo metí dentro con él, digo, a ver lo que pasa...
Y todo bien. Y lo que hice fue llamar a la Guardia Civil para que viniera Seprona, dar parte de lo que había pasado y a ver si llevaba chip, no llevaba chip o qué pasaba. No lleva chip. Vino la Guardia Civil, desde fuera lo vieron y me confirmó que no había denuncia de ningún machito, de ningún burrito...
Y que yo tenía ahí mucho terreno. ¿Qué sí quería? ¿Qué sería bien? ¿Qué para mí? Digo, jolín, eres muy directo a la Guardia Civil. Dice, sí. Dice, porque tienes ahí más animales. Están bien. Tienen terreno. ¿Te lo quieres quedar? Digo, pues adelante. Así que hizo un informe favorable. Así, si hay alguna denuncia o algo, no me pueden acusar de robo.
Y ahora estoy en proceso de legalizarlo. ¿Y si apareciera el propietario saber que está en un buen sitio? ¿Eso también está bien? Sí. Ilegalizado con su chip, su tarjeta sanitaria. Veterinaria, mejor dicho. Está en un riga, lo meteré en el riga. Exactamente. Los caballos también llevan chip. Sí, sí, sí. Pero bueno, que si dices dueño, no sé yo. A ver, ¿sabes la terminología de un yo? Sí.
Vale, que alguien se acuerde de apagar los móviles porque si no al final... Juan Carlos, tienes que acordarte de apagar los móviles. Ah, ¿es mío? Yo creo que sí. Yo creo que sí. Se te pasa por tener un teléfono de guardia, chaval. Ah... Bueno.
¿Y al final qué? Te lo quedaste, no hay problema, no ha habido nadie que lo haya... No, por ahora nada, nadie lo ha reclamado ni nada, ahora tengo que solicitarlo por internet, con el certificado digital, solicitar que el veterinario medio pueda chiparlo y meterlo dentro del riga. ¿Y las características de esos animales son parecidas a los caballos, diferentes, su comportamiento, su alimentación?
Su alimentación es la misma. Lo que pasa es que por tamaño come menos. Pero listos son un rato. El caballo es tonto. El burro es listo. O sea, mal ha venido su nombre de burro. Sí. Quien le puso el nombre de burro a los burros, el burro era él. No tenía ni idea. Son súper listos. Cuéntanos alguna anécdota de él.
Mira, tengo la valla de donde están ellos y vino la máquina hace un par de años y nos han hecho un tipo zanja porque vamos ahí a plantar pinos para hacerlo de valla. ¿La parte de atrás? Sí, la parte de atrás, todo lo que es el terreno. Ya ves cuando le voy a dar envidia a él. Yo he estado, tú no.
y todo eso cuando podamos pues se va a plantar todo con cipreses entonces todo el terreno ahora ellos los tengo en vallas de obra todo su círculo y que hay gente el vecino cual le cuide los caballos me dijo no te tira las vallas porque no quiere y es bueno dice pero un caballo así conforme lo tienes se puede escapar perfectamente y él no se va anda
Pero el burro se dio cuenta que tenía por ahí el agujerito y pasaba una persona también. Y el señor por ahí se me escapaba. Ándate. Y se me salía el resto del terreno que tenía verde y hacer de las suyas, trastadas de las suyas que me han avisado. Me han dicho, cuidadín, que cuando pueda te va a hacer una trastada. Y me hacía eso. Pon piedras allí...
Gordas que no las pueda mover, pon un palet para que no pueda salir. O sea que es como el burro de rec pero sin hablar. Exactamente. Mira qué chulo. Luego en la esquina el caballo allí se rasca él, se hace y el burro se da cuenta, bueno Machito, el Rogelio, se da cuenta que las vallas entre ellas están falcadas bajo la piedra y luego están atadas.
Pero claro, si juega mucho con ellas, las quita de las piedras, las mueve tal y cual y se me escapa por ahí también. Eso es fugitivo. Escapista. Rogelio el fugitivo. Entonces tú ves la valla... ¿Me recuerda algún gato que hemos tenido? ¿Cómo narices se ha escapado al gato por ahí? Lo hacen. Lo hacen.
Bien, es interesante ver que... Entonces, ¿por donde veo que se escapa? Un palé que le meto ahí atado y le meto cosas para que no se me escape. ¿Y cómo se lleva con Gustavo, la cabra? No, Gustavo ya no está allí. Ah, ya no está. No. Bueno, pero ha estado. Ha estado. Me lo sé todo. Gustavo. Ogro. Silénza el micrófono. Sí.
