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¿Quieres poder responder a la pregunta ¿Qué quieres ser de mayor? En cada programa escucharás una nueva entrevista con profesionales de todos los ámbitos que te ayudarán a encontrar tu vocación. Quédate escuchando ¿Qué quieres ser de mayor? Cada viernes a las 4 aquí en Aldaya Radio.
Hola, ¿qué tal estáis? Os doy la bienvenida a un nuevo programa de ¿Qué quieres ser de mayor? Soy Natalia Beta, la voz que junto a un profesional diferente cada semana os acompañará en este ratito. En la senda de les flors y a ver estiu
Sí, ya sé que no es la primera vez que este mes escucháis esta canción, pero es que en este episodio no podemos dejar de hablar de las fallas. Vamos a conocer más acerca de la profesión de los artistas falleros, de la mano de Artur Badía. Los creadores de estos monumentos efímeros que invaden las calles valencianas durante el mes de marzo y que acaparan las miradas de turistas y gente local con sus ninots.
Y si la semana pasada hablamos de una profesión que no existe en España, por lo menos todavía, hoy vamos a hablar de una bastante antigua, pero que sigue conservando la artesanía. También muy al hilo de las fechas en las que nos encontramos. Hablaremos de los cinceladores de peinetas de fallera. Así que no me enrollo más y vamos allá con este programa de ¿Qué quieres ser de mayor?
Fins demà!
Las fallas como fiesta se componen de muchos factores, como la fiesta en sí, la tradición o los monumentos falleros. Hoy nos centramos en esta tercera parte. Y es que desde 1901 el Ayuntamiento de València otorga premios a los monumentos falleros. A partir de entonces empezó a construirse un nuevo tipo de fallas que se conocieron como fallas artísticas.
Este premio fomentaba el valor artístico de la obra por encima del crítico, lo que movió a los falleros a crear fallas que fueran estéticamente más bonitas y los talleres se vieron en la obligación de contratar a artistas de calidad para que las construyeran. Esto provocó el nacimiento de una nueva profesión, la del artista fallero.
Con el tiempo, algunos de estos profesionales, que en su mayoría fueron escultores, pintores y carpinteros, se acabaron dedicando en su totalidad a la creación de las fallas.
Y aunque hay muchas versiones sobre su origen, en lo que coinciden es que en la noche de San José los carpinteros salían a quemar en hogueras puertas, muebles viejos y maderas para celebrar el fin del invierno. Pero ya os digo que podríamos estar varios episodios contando las diferentes historias del origen de esta festividad y de esta tradición tan valenciana.
Si bien hemos comentado que era una tradición que empezaron los carpinteros, hay que mencionar que cuando se empiezan a construir las primeras fallas como las conocemos hoy en día, eran obras de artesanos vinculados a oficios plásticos, como por ejemplo los carpinteros, pero también pintores murales, jugueteros o incluso algún zapatero y barbero.
Pasado el siglo XIX, en la década de 1920, empiezan los cambios. Las fallas están más que consolidadas en el calendario festivo. Se oficializan actos, hay una extensión del festejo fallero a otras localidades como Borriana, Cullera, Cheste, Manises, Sahunt... Y el número de comisiones falleras va en aumento.
Así pues, para los artesanos la falla ya no era una actividad menor y cada vez les ocupaba más tiempo de dedicación, búsqueda de espacios, más calidad plástica, formación de aprendices y muchas cosas más. A partir de este momento aparece el concepto artista fallero, ya que se toma conciencia profesional y ya saben que a partir de entonces este será su verdadero trabajo y vocación.
A todos o a casi todos nos suena eso de ciudad del artista fallero, pero tardó muchos años en llegar a formarse y hasta que se creó lo que conocemos hoy como gremio artesano de artistas falleros de València. Desde 1932 hasta el 36 existió una primera asociación, pero desapareció con la llegada de la guerra. Y no fue hasta 1942 cuando empezaron las reuniones para la creación del gremio que presentó su primera lista de afiliados en el 46.
