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La Ràdio Sideral, un viatge cósmic Hola cósmiques i cósmics, benvinguts i benvingudes a La Ràdio Sideral, un viatge sonor per a l'univers. Avui parlarem d'un instrument antic, silenciós, però absolutament precís, que no és altre que els rellotges solars. Llavors ens preguntarem com mesuraven el temps les civilitzacions antigues, què ens ensenya un simple nom un clavat a terra...
i fins i tot si poder-ne construir un a casa. Avui tindrem com a gran expert el gran Antonio Bernal, que d'entre altres és divulgador científic, especialista en gnomòtica i creador de contingut educatiu i autor del projecte Punto Bernal, des d'on difonen passió el coneixement del moviment solar i la mesura del temps. Així que comencem. Efemèrides Astronòmiques
Hola de nou! Avui parlem de com el control del sol ha sigut capdalt per al desenvolupament de la humanitat. Saber quan comença una estació, si bé ara per ara a la majoria de la població només serveix per a fer el canvi d'armari, abans era bàsic per a la supervivència.
Com ja sabeu, el canvi d'estació es dona entre els dies 20 i 21 de març, juny, setembre i desembre. Aquestes dates no són a l'atzar, sinó que es determinen segons la posició del Sol a la sortida i a l'aposta. Des d'un mateix punt de la Terra, any rere any, la nostra estrella fa el mateix recorregut.
Així doncs, si construeixes una estructura que et pugui marcar l'est, oest i els dos punts dels hosticis, tindràs un rellotge perfecte que t'avisarà de quan hi ha canvi d'estació i, per tant, podràs preparar els conreus, subministres, bestiar...
Actualment, els mètodes de mesura del temps són diferents i, de fet, l'hora solar ja no la fem servir. Ara tenim els fusos horaris i el temps universal coordinat, com a estàndard de temps. Però no sempre segueixen les hores solars. A Catalunya, per exemple, a l'estiu anem dues hores avançats al temps solar i a l'hivern, una.
Com veieu, el Sol ha sigut importantíssim per als humans, igual que ho és per a la resta d'essers vius del planeta, ja que és qui marca el temps real, tot i que després nosaltres haguem decidit inventar-nos altres formes de controlar el temps.
Avui ens acompanya un dels grans divulgadors de l'astronomia en llengua castellana. Engiller mecànic de formació, però astrònom de vocació, Antoni Bernal ha dedicat més de 3 dècades a ensenyar el cel. Va ser director del Planetari de Medellín. Està vinculat a l'Observatori Fabra des de l'any 2003. Ha publicat més de 250 articles a la revista Astronomia.
És autor de nombrosos llibres, entre ells el recent, el manual de los relojes de sol, i fins i tot té un asteroide amb el seu nom, el 1958-92 en Bernal. Però sobretot és un mestre explicant el temps a través de la llum. Antonio, benvingut a la Ràdio Sideral. Moltes gràcies, moltes gràcies.
¿Cómo empezó tu pasión por los relojes de sol? Esa es una pregunta muy interesante porque empezó hace muchos años, creo que fue en el año 92 o muy cerca, porque yo vivía en una casa rural en Colombia, en Río Negro, Colombia, y entonces una vez vinieron unos profesores de un colegio de Río Negro, de un colegio que no era tan rural.
Y me dijeron, mira, venimos porque sabemos que tú sabes de astronomía y queremos hacer un reloj de sol para el colegio, a ver si es posible. Y les dije, claro que es posible. Y nos sentamos y estuvimos pues varias sesiones diseñándolo, hicimos el diseño y entonces ellos se encargaron de la construcción. Mira, lo hicieron en hormigón, con las letras en
digamos, embebidas en el hormigón, las compraron de metal. Le pusieron todo el amor del caso. A tal punto, el colegio se llamaba El Triángulo, a tal punto que 20 años después, ese colegio se trasladó a otro municipio que se llama El Retiro. Y el reloj de sol, que estaba en el jardín del colegio y que tenía unas bases que eran más grandes que el reloj, unas bases de hormigón que se hundían en tierra, más grandes que el reloj.