Gustavo, mira, Gustavo antes del verano, se fue a abril, mayo, la vecina de al lado de mi terreno, no se le ocurre otra cosa que llevar una cabra allí. ¿Jovencita? Sí, era jovencita. A lo mejor tenía seis o siete meses o un año, un año y pico, no sé. Mi pensar es que a la cabra la llevo...
Porque lo que tú dices, que se lo comían todo, diría, este que se coma las hierbas que me sale y así ella no tiene que limpiar. Pero resulta que los animales se lo comen. La cabra hace muchas trastades, se come muchas cosas, pero todas las hierbas en toda época no se puede comer, se tienen que esperar. Ellos huelen la hierba si se la pueden comer o no. ¿Qué pasaba? Iban a darle de comer cuando iban
El animal comía allí lo que comía, lo que podía. Yo me salía con los perros a pasear, le cogía verde al caballo y aparte le cogía a él y le tiraba por la valla. Entonces Gustavo dijo, ¿sí? Pues me escapo y me voy a casa de la vecina. Y se escapaba y se venía a mi casa. Lo más inteligente que pudo hacer. Porque tu vecina no tenía muy claro cómo funciona esto de las cabras y que eso de comer todos los días...
tres veces y a la tercera la vecina dijo mira igual quiere estar aquí está con el caballo jugaba con los dos perros fíjate digo déjalo aquí me traes la comida que coma más que coma del caballo más lo que salga traiga yo lo que sea total que aquella se desentendió de la cabra porque nunca vino a traerme nada pero él estaba allí y jugaba con los perros y todo
Pero yo no lo tenía adecuado porque si el burro se escapista la cabras más. Pues nada, divertirte. Esto me suena a un cuento, los músicos de Bremen. Nos falta el gallo y qué más. ¿También tienes gallos? No. Ah, vale. No, gaya, más faena, no. No.
Y Gustavo se escapaba de dentro del recinto del caballo, pero es que aprendió a escaparse también de la valla, porque la valla, como no la tengo bien tensada, que por eso queremos plantar los árboles, para que hagan... Total.
Se salía también a comerse, pues, que no se iba muy lejos, se iba al lado. Lo tenía ahí. Bueno, pero me quedaba encantada, que es lo que quería ella, ¿no? Que se le comieran las hierbas. No, no, no, no iba a casa de la vecina, iba al otro lado. Lo que yo tenía miedo es que esa zona de ahí alguien lo cogiera y la cogiera para malas cosas a Gustavo y que fuera al horno.
sí cuando un animal es susceptible a tomar la alimentación pues hay que tener mucho cuidado entonces ¿qué me tocó? pues ponerle una cadena súper larga con un collar y mientras que yo estaba allí pues lo soltaba pero si me iba lo tenía que atar porque si no se me parecía se iba a pastar por donde le daba la gana qué buen rollo claro y porque lo tienes enfadado
Porque le busqué un santuario, me dijeron que sí, la condición es que lo tenía que castrar, si no están castrados, tienen un ímpetu de tope, de topar, jugar topando, pero cualquier cosa, si te acercas, pum, pum, tope, pum. Yo he llevado las piernas llenas de moraduras este verano por culpa de él.
Y forma de que no me topara era coger una botella de agua de lavavajillas, la enjuague bien, le puse agua, que venía a toparme con el chorritín, le tiraba la cara a agua, que no me topaba. Como los gatillos. Como los gatillos con el... Exactamente, como los gatos, pero yo lo hacía. Y le asocié la palabra no con el agua. Entonces si no llevaba yo el agua detrás le decía, Gustavo, no. Y sabía que luego iba el agua, pues se aguantaba.
Bueno, se llevaba bien con el caballo de 600 kilos, o sea que... Sí, y con los perros, lo he visto jugar con los dos perros con el vídeo de... Jugar con los perros, pues no me acuerdo, no lo sé, porque como digo, pedirte permiso y que nos mandaras alguna foto y cuando esto salga en redes, pues poner alguna foto de... De agujar, eh. Para que la gente te mire a la cara, ¿no?