Para conocer más de la profesión del artista fallero, tenemos en este estudio de Aldaya Radio a Artur Badía. Muy buenas tardes, ¿qué tal? Hola, buenas tardes, ¿qué tal? Muy bien. Bueno, este programa es para descubrir profesiones porque aparte del artista fallero, lo escuchamos mucho en marzo, vemos todos los monumentos, pero muchas veces están ahí y ya está. No sabemos mucho más de los artistas falleros. ¿Cómo es su día a día? ¿Cómo descubres esta profesión?
Bueno, yo he tenido mucha suerte porque mi padre es artista fallero y desde muy pequeñito, vamos, desde que yo era un bebé, me ha estado llevando al taller y me ha mal acostumbrado un poquito y a raíz de ahí me gustó, me gustó tanto y nada, mi padre es artista fallero, es un maestro y yo feliz de seguir sus pasos.
No siempre es tan bonito como parece, porque la gente lo ve en la calle y guay, qué chulo, tal, pero detrás lleva una serie de muchas horas, muchos domingos, que eso la gente no ve. O sea, todo lo que sea artístico, arte, es muy bonito, pero detrás económicamente no se gana mucho dinero.
Y aunque lo has vivido desde pequeñito, ¿cuándo dices, vale, no, yo quiero dedicarme a esto profesionalmente? Yo creo que con 14 o 15 años ya mis amigos iban los fines de semana por ahí y yo prefería estar en el taller. Al final tú aprendes haciendo muchas horas y nada, yo creo que con 15, 16, 17 años...
O sea, lo compaginaba con los estudios y cuando llegaban estas fechas incluso me ponía malo en el colegio para ir con mi padre a plantar. O sea, estaba deseando que llegaban estos días. Y a raíz de ahí, bueno, yo lo compagino con mi otro trabajo, pero no quiero perder nunca el oficio de artista fallero.
¿Qué formación tienes para relacionarte con el mundo del artista fallero?
Sí, yo hace unos 7-8 años, yo aparte de que donde se aprende realmente es en el taller, haciendo muchas horas, como he dicho, yo también hice una FP de artista fallero. Entonces es un grado superior que te forman, aprendes un poco el mundillo y tal, luego haces unas prácticas,
Son dos años. El primer año es teoría, luego te vas a plantar con un artista fallero y el segundo año sí que estás tres meses de prácticas en un taller, que ahí aprendes mucho. También depende del taller, no porque tenga uno más nombre vas a aprender más. Yo soy partidario de ir a un taller más familiar, más pequeñito, que no tengas que subir andamios ni escaleras.
Aunque no tenga tanto nombre, pero yo soy partidario de un taller más chiquitín, con menos gente, mejor rollo, vas a aprender mucho más. ¿Por qué crees que vas a aprender más en un taller más familiar?
Porque yo he estado en talleres grandes y sé que... Bueno, puedo opinar porque al final estás tú con el artista, no hay más gente, vas a otro ritmo. Luego, cuando estás en un taller más pequeñito suelen ser plantas bajas. De la otra manera estás en naves que la gente no sabe el frío que se pasa o la calor que se pasa.
O sea, luego para mí es más cómodo en salud en un taller más pequeñito. Entonces yo mi idea, mi padre y yo ya llevamos firmando dos o tres fallitas infantiles, he estado muy cómodos y muy a gusto con las tres y súper bien.
Porque además hablamos que son monumentos artísticos, pero tienen muchísimo más detrás para que no se vengan abajo, sobre todo las fallas que vienen así con mucho viento, ya tanto las grandes como las pequeñas. ¿Qué más conocimientos, aparte de creatividad, intuyo, tiene que tener un artista fallero?
Pues yo, ahora que esto todavía me queda mucho para aprender, tienes que estar siempre en la actualidad. Entonces, desde hace cuatro o cinco años, todos los talleres o la gran mayoría tiene impresoras 3D. Entonces es un material nuevo que te hace los Ninoch hasta un metro o incluso más con la impresora. Entonces tienes que estar siempre actualizado a estas cosas.
Y actualmente en el taller estás tú con tu padre, pero hay talleres en los que sí que hay mucha gente. ¿Cuánta gente puede llegar a estar en un taller?
Pues depende del artista las fallas que coja. Yo soy partidario también de coger poquitas fallas y hacértelo tú todo. Pero en un taller grande igual puedes tener un equipo o una plantilla de ocho o diez personas. Pintores, escultores, preparadores y ya no solo gente en el taller, sino gente externa que te hace los bocetos, diseños, 3D... Es que ha evolucionado mucho todo.
