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Ayer se celebraron elecciones autonómicas a la Junta de Andalucía.
¿Quién ha ganado? ¿Quién ha perdido? ¿Cuáles son las implicaciones en política nacional de todo ello?
Veámoslo.
Normalmente cuando se valora un resultado electoral hay que enjuiciar a los ganadores y a los perdedores.
Ver por qué han ganado y ver por qué han perdido
y cuáles pueden ser las implicaciones de futuro para cada uno de ellos.
En el caso de las recientes elecciones autonómicas andaluzas, sin embargo, este trabajo se simplifica bastante.
Sólo hay un ganador, el Partido Popular de Juan Manuel Moreno Bonilla, y todos los demás son perdedores.
Es perdedor por consiguiente el Partido Socialista Obrero Español, es perdedor por consiguiente Vox,
es perdedor por consiguiente Ciudadanos y es perdedor por consiguiente
la izquierda que está a la izquierda del PSOE.
Empecemos con el ganador, con el Partido Popular.
El Partido Popular en Andalucía ha conseguido una histórica mayoría absoluta, 58 escaños,
estando la mayoría absoluta en 55, y por tanto podrá gobernar en solitario
después de haber cogobernado con Ciudadanos durante la anterior legislatura.
Básicamente lo que ha conseguido el PP Andaluz en estas elecciones
es absorber todo el voto de Ciudadanos en las anteriores elecciones.
En las anteriores elecciones, las de 2018, el Partido Popular obtuvo 26 escaños.
Por consiguiente, ya digo, el gran éxito del Partido Popular de Moreno Bonilla ha sido comerse a Ciudadanos.
Y si lo ha comido con una política muy simple, no molestar a nadie,
los últimos años del gobierno de Moreno Bonilla en Andalucía, han sido años más o menos continuistas.
Es decir, el Partido Popular no ha impreso grandes cambios, grandes reformas en la Junta de Andalucía.
Es verdad que ha habido algunas modificaciones relevantes, como la abolición en la práctica del impuesto sobre sucesiones,
pero no ha habido una revolución ni fiscal ni normativa dentro de la Junta de Andalucía.
Moreno Bonilla, el Partido Popular ha gobernado sin pisar callos, ha gobernado sin arriesgar,
ha gobernado sin unos principios reformistas claros, ha gobernado para mantenerse en el poder.
Y si tu gobiernas para mantenerte en el poder sin molestar a nadie,
pues eres capaz de ir perpetuándote en el poder, sobre todo si los que tienes en frente se han descompuesto por la corrupción.
Y ese es el camino que se va a marcar para el PP Nacional de Alberto Núñez, fijo.
No molestar, no armar ruido, no proponer grandes cambios ni grandes reformas para el país,
grandes cambios o grandes reformas que siempre tienen ganadores y perdedores,
porque en muchas ocasiones se trata de suprimir privilegios existentes,
pero al suprimir privilegios existentes se perjudica a los privilegiados,
y por consiguiente, si quieres que los privilegiados también te voten, no les quites sus privilegios.
Una vuelta de tuerca al estatu quo socialdemócrata, que sin embargo es funcional para que el Partido Popular gane votos,
y como el Partido Popular, como todos los partidos, son máquinas electorales, que lo que buscan es el poder,
y una vez desde el poder lo administran para mantenerse en él, quizá con alguna orientación ideológica,
pero no con unos principios ideológicos que marquen la agenda y por los que estén dispuestos a sacrificarse,
pues como eso es así, Alberto Nuñezzo dijo lo tiene muy claro, seguir la misma estrategia de Moreno Bonilla,
no molestará a nadie, no proponer nada sustancial, no reformar nada en profundidad y heredar la descomposición del sanchismo.
Ghana, por consiguiente el PP, pierde la España reformista, pierde los ciudadanos que en algún momento pudieran aspirar
a que en algún momento hubiese reformas de calado, liberalizaciones de calado en nuestro país, no va a suceder,
para que va a suceder si no hace falta para conquistar el poder.
Vamos ahora con los perdedores, que son, como decía todos los demás.
Empecemos por el Partido Socialista Obrero Español, que ha cosechado 30 escaños.
No ha sido una catástrofe, había encuestas que anticipaban un resultado electoral todavía peor,
pero desde luego, después de haber gobernado con mano de hierro, con mayorías absolutísimas,
la región durante prácticamente 40 años, que el resultado que obtenga el Partido Socialista Obrero Español
sea de apenas 30 escaños, es decir, prácticamente la mitad de los escaños que ha obtenido el Partido Popular,
en términos históricos es un fracaso, y además certifica que la pérdida de poder,
que la pérdida de la Junta de Andalucía en el año 2018 no fue algo temporal, no fue un traspiés.
