Incentivos en la Gestión Sanitaria: ¿Privada o Pública?
La polémica en Torrejón
Recientemente, el diario El País ha destapado audios del CEO de Ribera Salud, donde se instaba a recortar gastos en el Hospital de Torrejón —un centro público de gestión privada— negando tratamientos costosos para incrementar los beneficios empresariales. Este caso ha reabierto el debate sobre los modelos de gestión y la ética en la sanidad.
El problema de los incentivos disfuncionales
El análisis sostiene que el conflicto no reside en ser empresa privada o pública, sino en cómo se estructura el pago:
- Modelo de canon fijo (capitación): El hospital recibe una cantidad fija por paciente, independientemente de los servicios prestados. Esto crea un incentivo perverso para limitar los gastos (incluyendo tratamientos necesarios) y maximizar el margen de beneficio.
- Modelo de servicios prestados: Si se paga por acto médico, existe el incentivo opuesto: realizar procedimientos innecesarios para inflar la facturación.
"La sanidad privada no mata. Quien sí puede matar son los malos sistemas de incentivos diseñados por el Estado."
Reflexiones sobre el sistema de salud
Se argumenta que el gran fallo radica en la incapacidad de la administración para diseñar mecanismos eficientes y fiscalizar la calidad real. Al estar disociada la figura del pagador de la del paciente, la supervisión se vuelve extremadamente compleja. Según el autor, buscar una solución requiere pasar de sistemas que penalizan la honestidad a otros donde el paciente tenga mayor capacidad de elección y donde la reputación del centro médico sea un activo fundamental para su viabilidad.