Claro, claro. ¿Y en vuestro caso los bocetos también los hacéis vosotros? Desde hace tres o cuatro años nosotros tenemos una idea principal y hacemos como un boceto un poco más feillo, pero me lo suelen repasar y tal. Entonces, cuando tú tienes el boceto, de ahí pasa al... se dibuja todo en el ordenador, en dibujos 3D, y ya de ahí pasa al corcho
o a la impresora 3D. De las dos formas es plástico todo, porque muchas veces me han preguntado, ¿y esto para quemar es bien o mal? Pues el corcho es un plástico. Y también mi padre es de la vieja escuela que todavía gastamos muy poquito el cartón, los moldes de escayola, que eso sí que prácticamente se ha perdido.
Pero mi padre me ha criado con los tres pasos, o sea, el cartón, el corcho... Y ahora yo le estoy enseñando a mi padre las cosas con la impresora 3D. Y en todos estos años, ¿cómo has vivido la evolución del oficio del artista fallero?
Pues yo creo que a raíz de la pandemia ha habido un antes y un después, porque estuvimos un año sin... no había mucho trabajo de fallas y muchos artistas falleros, al final el pago de alquiler, el pago de autónomo era el mismo,
pero no entraba dinero de... Claro, los falleros tampoco cobraban las cuotas, era un poco un rollo. Y a raíz de la pandemia, pues muchos artistas decidieron cerrar el taller y buscarse otro empleo. Una cosa fue mi caso, que yo entré en el 2021 en un hospital
para un mes y medio y ya llevo 5 años. Entonces valoras un poquito las condiciones de un taller y de un hospital, que tuve mucha suerte, entonces yo lo compagino el hospital con el taller. Y de momento puedes llevarlo bien.
Sí, de momento, bueno, hay días más estresantes, pero mi idea es coger menos fallas, una o dos fallas y compaginarlo con el taller. O sea, perdona, seguir en el hospital y compaginarlo con el taller, sí. Porque claro, igual en el hospital tú sabes que entras, por ejemplo, de 8 a 2, pero en el taller sabes cuándo entras, pero sabes cuándo sales.
No, lo que pasa es que me pasa una cosa en el taller que yo puedo hacer 15 horas y se me pasan volando porque estoy disfrutando, porque es una cosa que me encanta. Pero sabes que cuando pasan fallas
hasta que la falla se reúne, sacan las cuentas, puede pasar un mes o un mes y medio que tú estás pajarito. No sé si me explico. Y en el hospital eso es fijo el salario, ¿sabes? Y luego, cuando se acaban las fallas, hasta que se renuevan contratos o encuentras nuevas fallas, ¿cómo te puedes dar a conocer para...?
Mi padre lleva 36 años en una falla y luego hacemos una fallita en Alacuas y otra en València, hacemos tres. Pero yo pienso que si estás a gusto en las tres fallas, dar continuidad a esas tres fallas.
Soy un poco rancio a coger una falla nueva y, no sé, me cuesta mucho hacer una fallita nueva. Si estoy a gusto, yo continúo con las que llevo el anterior año. Por ejemplo, en el caso de tu padre, que son 36 años, has comentado, en la profesión, ¿no llega un momento que se acaba la imaginación para crear fallas nuevas?
Bueno, yo a raíz de hace 5 o 6 años ya le llevo un poquito el taller y cada idea que llevo yo enseguida me la apunto en un papel porque si no se me olvida. Por ejemplo, el año pasado hicimos una falla de las rutas, ¿vale?
y yo le dije a mi padre pues podríamos hacer una falla de la ruta del bacalao y me miró un poco raro en una falla infantil y me dio libertad de hacer lo que quería entonces o sea a raíz le tienes que sacar mucha amiga a la falla porque si no no tiene sentido entonces pues pusimos un o sea las discotecas más famosas de valència de la ruta
que era barraca, o sea, pero en versión infantil, que era una barraca valenciana, spook, que era murciélago, chocolate, era un niño comiendo chocolate, puzzle... Todas esas palabras que para mí son infantiles, o sea, mezclarlo con la ruta del bacalao. O sea, entonces le tienes que sacar mucho partido a las cosas. Claro, pero para eso hace falta una creatividad y una imaginación muy grande.
