La toma del INE por el Gobierno y sus implicaciones
El reciente cese de Juan Rodríguez Po como presidente del Instituto Nacional de Estadística (INE) ha generado una profunda preocupación sobre el deterioro institucional en España. El Gobierno de coalición, tras meses de presiones, ha sustituido al responsable del organismo por negarse a modificar metodologías de cálculo que no beneficiaban a la imagen económica del Ejecutivo.
Puntos clave del conflicto:
- Presiones políticas: El Gobierno exigía a la dirección del INE recalcular a la baja el IPC y al alza el PIB para mejorar la percepción pública de su gestión económica.
- Instrumentalización institucional: El cambio de mando es visto como un movimiento para transformar al INE en un órgano propagandístico, similar al fenómeno ocurrido con el CIS de Tezanos.
- Dudas sobre la credibilidad: Cualquier revisión futura de los datos macroeconómicos bajo la nueva dirección carecerá de la confianza necesaria, al ser percibida como una orden directa desde Moncloa.
"Es, te he cesado porque no cocinas los datos como a mí me gusta, te nombro a ti para que cocines los datos como yo quiero que los cocines."
Paralelismos internacionales y salvaguardas:
El análisis advierte que España se acerca a prácticas observadas en gobiernos como los de Argentina (Kirchner) y Turquía (Erdogan), donde se manipularon datos oficiales para ocultar la realidad de la inflación. No obstante, a diferencia de esos países, España cuenta con la supervisión de Eurostat:
- El INE sigue sujeto a las normas comunitarias europeas.
- La auditoría de la Oficina Estadística Comunitaria limita el grado de manipulación que el Gobierno puede ejercer, evitando un control total de la narrativa estadística.