A Gustavo, a Rogelio, a Pia. Claro que sí. Y a Níbal. Y a Níbal. Pues lo castré. No se pueden castrar en verano todos estos animales por las moscas y todo. No lo sabía. Sí, porque las moscas infectan y hacen. Lo castré y a casi los dos meses de castrar ya había plaza para él y lo llevé.
Cuando me fui de allí se me quedó mirando. Yo decía, Gustavo, estás aquí con más burros. Allí sí que tiene burros, no machito. Digo, estás con más burros. Estás con más cabras. Tanto macho como hembras. Están con dos pavos. Los hermanos Rodríguez. Ay, por favor. Los hermanos Rodríguez. Y se me quedó mirando, diciéndote, vas y me dejas. A los 15 días volví.
Y no permitió que me acercara él ni nada. Si yo iba detrás de él, yo se iba más lejos. Ahí está resentido, pobre. Sí. Bueno, yo tengo una gata que no hace lo mismo. Si voy de fin de semana cuando vuelvo, lo primero que viene es corriendo a ver cómo estoy. Ve que estamos bien, me da la espalda y no me habla durante toda la tarde siguiente. Sí, pues es lo mismo. Tengo que volver a ir. A ver qué voy, voy a verlo y a ver si ya le ha pasado el enfado.
Sí, le costaba. Pero está bien, está haciendo amigas y está muy bien. Y hay un vídeo en el cual él está dándose mimos con una de las hembras de allí, con la alfa. Y a Ana Castrado, che.
Bueno, sería que en un santuario empezaran a parir. No, no, calla, calla, calla. Pero se supone que ellos también estarán castradas. No, ellas no. A una yegua no se le puede esterilizar. Es una operación muy fuerte y muy delicada, mucho dinero, no vale la pena. Se castran siempre a los machos. Fíjate. El macho es una castración externa. Externa, sí. Y ellas no.
Vaya. Sí. Y nada, Aníbal vino... Yo ya tenía pía. Aníbal era de mi cuñado. Sí, es verdad. Mi cuñado tenía una asociación. Falleció de un derrame cerebral. Los perros los rescataron, se fueron a otra asociación. Tenía un burro también. Se lo llevó el veterinario.
Y nosotros decidimos quedarnos con el caballo y luego habían tres cerdos vietnamitas que eran tres hermanos hasta que la viuda pues buscara un refugio para ellas porque yo no me los iba a quedar. Además los cerdos vietnamitas se reproducen mucho. Sí, mi cuñado tuvo separada a la madre porque tuvo todo machos, entonces los separó.
Y la madre falleció y después me quedaban los machos. Entonces tuve una buena temporada, dos o tres años, que estaba Pía, estaba Aníbal, estaban los cerdos, estaba Perla, estaba Lola, los gatos. Exacto, sí, sí, sí. Estaban todos hasta que se llevaron a los cerdos. Se quedó Aníbal y Pía, pero los tenía en sitios separados porque Aníbal no está castrado.
Entonces imagínate, una abuelita de más de 25 años que la cogiera el macho, la pobre, pues como que no. Pues no, es para tener mucho cuidado. Ya te digo. Entonces los tenía que tener separados. Pía cuando falleció... Menos mal que tiene ese espacio.
Exacto. Cuando Pía falleció, entonces cuando llevé a Aníbal al sitio de Pía, que es donde está ahora, que tiene todo el terreno para correr y hacer lo que quiera. Menos mal que no se me escapa, como el Rogelio y como Gustavo. Es muy bueno. Lo grande que es. Y que sepáis que para lo grande es que son los caballos.
Y los burros, los machetes y todo son muy delicados a la hora de comer. Sí, eso sí que lo sabía. Hay que tener mucho cuidado.
¿Y esto es todo? Vamos a despedirla bien, por favor. Me gustaría que venía más veces. Pero a ver, con indemnización o sin indemnización? Procedente, improcedente. Despedida, despedida.
¿Has visto el jefe que tenemos? Sí. Yo que tú no lo invitaba. No, no. ¿Te piensas ir? No, pues ese día vamos a cerrarte la puerta y no vas a ir. Ya me iré yo con ella y no te voy a dejar pasar. Me juntaré con la Nora. Con Gustavo.
