El fracaso del control de precios de alimentos en Hungría
Este análisis examina las consecuencias económicas de topar el precio de los alimentos, una medida impulsada por algunos sectores políticos en España, siguiendo el modelo aplicado en la Hungría de Viktor Orbán. Aunque la intención es combatir la inflación, la realidad muestra resultados contraproducentes.
Efectos inmediatos del control de precios
- Problemas de abastecimiento: Los supermercados han tenido que limitar la cantidad de productos básicos (como leche o patatas) por cliente al ser vendidos a pérdidas.
- Intervención artificial: El propio gobierno húngaro ha reconocido que esta medida está "enturbiando el suministro regular" de los bienes.
Impacto en la inflación real
Lejos de frenar la carestía, la medida ha provocado que la inflación alimentaria en Hungría se dispare hasta alcanzar un 47%, la tasa más elevada de Europa, comparado con el 8,3% que existía cuando se implementaron los controles iniciales.
¿Por qué fracasa la medida?
- Desplazamiento de la demanda: Ante la falta de productos regulados, los ciudadanos compran sustitutivos (como azúcar en polvo en lugar de granulado). Esto provoca que el precio de los bienes no regulados suba exponencialmente.
- Efecto compensatorio: Los distribuidores, al perder dinero con los productos topados, aumentan los márgenes en el resto del catálogo.
"Topar el precio de los alimentos no es una buena solución al problema de la inflación, lo proponga Sumar o lo proponga Viktor Orbán."
En conclusión, intentar regular todos los precios solo extendería el desabastecimiento a toda la cadena alimentaria, eliminando la válvula de escape que suponen los productos sustitutivos.