Lo arrancaron con base y todo, se lo llevaron y lo pusieron en un punto privilegiado a la entrada del nuevo colegio. Ostras. Entonces, para mí, pues, eso fue una... Cuando supe, eso lo supe hace poco, que lo habían trasladado. Yo dije, ¿qué fin tendría el reloj? Si ya se trasladaron. Pues resulta que se lo llevaron. Y ese fue mi primer reloj de sol, que era un reloj de hora solar. El único que he hecho de hora solar.
Sí, sí, sí. Qué pasada, ¿no? Esto que explicas, qué vivencia. Además, esto llega al corazón de lo más hondo, ¿no? Claro que sí. Mira, es que para mí fue muy interesante porque yo un día pensé, pero esto fue hace un par de años, pensé qué pasaría con el reloj del triángulo. Y entonces empecé a rebuscar, a rebuscar y me acordé del nombre de uno de los profesores y busqué hasta que encontré
Y le escribí y le dije, no, yo ya no estoy en el colegio, pero mi esposa está muy vinculada a él, mi exesposa.
Le voy a escribir. Y la escribió la exesposa y la exesposa me mandó unos... Y me contó toda la historia y me mandó unas fotografías. Qué bonito. Realmente es precioso el poder de ver cómo notas la cercanía de aquello que ama una persona, que es la voluntad de enseñar, de divulgar y de comprender, ¿no?
Entonces, ¿qué te captivo en el tema del reloj? ¿Esa parte científica, la parte estética, la parte divulgativa, la parte histórica? ¿Qué es lo que a ti te llama la atención? Mira, me llama la atención, sobre todo al principio, me llamó la atención como el misterio que encierra uno poder medir el tiempo con un medio no mecánico. ¿Cierto?
Es el sol el que está ahí y el sol que tiene movimientos tan variados, que su velocidad es variable, que sale a horas distintas todos los días y sin embargo ser capaz de concentrar toda esa variedad de cosas y de variables en un solo sitio y que sea capaz de dar una hora siempre la misma. A mí eso me gustó mucho. Me gustó. Y entonces después de ese reloj
del 92, que era un medio monumento bonito, pues yo empecé a hacer unos relojitos que los daba en Navidad como aguinaldo que llamamos allá en Colombia, que uno da pues un regalito a los amigos y yo empecé a hacer relojitos de sol pequeños, digamos que portátiles,
de distintos tipos y los hacía y los mandaba de regalo a los amigos en Navidad. Qué bueno, qué bueno. Estaban realizados de cartón, madera... Generalmente los hacía de madera. Hice alguno que otro de plástico, pero entonces, por ejemplo, hice uno que era un reloj que se llama de anillo.
Y entonces el anillo, era de plástico, pero porque yo lo corté, compré un tubo de PVC y lo corté en anillos. Y entonces lo hice sobre un tubo de PVC y quedó hasta lo más bien, se veía muy bien. No se adivinaba que era de un tubo de PVC.
Sí, sí. Qué pasada, ¿no? Pero ahora nos centramos un poco en el hecho divulgativo, ¿no? Y te diría, si tú a un chiquillo, a una chiquilla, a un niño o niña de 10 años te pregunta cómo funciona un reloj de sol, ¿qué respuesta le darías? Mira, hay dos tipos de relojes de sol. Básicamente, hay dos tipos. Unos que dan
La hora porque el extremo de un eje que se llama el gnomon, el extremo apunta a una carátula que tiene marcadas las horas. Entonces la sombra de la puntita del extremo es la que marca la hora. Eso es en un tipo de reloj de sol. Y hay otro tipo de reloj de sol que no es el extremo el que marca la hora, sino el
El ángulo que hace la sombra, es como toda la arista de la sombra, es la que marca la hora. Entonces son dos tipos completamente distintos, que es muy curioso que nadie haya dividido, sabiendo que son tan evidentes, pues eso no se ha dividido así, es cierto, sino que, mira...