La verdad que cada vez que estamos hablando de lo que es conexión felina, lo que son los capítulos, cuando, bueno, tú entraste ya dentro como refugio de tránsito, se lo dije aquí al gran jefe y le dije, a ver, tengo que traerla, porque es que es diferente el trabajo que hace ella, porque claro, conexión felina, gatos, gateras, colonias...
a lo que has montado tú, con tu esfuerzo, tu sacrificio, y aún todavía estás remodelando aquello, organizándolo bien...
y que creo que nos da una visión muy diferente de lo que es en sí conexión felina para hacerla mucho más global en conexión animal es decir, ella genera estamos en directo en conexión animal por mucho que hable de conexión felina pero que ella genera su nombre para nada en ningún momento de los famosos gatos que tienen que viven con cabras, perros
No, pero nos da para el siguiente porque ya no tenemos mucho más tiempo. Vamos a despedirla. Pero nos va a prometer tres fotos, vídeos, una segunda visita para hablar de esos gatos que tiene que son salvajes, que ella los tiene salvajes. Bueno, sí. No, no, lo digo por la terminología que emplea la colega. Sí.
Digo salvajes porque... Son gatos. Ferales. Este feral no me gusta. Ferales viene de fiera. No. Son gatos libres. No. No, no, no. Pues callejeros. Tampoco. Es que tampoco es callejeros. A algunos de ellos les gusta vivir donde les gusta vivir, que es al aire. No están en una casa.
No, no, no, estaría en el refugio. Vale. Pero eso para el siguiente. Porque entonces soy yo... No, si explico la terminología contigo. Es que no te la voy a explicar. Porque prefiero que venga ella. Eso será una segunda vez. Ok, pues nada, despedimos té. Ha sido un placer tenerte. Escuchar hablar de bichos diferentes, porque es conexión animal y no felina. Y entonces a la siguiente podremos hablar de...
Patos no sé si hay, pero gatos seguro que tiene. No, vamos a hablar de Margarita con ella y a ver si nos podemos traer... ¡Ah! A Eva. A Eva. Que es una auxiliar veterinaria. Ah, vale, vale. Yo estaba pensando en animales. No, no, no. Hombre, si quieres traemos a Margarita también. Margarita es... Margarita, Margarita. Maléfica. Maléfica, alias la Maléfica. ¿Es una cerda? Sí. Es una cerda. Uy, pobrecita, no tiene todo. ¡Ah!
Vale, Bajo, pues encantada de que hayas estado aquí. Te veremos en el próximo programa, prométemelo, con Eva y con Margarita. Y esas fotos, si lo quieras, las traes y no las pasas. Me estoy imaginando yo a la cerda aquí hablando. Próximo programa. Te tenemos a ti hablando. Bueno, cuando podemos decir que eres un animal un poco raro.
Bueno, pues nada, un placer estar contigo. Igualmente. Y seguimos. Igualmente. Aunque no te lo creas, estás todavía en Conexión Animal. Tercer capítulo de Desagato. Y la vida en los demás gatos.
Interrumpimos la conexión para ofrecerles un desacto, una emotiva historia que se introduce en el interminable ajetreo de las prote... ¡Ey! ¡Buenos días! ¿Cómo está mi Dante Favorito? ¡Oh, no! ¡Otra vez tú!
Pues parece que ya llevas aquí una semana, ¿sabes? La verdad es que a nosotros no nos dejas ni acariciarte, pero parece que con Le Monde llevas bastante bien. ¿Qué te parece si te presentamos al resto de peludos? Seguro que te viene genial. ¡Aleluya! Lleva siendo hora de que me sacaras de aquí. ¡Hala! Pues bienvenido oficialmente a Conexión Dante.
Espero que hagas muchos amigos felinos y si nos coges confianza, pues pronto podremos encontrarte una familia que te quiera de verdad. Ya lo siento, pequeñete, pero parece que tus dueños no respondieron al anuncio que pusimos.
La verdad es que hay gente muy sinvergüenza por ahí. Pero, eh, tú no te preocupes, aquí te vamos a tratar como te mereces. No, tienes que estar mintiendo. De verdad, no me vais a comer la cabeza para que me una vuestro culto. No importa lo que me digas. Sé que mis humanos no me abandonarían nunca. Supongo.
Bueno, bueno. ¿A quién tenemos aquí? Su Majestad Boris a su servicio. Veo que ya has pasado el periodo de prueba. No será gracias a ti. Ya podrías haberles insistido que a ti te hacen más caso. Preferiría vomitar cinco bolas de pelo cada día antes que pasar un minuto más ahí dentro. Anda, qué exagerado. Ahora que estás con nosotros, deja que te haga un tour de bienvenidas, ¿sí?