Sí, y también que la falla te dé libertad de hacer lo que te dé la gana. Este año, por ejemplo, en la falla Sunrock de Paterna, la falla se titula vida. Entonces va la madre de la naturaleza y van... Y claro, la vida va a niños, pero tenía que sacarle partido a la falla. Entonces, niños, a ver, ¿qué niños más famosos existen? Entonces se me ocurrió la niña bonita...
la lotería del niño que va con el bombo y luego el niño que viene con un pan debajo del brazo y luego hemos hecho la vida musical, entonces va Melendi que va caminando por la vida, entonces le tienes que intentar sacar el máximo partido posible. Claro, ¿y las fallas pueden intervenir un poco en la idea que dan al artista fallero?
Sí que te pueden decir, pues mira, yo quiero el año que viene una falla de piratas. Pero yo soy partidario del que nos dejen a nosotros la libertad de hacer lo que queramos. Y en vuestro caso os dedicáis casi exclusivamente a hacer fallas infantiles. ¿Hay gente que se especializa solo en fallas grandes o solo en fallas infantiles o en algún tipo en concreto de ninots?
Sí, hay artistas que solamente hacen grandes, otros hacen infantiles o, por ejemplo, nosotros también hacemos dos hogueras para Alicante. Ahora, cuando pasen fallas, la semana que viene no, pero la otra enseguida empezamos las hogueras y sí, después cada taller grande a lo mejor tiene una persona que es un escultor que solamente modela o una persona que pinta. Cada uno tiene sus
Para mí, artista, la palabra artista abarca todo. O sea, construirla, diseñarla, pintarla. ¿Y cuánto se tarda en hacer una falla?
Pues, a ver, eso ya depende cómo te lo organices tú o cómo te... Nosotros, por ejemplo, como te he dicho, cuando pasan fallas, limpiamos el taller, lo organizamos y enseguida ya estamos a la marcha. Entonces...
Hay gente que es muy ignorante o compañeras mías del hospital me dicen, hace una semana ahora estaréis haciendo la falla, yo sí, claro, no, porque es lo que te digo, las fallas esta semana o la que viene se acuerda todo el mundo, pero cuando se queman nadie se acuerda.
Pero a mí me gusta disfrutar haciendo la falla. Entonces una vez limpiamos el taller, a lo mejor antes de que acabe abril, ya empezamos con... Si sabes que vas a continuar con esas tres fallas, empezamos enseguida. ¿Qué es lo que más te satisface de tu trabajo como artista fallero?
Pues a mí que me digan que les ha gustado la falla, independientemente del premio, pero para mí que les ha gustado mucho o ver a los... Claro, yo hago fallas infantiles, entonces tú a quién tienes que llegar es a los niños, a los adultos también, pero sobre todo a los niños, o que empiecen a discutir entre ellos y digan, no, yo este niño me lo llevo.
No, pues yo me lo llevo yo y tal. O sea, al final, eso para mí es muy bonito. O el año pasado con las rutas había un hombre que llevaba tatuado el logo de Spook y se quería llevar el murciélago. Y yo, madre mía. O sea, era intentar llegar a la gente. Claro, porque aparte no hemos hablado de los premios, que eso es una presión añadida.
Bueno, yo por mi parte no, pero sí que es verdad que te gusta ganar, pero a veces el artista, hay algunos compañeros que a lo mejor hacen un poquito más de falla para llevarse el premio, pero luego tienen las consecuencias de que el año que viene te van a exigir más y más y más por el mismo precio.
Entonces, yo hago las fallas sin pensar en el premio. No es una cosa que me va a solucionar al año siguiente, ¿sabes? Sí que puede salir en los periódicos y tal, pero no es una cosa que me quite el sueño. Y, Artur, ¿recuerdas la primera falla que plantaste?
Pues yo tengo recuerdos con mi padre, tendría yo 14 o 15 años o incluso antes. Lo que pasa que mi madre no quería que me fuera tanto al taller porque ya sabía lo que había.