En esto yo me encontré una cosa muy curiosa estudiando relojes de sol, que son, bueno, ya desde el 92, son treinta y tantos años, yo no, cuarenta casi, y me encontré una cosa muy curiosa, que existen dos nombres para esa varita que marca la hora, sea con la sombra o sea con la punta, existen dos nombres, una se llama nomón o nomón, y la otra se llama estilete,
Y existen los dos conceptos. Uno es con la punta y otro es con la sombra. Y resulta que ambos conceptos los describen con ambos nombres. O sea, al que es de sombra le pueden decir nomón o estilete. Y al que es de la punta de la sombra también le pueden decir nomón o estilete. Entonces yo, por ejemplo, en el libro que escribí el año pasado, que se llama Manual de relojes, un manual de consulta,
Hago diferencia y digo, vamos a llamar Noumón al que lo hace con la punta, porque así eran los obeliscos, que fueron los primeros relojes de sol, ¿cierto? O de los primeros. Y al de sombra, que es, digamos, que toda la arista la que marca es el ángulo, que va señalando las líneas. A ese lo vamos a llamar estilete, porque el primer, que fue el Noumón, que tiene...
Yo qué sé, 4 o 5 mil años, ¿cierto? Y los rubeliscos eran nomones. Y el segundo fue introducido en la Edad Media, no, ni siquiera en la Edad Media, casi en el Renacimiento. El estilete fue introducido por los árabes, por ahí en el Renacimiento.
Pues esto, los niños y niñas de 10 años, a ver si lo entenderían, pero lo más entendible sería el propio experimento, el propio ver la luz incidida. ¡Claro! Esa es la idea. La idea es esa. Mira, yo he hecho un taller que básicamente está dirigido a niños. ¿Qué es hacer?
un relojito de sol para que entiendan el funcionamiento. Y entonces es un relojito muy sencillo porque se hace con materiales muy caseros, una cartulina, una fotocopia de la carátula y luego elementos de cartón, se necesitan unas tijeras y todo se monta sobre una lata de bebida.
La lata de vida es el cuerpo del reloj. Y entonces con eso se hace un relojito y el niño ahí sí entiende. Lo he hecho varias veces. Y una lo hice, por ejemplo, aquí en Zambubi con un club de jubilados. Y no sabes lo que gozaron haciendo su reloj, cortando la cartulina, pegándola bien y qué es lo importante y qué es lo que va a dar la hora. En fin.
y después lo hice por internet con un grupo de personas de Colombia y yo estando aquí en España y entonces había desde niños con sus familias hasta profesores de universidad y no me vas a creer que recibí correos de un profesor de universidad
que me dice, al fin tengo mi reloj de sol. Ayer lo probé en la ventana. Qué bueno, qué bueno. Sí, sí, sí. Una de las cosas que nos preguntamos es porque muchas veces, al menos en una de las... Tengo que mencionar que eres una persona muy activa en redes sociales por hacer una fotografía de reloj de sol.
Pues las personas cuando pasamos y vemos los relojes de sol, tendemos a comparar con nuestro reloj, con nuestra hora y muchas veces no coincide o no sabemos interpretarlo. ¿Por qué es eso? ¿Por qué no? Exacto. Sí, señor. Eso es una...
Una cosa muy interesante y yo creo que es como la base de todo. Mira, no coincide porque resulta que los relojes de sol que empezaron hace 5.000 años o 4.000 o yo qué sé, hay uno egipcio que yo creo que es de 3.000 antes de Cristo o algo así, que está en un museo en Alemania. Esos relojes de sol lo que hacían era seguir el paso del sol. Entonces...
Le pusieron un estándar que en la Edad Media era distinto, en Roma era diferente, hasta que en la Edad Media ya como que se normalizó y era que cuando el Sol cruza el meridiano local, o sea, la línea norte-sur, la sombra de ese reloj marca las doce.