Te encuentras en el patio general. Aquí nos traen a los que estamos sanos y podemos convivir. Aunque hay algunos gatos más orgullosos que otros... Ejen, ejen. Dejamos nuestras diferencias aparte y nos respetamos. Es la única manera. Pero no todos son así. Mis amigos Cherard, Salem, Trinity son muy simpáticos. Ya te los presentaré en otro momento.
Como puedes ver, tenemos todo tipo de comodidades y entretenimiento. Nos dan de comer dos veces al día, una por la mañana y una por la noche. Ahí al fondo está la arena, por si necesitas vaciar. Tiene que ser una broma. ¿Tengo que hacer mis necesidades en ese basurero delante de todos los gatos? Además, me niego a comer de esos platos, a saber, hace cuánto que no nos limpian.
Ya me contarás dentro de unos días. Que sepas que aquí hay mucho espabilado que te puede robar la comida. Y ahora mismo no pareces muy amenazador, que digamos. Pues bien, que se atraganten con la comida si quieren. Total, para la basura que os sirven. Aquel día que me separé de mis humanos, sí que comí de maravilla. Me dieron atún del bueno y me dieron mi juguete favorito. Necesito recuperarlo. Es lo único que me queda de ellos.
Se nota que has estado toda tu vida en una casa. Con esa actitud te van a comer vivo aquí. Hazme caso, que yo sé cómo va todo esto. Venga. ¿Qué? ¿Quién tiene hambre? Mira qué casualidad. Justo a la hora de comer
Uy, ¿a quién tenemos aquí? Canelita, este es Boris. Boris Canelita. Bueno, voy tirando que tengo hambre. Hola, ¿eres de nuevo? Pensaba que te llamabas Dante, o eso he oído. También decían que te han abandonado. ¿Sabías que España es uno de los países europeos con mayor tasa de abandono? Se recogieron casi 300.000 animales de compañía en protectoras en 2024.
Esos son 30 perros y gatos abandonados cada hora. Primero, me llamo Boris. Segundo, es que sois muy pesados. No he entendido la mitad de lo que has dicho, pero estoy ardo. Sé que mis humanos vendrán a por mí. ¿Y si no? Estadísticamente es muy improbable. Si no, tendré que pasar a la acción.
¡Genial! Pues mucha suerte, Boris. Encantada de conocerte. Nos vemos por aquí. Yo de ti iría a comer. Se está acabando casi todo. ¿Ya has conocido a Canelita? Es un poco... ¿Peculia? Sí, supongo que se puede decir así. Antes de nada, una última cosa. Aquí dentro también debemos cumplir algunas normas. La primera...
Intenta no pelear con nadie, aunque conociéndote seguro que pronto te meterás en algún lío. La segunda, aquí todo es de todo. Trata las cosas con mucho cuidado, que luego a saber cuándo reponen. No hay dinero, mil cosas. La última norma y la más importante, no menciones nunca a Frau Gater.
¿Y por qué no debería mencionar a Frogater? ¡No! ¡Socorro! Te avisé.
Ahora entramos con nuestra experta en etología felina. Mercedes Andani. Muy bien, muy bien. La próxima igual ya la haces tú sola. De nuevo Mercedes Andani, vuestra etóloga felina. Esta vez para contestarle a Maya que quiere adoptar dos gatos.
En principio, yo te aconsejaría que adoptes dos adultos jóvenes o dos adultos de mediana edad. Tampoco pasa nada si son gatitos más mayores, es decir, siempre está bien. Lo ideal es que sean a ser posible o bien hermanos o bien que se conozcan, que sean pues a lo mejor que coincidan en algún refugio y sean amigos o que
sean de la misma camada. Si van a ser de refugios diferentes sí que tendrás que hacer el protocolo de presentación. Tendrás que dejar a cada uno en una habitación e ir sacándolos a cada uno en un transportín y ponerlos en principio encima de una mesa para que se vean y se vayan oliendo y conociendo. Puedes hacer muchas cosas como por ejemplo pasarle a cada uno la mano por la carita
y restregársela al otro también intercambiar mantitas, camitas y bueno esto de los transportines la segunda semana ya es cuestión de ponerlos a ras de suelo y esto lo mantendrás hasta que veas que brufidos y gruñidos serán normales porque no se conocen claro si se conocen facilita mucho las cosas
Si se conocen, puede ser incluso que los dejes juntos en esa habitación inicial y los vayas dejando salir para que vayan explorando habitación por habitación. Cada día una habitación, evitando las habitaciones que puedan tener sitios donde esconderse. Por ejemplo, incluso una nevera se pueden esconder detrás. Eso si se conocen. Si no, pues hay que ir presentándolos a través del transportín.
