Crisis de leche de fórmula en EE. UU.: Causas y errores
La crisis de desabastecimiento en EE. UU.
El mercado estadounidense enfrenta actualmente un grave desabastecimiento de leche de fórmula para bebés, afectando a casi el 50% de los comercios. Para hacer frente a esta situación, la administración Biden ha optado por recurrir a la Ley de Producción de Defensa, una normativa de la era de la guerra de Corea que permite semimilitarizar la cadena de suministro.
Causas del problema
El problema no es repentino, sino el resultado de diversas tensiones estructurales:
- Dependencia extrema del mercado interno: El 98% de la leche de fórmula que se consume en Estados Unidos se produce dentro del país.
- Rigidez productiva: Ante un mercado laboral tensionado y cuellos de botella en la economía, las empresas no pueden escalar su producción ante un aumento de la demanda.
- Intervención de la FDA: La retirada de productos de los laboratorios Abbott exacerbó una situación que ya era precaria desde principios de año.
- Reacción de los consumidores: El pánico ha generado compras de acaparamiento, creando un círculo vicioso de escasez.
El factor limitante: Proteccionismo y Regulación
A pesar de que regiones como la Unión Europea, Suiza o Nueva Zelanda cuentan con excedentes suficientes para abastecer a todo EE. UU., las importaciones están bloqueadas por:
"Es preferible el desabastecimiento que fiarnos de los estándares sanitarios tercermundistas, al parecer, de la Unión Europea, de Nueva Zelanda o de Suiza."
- Barreras no arancelarias: La FDA impide la entrada de productos que, aunque cumplen con estándares internacionales rigurosos, difieren mínimamente en etiquetado o formatos internos de la normativa estadounidense.
- Aranceles: Incluso la poca leche que logra entrar está sujeta a gravosos impuestos (del 17,5% o superiores), encareciendo el producto artificialmente.
Conclusión: El ciclo del intervencionismo
En lugar de facilitar el comercio legítimo, el gobierno ha optado por profundizar el intervencionismo estatal. La lección fundamental es que, a menudo, el Estado utiliza las crisis —que él mismo ha ayudado a crear mediante regulaciones excesivas— como una oportunidad para expandir su control sobre la economía.