Esas son las 12. Sería el mediodía solar. Eso, el mediodía solar. Entonces eso es lo que se llama un reloj de hora solar. Esa es la hora solar. ¿Pero qué ocurre? Que a partir del siglo XIV o XV empezaron a hacerse los relojes mecánicos. Y los relojes mecánicos tienen un problema muy grave. Y es que no siguen al sol, porque el sol tiene velocidad variable. El sol unas veces va más rápido. Por ejemplo, en diciembre camina más rápido. Y en junio camina más lentamente.
Entonces, las horas solares no son iguales. Son más cortas en diciembre y más largas en verano. ¿Cierto? Y los relojes mecánicos no pueden andar a velocidad variable. Con lo cual, a partir del Renacimiento, hubo que inventar una hora ficticia que va a velocidad constante. ¿Cierto? Entonces, ¿qué pasa?
que las horas del reloj de pulsera o del móvil van a velocidad constante en cambio el sol no va a velocidad constante y por eso todos los relojes que marquen hora solar no coinciden las horas porque van a velocidades diferentes no coinciden hay que entrar a hacer unas correcciones para convertir la hora del reloj solar a la hora del reloj de pulsera ese es el hay
Allí está la curiosidad de los relojes de sol. Y lo que me llevó a mí a escribir el libro fue eso. Claro, porque cuando nosotros hablamos del mediodía, que el mediodía son las 12, por así decirlo...
El sol en verano, si no recuerdo mal, a las 12 del mediodía, el sol todavía no ha llegado al punto más alto del cielo. Claro, es que hay, digamos, épocas del año en las que llega tarde a lo más alto del cielo. Y hay épocas del año en las que llega anticipadamente. Ese es el problema del sol, que va a una velocidad variable, entonces no pasa nada.
uniformemente por el mediodía, sino que unas veces pasa antes y otras veces después de la media anual. Claro. Entonces, yo pienso que dependiendo del lugar donde una persona reside, la sombra del reloj difiere de otro lugar. Entendiendo que la latitud y orientación, ¿no? O sea, en ese sentido, ¿qué papel tienen?
Mira, es que la cosa es esta. La hora solar siempre son las 12 cuando cruza el meridiano. ¿Pero qué ocurre? Que la hora del reloj depende de varias cosas. Primero, depende de la política horaria de cada país. Por ejemplo, España no tiene la hora de un meridiano que pasa por España. Tiene la hora de un meridiano que pasa por Praga.
No tiene que ver nada con España. Exactamente. O cerca de Praga. Entonces depende de eso primero. Segundo, entonces España tiene la hora de Praga. Entonces cuando son las 12 en Praga, son las 12 en España. ¿Pero qué pasa? Que no es lo mismo estar en Barcelona que estar en Vigo. ¿Cierto? Entonces son las 12 en Barcelona y las 12 en Vigo, pero el sol está en distintas posiciones con respecto a las dos. Entonces hay que hacer una corrección
por la posición de la ciudad a la que estamos refiriéndonos dentro de su país. Esa es una primera corrección. Bueno, no. La primera corrección es por la hora del país. La segunda es por la posición de la ciudad dentro de la hora del país. Y la tercera es porque no es lo mismo la hora, vamos a decir en Barcelona, no es lo mismo la hora en Barcelona
en noviembre que en febrero. Porque el sol unas veces va lento y otras veces va lento. Entonces hay que hacer una tercera corrección que se llama por ecuación del tiempo. Son tres correcciones. Para convertir la hora solar en hora de reloj. Hay que hacer tres correcciones. Es una pasada. Sí, es muy curioso. Mira, yo te digo una cosa. Yo he hecho varios relojes
que son pues, en Colombia hice varios, tengo uno en la Universidad de Antioquia, hice otro para un parque muy bonito de la ciudad de Popayán, que es uno de los principales parques de la ciudad, y bueno, tengo varios relojes allá, y resulta que aparte del primero, que fue el del Colegio del Triángulo, que lo hice de hora solar, nunca he vuelto a hacer un reloj de hora solar, porque yo pienso,
hombre, estamos en el siglo XXI, entonces vamos a mostrar la hora que seguimos los habitantes del siglo XXI. Entonces he hecho relojes de hora, eso se llama hora legal, la civil es un poquito distinta, es hora, hora legal. Y he hecho los relojes, me he concentrado en hacer los relojes de hora legal y entonces eso los hace diferentes a los otros. ¿Por qué?