Yo puedo contarte que la última gata que introduje en mi casa me costó un mes. Te vengo a decir esto porque es cuestión de mucha paciencia, de no perder los papeles porque veas que se bufan o se gruñen. Ya digo que es normal. Y es muy importante también que se les haga test vírico para comprobar que los dos están sanos, no tienen ninguna enfermedad.
que puedan transmitirse el uno al otro. Y también es muy bueno ponerles, por ejemplo, Feliway en difusor, desde que se enchufa la corriente, para que ellos se sientan en un ambiente propicio y relajado. Al mismo tiempo, también puedes bajarte música de YouTube, Música para Gatos, que es música tipo Chillout, que los tranquiliza mucho.
Y en principio me preguntaba si mejor gato o gata. En principio es igual. Es decir, dicen que es mejor si son gato y gata naturalmente estando esterilizados. Hay gatos machos que se llevan muy bien. Las gatas son un poquito más quisquillosas. No sé si a lo mejor...
te habrás planteado cogerlos de una misma camada. Eso lo que puedas. Es decir, lo perfecto es que sean hermanos o que se conozcan. Ya te digo, te lo repito otra vez. Pero bueno, si tienes alguna duda más o necesitas algo, pues aquí estoy. Ya sabéis que contáis conmigo. Venga, un abrazo.
Ahora a nuestro apartado de adopciones. Repetimos el número de conexión animal que es el 614-00-27-34. Lo voy a repetir. 6, 1, 4, 0, 0, 2, 7, 3, 4. Entraremos con nuestra voz. Dejemos ya que hablará sobre los diferentes casos que tenemos en adopción.
Hola, hoy os traigo a Pepe, un gatito muy especial, un bombón siamés de unos 12 años. Gran parte de su vida la pasó en la calle, aunque ya lleva un año desde que lo rescataron mis compañeras viviendo en una gatera. Convive genial con los otros gatos, es muy dulce y adorable. Le encantan los rinconcillos donde pueda tumbarse al sol y vaguear un rato, como nos gustaría más de una.
Es positivo e inmuno, pero desde que lo rescataron hace un año está muy bien. Ya está esterilizado y busca un lugar en tu casa y en tu corazón. ¿Darás una oportunidad a esta bolita de pelo adorable?
Ahora vamos a entrar en nuestra parte más cultural. Vamos a hablar de libros, películas... ¡Papá! ¿Qué has leído? ¿Qué has visto? ¿Qué sabes? ¿Hay cómics? ¡Ay, hay cómics! Más adelante los veremos. Pues esta vez os recomiendo un libro y una película homónima que se llama El arte de conducir bajo la lluvia. En coche, claro, porque en moto te vas a calar igual que en bici. Bueno, preguntémosle al protagonista que es un perro.
El arte de conducir bajo la lluvia. En Mongolia, cuando un perro muere, es enterrado en lo alto de la montaña para que nadie pueda pisar su tumba. El dueño del perro le susurra al oído que desea que se reencarne en su próxima vida en un hombre. Hasta entonces el alma del perro es libre de vagar por la tierra y sus paisajes durante el tiempo que quiera. Sólo algunos perros se reencarnan en hombres, únicamente los que están listos para ello. Yo estoy listo.
Esto lo aprendí viendo un programa de National Geographic en la televisión, así que debe de ser verdad. Vivo con Denny, y he aprendido tanto de él, he aprendido los principios para ser un buen piloto de carreras. Equilibrio, anticipación, paciencia... Estas son lecciones muy importantes, tanto para la vida como para una pista de carreras.
Denny es un verdadero campeón, aunque no todos lo vean así, porque Denny tiene responsabilidades. Tiene a su hija Soy y tiene a su esposa Eve. Y me tiene a mí. Lo que más me gusta es correr por la hierba con la cabeza baja, sintiendo cómo las gotas de agua del rocío me salpican la cara.
Bona nit.
Mi nombre es Enzo y esta es mi historia. Y como de costumbre, amigos, ¡esto es todo! ¡Hasta luego! ¡Hasta luego! ¡Hasta la próxima!