Y sí, yo creo que con mi padre en la falla de paterna o también plantamos en la falla de Colonia, de aquí de Aldaya, muy guay. Y yo creo que con 14 o 15 años los primeros recuerdos, aunque de más pequeñito sí que me iba con mi padre. Incluso tengo fotos en el taller de yo a un bebé, o sea que es una cosa que me encanta.
Y como artista fallero, ¿a vosotros no os da pena quemar las fallas? Yo no, yo no. O sea, tengo una gana de que se queme, la verdad. ¿Sí? ¿Por qué? Porque es una manera de acabar un ciclo y empezar otro. Y el año de la pandemia es cuanto más ganas tenía de que se quemaran las fallas, porque era necesario...
quemar en las fallas de septiembre la falla, porque si no, no podíamos empezar. Ese año fue un desastre porque teníamos las del 2020 en el taller, pero tenías que empezar las del 21. Que aparte, claro, quemaron en septiembre de 2020 para plantar otra vez en marzo de 2021. Sí, no, septiembre del 2021 creo que fue, ¿no? No me acuerdo.
Creo que fue 2020. ¿Sí? Creo que sí. No me acuerdo. Porque la pandemia se declaró el 14 de marzo de 2020, entonces no pudimos hacer las fallas y se hicieron en... Sí, tardaron o se lo pensaron a raíz. O sea, fue un poco forzado por todas las administraciones porque era muy necesario quemarlas. Ya cerraron muchos talleres como para... Podían haber cerrado muchos más.
Claro, porque al final es algo súper cíclico que es acabó uno, se queman y empieza otra. Sí, sí. O sea, y era curioso porque teníamos dos fallas del mismo, de diferente ciclo en el taller. Entonces digo, hostia, qué cosas más raras, no sé. No había pasado nunca nada parecido, ¿no?
No, yo espero que ya no vuelva a pasar cosas raras. Que justo ayer fue cuando se declaró el estado de alarma hace cinco años, creo que fue, o seis. Seis, ¿no? Seis, ahora va a hacer seis. Madre mía. Pues parece que fue ayer aún. O sea que... Sí, la verdad es que marcó un antes y un después para casi todo. Y también hemos visto que para los artistas falleros no fue una excepción.
No, no, no se libró nadie. Por eso en ese momento yo al año siguiente entré en un hospital que ahora soy auxiliar de enfermería y la verdad es que estoy muy a gusto y lo compagino con el taller. Como te he dicho, todo lo que sea artístico es muy bonito, pero...
Al final detrás hay muchas cosas que no se ven y no solamente es el premio o las fotos, son muchas horas, el subida de alquiler, autónomo, materiales suben una barbaridad.
Totalmente, hay muchas cosas detrás de los trabajos que no se ven y precisamente es lo que queremos mostrar en este programa, todas esas profesiones que conocemos a lo mejor de fuera, pero no sabemos cómo son por dentro. Y hablando de más cositas de esta profesión, ¿qué características dirías que definen a un buen artista fallero?
Yo creo que depende, si es infantil, intentar llegar a los niños, hacer las escenas todas masticaditas, que se entiendan, porque tú, aunque lo expliques en los versos, si lo das todo masticadito, lo ves visualmente, es muy bonito. A mí me gusta llegar a la gente, a los niños, a los adultos, y si es grande, sí que mola mucho tocar temas políticos, hay temas que en infantil no se pueden tocar.
¿Hay temas que no se pueden tocar pero porque esté escrito en algún sitio o porque decidís no tocarlos? No, no, me refiero en fallas infantiles no se puede tocar a lo mejor un tema político y mira que hay muchas ideas porque al final tú haces la falla para los niños es por ejemplo un niño de 6 años va a la exposición del Ninot y ve al Bob Esponja
Y luego veo un grupo de la Mare de Déu con las falleras y tal y muy guay. Y al final el chiquillo se va a quedar más con el Bob Esponja que con la Mare de Déu. O sea, yo pienso que lo de la Mare de Déu es un tema más para adulto que para una falla infantil. No sé si me explico.
Sí, sí, sí, totalmente. Lo que quieres comentar es que las fallas infantiles crees que deben de estar hechas para los niños, ¿verdad? Sí, eso es, correcto.