Porque mira, a mí me gustan mucho los retos y resulta que estudiando los relojes y haciendo los relojitos pequeños descubrí que la neumónica que es la ciencia de los relojes tiene un problema muy grave y es que a partir del siglo principios del siglo XIX la neumónica, los relojes de sol dejaron de ser utilitarios y se convirtieron en adornos
en curiosidades, pero antes se usaban en las masías de Cataluña, se ven por todas partes. ¿Y se usaban para qué? Para que la gente mirara cuándo es la hora de ir a la comida y cuándo es la hora de salir y cuánto falta para terminar la jornada.
Perdona, ¿tú sabes desde cuándo se utilizan los relojes de sol? ¿Hay alguna nota histórica de evidencia? Muchos hombres y muchísimas. Mira, el que mencioné de Egipto es un reloj que está en un museo y es muy sencillito, es de mano, pequeñito.
Están los obeliscos. Los obeliscos se utilizaban y Augusto tuvo uno en Roma que conserva los nombres, conserva los números. Se utilizaba para saber al mediodía en qué época estábamos. Entonces con eso se sabía cuándo es el día del equinoccio, cuándo es el día del solsticio. El obelisco era una especie de reloj de sol. Luego, en la Biblia está descrito
aunque no se conserva ningún dibujo, está descrito lo que fue el reloj de Acás, que eran unas gradas que subían a un palacio. Y entonces, dependiendo de la sombra, en qué grada estaba, era la hora. Tela, tela, tela. Sí, sí. Y luego está la famosísima y conocida, y todo el que vaya a Atenas la conoce, la Torre de los Vientos.
que es un edificio octogonal, y en cada una de las ocho caras tiene un reloj de sol con características distintas. Entonces hay muchas. Bueno, luego vinieron los romanos, y para los romanos el reloj normalito de ellos era el de cuenco, que era como una especie de hemisferio, y dentro estaban las líneas que marcaban la hora. Y...
Y del tiempo de los romanos también, del siglo I a.C., está el libro de la arquitectura de Vitruvio. En ese libro él describe 11 tipos de relojes y piensa que estamos hablando de 100 años a.C. O describe 12 tipos de relojes de sol. O sea, eso es un histórico. Eso se vino a normalizar. Mira, los que se usan aquí en las masías normalmente son muy medioevo. Cuando ya
Habían finales del medioevo, cuando ya se había inventado el estilete, o sea, el que apunta hacia el polo. Son muy del medioevo. Hay muchas masías catalanas, los encontramos. Prácticamente en todas. Todas miran hacia el sur y en la misma fachada principal, arriba del todo, está situado ese... Sí, sí, señor. Mira, curiosidad, ya que lo mencionas.
Resulta que el más común, hombre, yo publico todos los días una píldora con un reloj de sol y voy para 1200 ya, y lo curioso es que la mayor parte son relojes verticales de Macías, y no solamente de Macías en Cataluña, sino de casas de campo en toda España, en Europa, en Francia, en Italia, en muchas partes. La mayor parte están con la cara dirigida al sureste,
Y eso tiene una razón de ser. Era como 15 grados al sureste el más común. Tiene una razón de ser. Para que por la tarde, en los días del verano, no diera el sol directo en la fachada. Claro. Entonces, la mayor parte de los relojes tienen lo que se llama la declinación del reloj, es sureste.
