La crisis fiscal de Reino Unido y el desplome de la libra
La reforma fiscal fallida de Liz Truss
El gobierno de Reino Unido, bajo la dirección de la primera ministra Liz Truss, ha puesto en marcha la reforma fiscal más ambiciosa de los últimos 50 años. El paquete incluye cambios estructurales en el IRPF y la decisión de mantener el impuesto sobre sociedades en un 19%, evitando el incremento al 25% previamente planificado.
Puntos clave de la política económica:
- Reajuste del IRPF: Simplificación en tres tramos, eliminando el tramo máximo del 45%.
- Subvención energética: Un plan masivo para limitar la factura de gas y electricidad de los hogares, con un coste estimado entre 90.000 y 100.000 millones de libras.
- Objetivo macroeconómico: El ministro de Economía, Kwasi Kwarteng, asegura que estas medidas buscan elevar el crecimiento potencial del país hasta el 2,5%.
El impacto en los mercados
A pesar de la intención de estimular la economía, la respuesta de los mercados ha sido contundente. La libra esterlina ha sufrido una depreciación histórica, alcanzando niveles mínimos no vistos desde 1985 (1,08 dólares).
"No deja de ser esquizofrénico que el Banco de Inglaterra esté subiendo tipos de interés para contener el gasto agregado y que al mismo tiempo el gobierno británico esté rebajando impuestos con cargo al endeudamiento."
El dilema del endeudamiento
La crítica principal radica en cómo se financia este plan. Al no existir recortes en el gasto público para compensar la menor recaudación, el gobierno se ve forzado a recurrir a un endeudamiento masivo, que podría elevar el déficit público por encima del 10% del PIB. Esto, en un contexto de inflación elevada, genera un efecto contraproducente: inyecta más demanda en una economía que ya lucha contra el sobrecalentamiento, provocando que el ciudadano final pague la diferencia a través de un "impuesto inflacionista".