Como pudo ser, por ejemplo, la pérdida del gobierno de Castilla-La Mancha, o del gobierno de Extremadura,
en las elecciones autonómicas del año 2011, no fue una pérdida que se vaya a revertir necesariamente en el corto plazo.
Estos comicios autonómicos nos han demostrado que en Andalucía el nuevo PSOE es el PP,
y que la posición hegemónica que tenía el Partido Socialista Obrero Español la tiene ahora el Partido Popular,
no porque los andaluces hayan cambiado mayoritariamente de ideología en estos últimos 40 años,
sino porque el Partido Popular ha terminado comprando la mayor parte del programa electoral del antiguo Partido Socialista Obrero Español,
y si los andaluces se mantienen más o menos constantes en sus ideas, pero el Partido Socialista Obrero Español se ha escorado hacia la izquierda,
y el Partido Popular ha ocupado la posición de izquierdas, aunque con la etiqueta de derechas, pero en cualquier caso la posición ideológica de izquierdas,
que antes ocupaba el Partido Socialista Obrero Español, pues se ha comido su voto, y se lo ha comido de manera estable y perdurable,
si no se cometen muchos errores en la gestión, si no se mete mucho la pata, si no se pisan muchos callos,
entonces no hay perspectiva de cambio electoral en Andalucía en el medio plazo, eso el Partido Popular lo sabe,
y por eso no va a hacer nada que moleste a nadie, tampoco a los privilegiados, y eso el Partido Socialista Obrero Español también lo sabe,
porque es así como gobernó durante 40 años hasta que se descompuso por la corrupción interna,
y por tanto las perspectivas de recuperación del poder en una de las principales autonomías de España, se le antoja bastante improbable,
bastante negro al Partido Socialista Obrero Español.
Siguiente perdedor de estas elecciones, claramente Vox, es verdad que incrementa su representación en el Parlamento Andaluz desde 12 a 14 caños,
pero es perdedor por un doble motivo, en primer lugar el objetivo que se había marcado el partido en estas elecciones era entrar en el gobierno de la Junta de Andalucía,
y esto no va a suceder en ningún caso porque no son ni siquiera necesarios para la gobernabilidad,
no es que tengan un peso pequeño en el Parlamento para condicionar la gobernabilidad, es que son irrelevantes,
porque como hemos dicho el Partido Popular ha obtenido mayoría absoluta, no los necesita absolutamente para nada,
y por tanto no hay ninguna posibilidad de que cumplan lo que era su finalidad electoral, entrar en el gobierno de la Junta de Andalucía.
Pero además Vox es perdedor por un doble motivo, a pesar de todo el crecimiento que ha experimentado el partido desde el año 2018,
recordemos que en las elecciones del año 2018 Vox era una formación que todavía no había entrado en ningún Parlamento autonómico,
era la primera vez que estallaba, que penetraba en las instituciones, fue en ese momento cuando Pablo Iglesias por ejemplo convocó la alerta antifascista,
porque Vox, la extrema derecha, por primera vez había entrado en un Parlamento autonómico.
Pues bien, sin demasiada organización, sin demasiados recursos, sin demasiada visibilidad mediática en el año 2018, obtuvieron 12 escaños.
En estas elecciones, después de que Vox se haya convertido en la tercera fuerza política del país,
después de tener mucha más presencia mediática, después de ser mucho más conocidos,
después de ser mucho más reconocibles por los ciudadanos,
después de haber colocado al frente de la candidatura de Vox a una de sus primeras espadas en el partido, Macarena o Lona,
al final, después de todo esto, únicamente consiguen incrementar su representación en dos escaños, es un fracaso electoral completo.
Y si hablamos de fracasos electorales completos, desde luego no nos podemos olvidar ni de ciudadanos, ni de los partidos a la izquierda del PSOE.
El comentario sobre ciudadanos es muy simple, es un partido extinto, es un partido ya muerto,
es un partido que elección tras elección va perdiendo la totalidad de la representación o la casi totalidad de la representación en todas las instituciones,
a pesar de que partieron desde un nivel casi equiparable al Partido Popular.
En las anteriores elecciones andaluzas, 26 escaños en el Partido Popular, 21 escaños ciudadanos, ahora cero.
Es por tanto un barco a la deriva, que no tiene absolutamente ningún futuro ni ninguna posibilidad de remontar.
Es un partido muerto y solo queda oficial el entierro.
El caso de los partidos a la izquierda de la izquierda del PSOE es más interesante,
porque todavía no son un espacio electoral ni una agrupación política oficialmente muertos, pero están camino de serlo.
En estas elecciones autonómicas había dos fuerzas a la izquierda del PSOE, por Andalucía y adelante Andalucía.