¿A ti hay algún reloj histórico que te fascine? Hombre, no tengo la menor duda. Si me dijera cuál es el segundo que más le gusta, diría muchos, por ahí cien. Pero el que más me gusta, no tengo la menor duda, el que está en Tarragona. Mira, tú vas a Tarragona y hay, voy a describir como me acuerdo que hace, pero hay cuatro años que no voy, o cinco, o seis tal vez. Hay una baranda
alta que mira hacia el mar y baja unas escalas y llega al... El balcón del Mediterráneo. Y llega al coliseo este que tiene una iglesia en la mitad. ¿Te acuerdas de eso? Bajándonos las escalas. El anfiteatro. Es correcto. Pues al iniciar la bajada de las escalas hay un reloj de sol horizontal. Sí. Y a mí ese reloj me encanta. Es una mesa. Correcto. De piedra. Y a mí me encanta
Me encanta porque tiene un lema que es de lo más encantador que tú te imagines. Porque es el reloj hablándole al visitante y al sol. Les habla el reloj en su lema. Entonces le dice, lo voy a decir de memoria así más o menos, ¿qué le dice? Me le dice, oh sol, te he visto a ti. Bueno, le dice al visitante y al sol a los dos.
Te he visto a ti y al sol. Y después impreca al sol y le dice, oh sol, si tú permaneces aquí, arderá el amor en Tarragona. Mira qué más. Muy bonito, muy bonito. Este en latín es el lema. Sí, sí, sí, sí. Pero me encanta. Es como una conversación con la persona que está mirando el reloj y con el sol.
Antonio, muchísimas gracias, de verdad, por esa pasión que le das a explicar y ha sido todo un honor tenerte aquí en la Radio Sideral, de verdad. Muchas gracias, muchas gracias por estar aquí.
Sabíeu que el Sol és, en realitat, el nostre rellotge més antic? Abans que existissin els rellotges mecànics, digitals o atòmics, la humanitat ja mesurava el temps observant l'ombra del Sol. El més curiós és que un simple rellotge de Sol no només pot indicar l'hora, sinó també l'estació de l'any.
Com funciona? Us preguntareu. Doncs bé, quan el sol està més alt el cel, això és l'estiu, les ombres són més curtes. A l'hivern, en canvi, el sol passa més baix i les ombres s'allarguen. Així, només mirant la longitud i la posició de l'ombra, podem saber en quin moment de l'any ens trobem.
Però encara hi ha coses més sorprenents. Existeixen els anomenats rellotges analemàtics. Són rellotges de sol dibuixats a terra, sovint en forma d'elipse, i on la persona fa de nomun. És a dir, tu mateix et col·loques el punt corresponent al més actual i la teva ombra indica l'hora. Literalment et converteixes en part del rellotge.
Ara bé, el Sol té un altre secret fascinant. No passa exactament pel mateix punt del cel cada dia a la mateixa hora. Si féssim una fotografia del Sol cada dia a les 12, sempre des del mateix lloc, veuríem que no dibuixa una lina recta, sinó una mena de número 8 allargat al cel. Aquest dibuix s'anomena analema. I per què passa això?
per dues raons. Perquè l'est de la Terra està inclinat i perquè l'òrbita terrestre no és un cercle perfecte. La combinació d'aquests dos factors fa que el migdia solar real no coincideixi sempre exactament amb el nostre rellotge.
És a dir, el Sol és extraordinàriament regular, però el nostre planeta introdueix petites variacions que fan que el temps solar no sigui tan simple com sembla. Així que la propera vegada que mireu la vostra ombra penseu-hi. No només esteu veient la llum del Sol, sinó que esteu veient un rellenge còsmic en funcionament. Fins la propera setmana!
Avui hem mirat el temps d'una manera diferent, no a través d'una pantalla ni d'un mecanisme sinó mirant cap al cel. Els rellotges de sol ens recorden que vivim en un planeta en moviment, que el temps és llum i que la natura segueix marcant el seu propi compàs discret i constant.
Gràcies al gran Antonio Bernal per ajudar-nos a redescobrir aquesta mirada. Si us ha agradat aquest viatge sideral, ens trobareu a les plataformes de podcasting a Ona la Torre i Ràdio Sant Pere i Sant Pau. I com sempre, deixeu que el cel us marqui el ritme. Fins la propera, cósmiques i cósmics!