Guau, al final diferentes artistas falleros, diferentes puntos de vista y porque crees que igual otros artistas falleros sí que dicen, no, pues vamos a hacer a la mare de Déu que queda súper re bonica y ya está. Igual es porque va acorde de la falla infantil, pero...
Pero la Mare de Déu yo pienso que es un tema más para los adultos, pero al final tienes que llegar a los niños, creo yo. Es como lo que te he dicho, si le pones a un niño un Bob Esponja o un grupo súper chulo, que no lo critico, que a mí me parece súper guay,
Falleritos, la Mare de Déu, yo que sé, la Micalet y tal, pero al final el niño se va a quedar con el Bob Esponja. No me preguntes por qué, porque al final el niño no sabe aún lo que es la Mare de Déu, las tradiciones, tal, pero bueno, normalmente suele ganar la Mare de Déu y el Fallerito que el Bob Esponja.
Además, de verdad, vista la tendencia de los últimos años, tanto en los infantiles como en los mayores, que parece que hay una fórmula ganadora para el Nino Tindultat. Sí, suele ser abuelito o nieto, abuelita, nieto o nieta. Sí, siempre es... Pero bueno, es lo que gusta a la gente y lo que suele ganar.
Totalmente, vamos a ir acabando esta entrevista y te quiero preguntar, ¿consideras que a día de hoy se puede vivir en València de ser artista fallero plenamente?
A ver, yo creo que sí, pero hay que acostumbrar a las comisiones a hacer las fallas más pequeñitas porque cada vez sube más el precio de los materiales, no me pueden pagar a mí, por ejemplo, 10.000 euros en una falla infantil, ahora que hace 10 años,
Porque el material sube todo, o sea, autónomo sube... O sea, dentro de ese precio está el alquiler, el autónomo, está el comer nosotros también, que eso muchas veces no se ve. No solamente es para la falla, engloba todo. La luz, el agua, la contribución y luego tu mano de obra.
Desde luego. Pues dicho todo esto, muchísimas gracias a Artur Badía por haber estado esta tarde aquí en ¿Qué quieres ser de mayor? Nada, gracias a vosotros y gracias por dar visibilidad al oficio del artista fallero y a ver si salen más artistas o a los chiquillos que están invitados todos al taller y que disfrutamos de unas fallas muy buenas.
Esperemos que tengamos buen tiempo. Sí, ojalá. Yo creo que a partir de hoy ya sale el sol. Esperemos y que podáis plantar tranquilamente y a gusto y sin estar pendientes del viento, las lluvias y cualquier fenómeno meteorológico posible. Ya te digo. Muchas gracias. De nada vosotros.
Hoy, explorando otras profesiones, hablamos de los cinceladores de las peinetas de fallera, que dicho sí, igual te quedas un poco igual. Pero si te digo que son las personas que graban los dibujos en las peinetas que llevan las falleras en los moños, ya queda más claro, ¿no?
Es un trabajo que queda englobado en el sector de la orfebrería, que es el trabajo realizado por orfebres con metales preciosos o aleaciones de ellos. Son siempre trabajos artesanales y artísticos. Antiguamente para las peinetas se utilizaba plata y oro para las máscaras o metales bañados para quienes no querían gastar tanto.
Actualmente las peinetas normalmente las hacen de latón y se cincelan o se graban de forma artesanal. Ahora el material que se utiliza normalmente es el latón y se baña en oro, en rodio, en plata oxidada para ese efecto viejo, con oro óxido o con rutenio.
El proceso de fabricación de la peineta valenciana se podría resumir de la siguiente forma. Primero se diseña el dibujo en una lámina de metal. Después se definen los detalles con herramientas especiales. En la tercera etapa se produce el cincelado, que funciona marcando las formas con martillos y cinceles. Y por último, en la fase de pulido y acabado, se potencia el brillo con baños de oro y plata. ¿Alguna vez te habías planteado que esto podría ser un trabajo?
Y hasta aquí llega el programa de hoy. Espero que os haya resultado interesante escuchar estas experiencias. ¿Y tú? ¿Ya sabes qué quieres ser de mayor? Si todavía no lo tienes claro, ¿a qué esperas a seguirme en redes sociales? Allí encontrarás todas las novedades de los episodios y sabrás con antelación quién visitará el estudio cada semana.
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