Análisis: ¿Es realmente libre el nuevo tratado EE.UU.-RU?
El reciente acuerdo comercial firmado entre Estados Unidos y el Reino Unido ha generado un intenso debate sobre las verdaderas intenciones proteccionistas de la administración de Donald Trump. Lejos de representar un avance hacia el libre comercio, el tratado consolida una postura que castiga el intercambio internacional en lugar de fomentarlo.
Puntos clave del acuerdo
- Aumento del arancel general: La medida más crítica es que, fuera de partidas específicas, la inmensa mayoría de las exportaciones británicas hacia EE. UU. verán sus aranceles incrementados hasta un 10%, una cifra significativamente superior al 2,5% - 3% que existía anteriormente.
- El caso de los automóviles: Anteriormente, el arancel para vehículos era del 2,5%. Bajo este acuerdo, aunque hay una reducción temporal respecto al 25% impuesto previamente, el nuevo impuesto queda fijado en un 10%, lo que representa una multiplicación de los costes comerciales.
- Excepciones selectivas: Se ha logrado un desarme arancelario mutuo únicamente en productos muy específicos, tales como:
- Carne de ternera: Intercambio libre de aranceles bajo cuotas (13.000 toneladas).
- Etanol: Eliminación de aranceles estadounidenses a la exportación.
- Acero y Aluminio: Si bien se busca regresar a una situación de 0% de arancel, esto simplemente restaura las condiciones previas a la guerra comercial, sin suponer una mejora real sobre el statu quo inicial.
"El comercio entre Estados Unidos y Reino Unido no se ha abierto, no se ha liberalizado, sino que se ha cerrado, grosso modo, frente a la situación que había antes de Donald Trump."
Conclusión sobre la política comercial
El análisis sugiere que los aranceles no están siendo herramientas temporales para negociar la libertad, sino un mecanismo para endurecer las barreras. Este modelo de acuerdo servirá como patrón para futuras negociaciones, lo que indica un preocupante avance del mercantilismo y el proteccionismo a nivel global bajo el actual mandato presidencial.