¿Es posible el crecimiento económico sin aumentar las emisiones de CO2?
¿Crecimiento frente a descarbonización?
La premisa de que el crecimiento económico requiere obligatoriamente un aumento masivo en las emisiones de CO2 es debatida frecuentemente. Sin embargo, los datos sugieren una realidad distinta en las economías desarrolladas.
Evidencia en países desarrollados
Analizando las tendencias desde 1990 hasta 2019, países como Estados Unidos, Reino Unido, Alemania y Francia han logrado desacoplar su crecimiento económico de las emisiones de carbono:
- Reino Unido: Es uno de los ejemplos más destacados, incrementando su renta per cápita real cerca de un 50% mientras reducía su consumo de CO2 en más de un 30%.
- Estados Unidos: A pesar de una falta de políticas estatales dirigistas, logró un crecimiento del 50% en renta per cápita con una reducción del 10% en emisiones, considerando incluso la deslocalización industrial.
- Alemania y Francia: Mantienen un patrón similar, demostrando que el progreso industrial avanzado no implica necesariamente mayor contaminación.
El desafío de las economías emergentes
"Por cada punto de incremento de la renta per cápita real, un punto más o menos de incremento de su producción o consumo de CO2."
A diferencia del bloque occidental, economías en pleno desarrollo como China, India o Nigeria muestran una trayectoria diferente:
- Su crecimiento es intrínsecamente más intensivo en energía y emisiones en sus etapas iniciales.
- La falta de tecnologías eficientes hace difícil que estos países alcancen altos niveles de bienestar sin aumentar significativamente su huella de carbono.
Conclusiones y Futuro
Aunque el desacoplamiento es posible en economías avanzadas, existen cautelas necesarias:
- Los costes de descarbonización aumentan de forma no lineal (marginal) a medida que se intenta alcanzar una neutralidad absoluta.
- Las economías más pobres necesitan seguir creciendo para salir de la pobreza, lo cual es inevitablemente intensivo en CO2 bajo el paradigma tecnológico actual.
- La solución real no reside en frenar el crecimiento occidental mediante políticas populistas, sino en fomentar la innovación tecnológica que permita prescindir de los combustibles fósiles a nivel global.