Por Andalucía era ese conglomerado de partidos de izquierdas que apadrinó Yolanda Díaz como German,
como embrión de su futura plataforma de izquierdas en política nacional.
Una plataforma electoral a la que pretendían llamar sumar, pero que a la luz de los recientes resultados en las elecciones autonómicas andaluzas
más bien deberían llamar restar.
El fracaso del espacio de Unidas Podemos de izquierda a unida en estas elecciones autonómicas también ha sido rotundo,
mucho mayor que el de Vox, porque Vox competía con sus expectativas.
Vox ha fracasado, pero ha mejorado. En el caso de Unidas Podemos de izquierda a unida agrupados en la plataforma por Andalucía,
el desplome ha sido no tan intenso como el de Ciudadanos, pero cerca.
Si en las anteriores elecciones autonómicas andaluzas la extrema izquierda había obtenido 17 escaños,
en estas autonómicas por Andalucía, Unidas Podemos, izquierda a unida, ha obtenido 5 escaños.
Y adelante a Andalucía, el partido de Teresa Rodríguez, los anticapitalistas, que en las anteriores elecciones concurrieron juntos,
2 escaños. En total, por tanto, han conseguido 7 escaños, cuando en las anteriores elecciones lograron 17.
No solo eso, si nos vamos a las anteriores de las anteriores elecciones, las elecciones autonómicas andaluzas del año 2015,
en esos comicios Podemos obtuvo 15 escaños, e izquierda a unida 5 escaños.
Por tanto, lograron 20 escaños. La izquierda a la izquierda del PSOE, la extrema izquierda logró 20 escaños.
En esta ocasión, 7. Es decir, un tercio de los resultados del año 2015.
Y esos resultados ya fueron considerados en el año 2015 unos malos resultados, porque Podemos aspiraba a ser la fuerza hegemónica en la izquierda,
y no lo lograron a mucha distancia. Fueron unos resultados interpretados internamente dentro de Podemos con un tono muy negativo, muy pesimista.
Y son resultados que triplicaron los de las elecciones de ayer.
No solo eso, si nos vamos a las elecciones autonómicas andaluzas del año 2012, cuando Podemos todavía no existía y su espacio electoral lo ocupaba izquierda a unida,
un partido en general residual dentro de la política española, en esas elecciones izquierda a unida obtuvo 12 escaños.
Mientras que ahora las fuerzas políticas que compiten por ese mismo espacio electoral han logrado 7.
Es decir, que Podemos, izquierda unida, más país, adelante Andalucía y todos los otros partidos a la izquierda de la izquierda del PSOE han logrado 7 diputados.
En el año 2012, solo izquierda unida, 12 diputados, más de un 50% por encima de los que lograron en las elecciones de ayer.
Claramente, por tanto, se trata de un fiasco para esa nueva plataforma que pretende aglutinar a la extrema izquierda amable de España bajo la candidatura de Yoranda Díaz,
un fiasco que no augura nada bueno para futuros comicios electorales. Ya no es que la marca Podemos esté cada vez más desgastada,
hasta el punto de que Yoranda Díaz pretende ocultarla bajo la alfombra, como los escombros, para que los votantes no perciban que están dando su apoyo electoral a esa marca tan desgastada.
Ya no es solo eso, sino que el señuelo electoral que está preparando Yoranda Díaz para ocultar debajo de la alfombra la marca de Unidas Podemos es un señuelo tan evidente que los votantes ni siquiera están picando.
En definitiva, gana el PP marianista, el PP de no pisar callos, de no hacer reformas, de no cambiar nada, de simplemente gestionar el poder por el poder,
pierde el PSOE sanchista en un proceso de creciente descomposición y de pérdida acelerada del poder en las diversas elecciones,
pierde Vox, que ha quedado totalmente noqueado por ese PP marianista sin principios, sin ambiciones, pero que es lo que seduce aparentemente a los votantes,
pierde ese partido que se llamaba Ciudadanos y que ya está muerto, aunque no sea consciente de ello, y pierde la izquierda a la izquierda del PSOE que se está hundiendo y corre el riesgo de seguir la misma suerte que Ciudadanos.
Hace menos de una década en España estábamos hablando de que la vieja política, el Partido Popular y el Partido Socialista, iban a desaparecer e iban a ser reemplazados por la nueva política de Ciudadanos y de Podemos.
Esa nueva política ha caducado a un ritmo rapidísimo, tan pronto como se ha puesto punto final a los ajustes, a los recortes que incomodaban a buena parte de la población española,
y tan pronto como esa población española ha ido olvidando o digiriendo los casos de corrupción que azotaban a la vieja política, ha mandado a la nueva política al vertedero de la historia.