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Radio Benicarlo, Noticias.
Seguim a Ràdio Benicarlo, seguim al veus de casa i anem a parlar-vos de l'entrevista que tenim preparada pel dia d'avui. És que la UNED de Castelló i l'Ajuntament de Benicarlo han organitzat a Benicarlo la conferència Burning Man, arquitectura i fuego que oferix l'arquitecti dissenyador Miguel Arraig.
Aneu a parlar amb ell, tenim avui el nostre convidat de l'UXE, perquè la veritat és que tinc moltes ganes que hagi a venir Carló, a un poble que justament estem immersos en el món faller de foc, crec que sabem una miqueta, però com s'ha traslladat també a altres esferes. També volem saber com ha sigut aquesta experiència per a Miguel de participar.
en el Burning Man i també una miqueta ese simbolisme que té el foc que més enxà de la destrucció també pot ser un element de cohesió. Per a parlar una miqueta de totes aquestes coses tenim a Ràdio Benicarlo al arquitecte i diseñador Miguel Arraiz. Miguel, què tal, com estàs?
Hola, ¿qué tal? Muy bien, muchísimas gracias por la invitación. Estamos encantados de tenerte aquí en Radio Ibenicarlo en el día de hoy para hablar un poquito sobre estos asuntos. Bueno, primeramente, para conocerte un poquito mejor, me gustaría que nos dieras un poco brevemente tu currículum y trayectoria. Cuéntanos un poquito, ¿quién es Miguel Arraiz? Bueno, a ver, yo soy arquitecto y en realidad tenía un despacho tradicional de arquitectura hasta la crisis del 2009, que decidí un poco abandonarla.
La arquitectura y, bueno, estando en València con las fallas, pues empecé en el mundo de construir arquitectura efímera en la calle y luego prenderla, hacerla herder. Y la verdad es que aquello me enganchó.
Y por circunstancias de la vida, pues desde el Burning Man decidieron abrir una línea de colaboración y de intercambio cultural con las fallas. Muy bien. Y buscaron algún creativo que pudiera estirar de esa cuerda que lanzaban. Y pues en el 2015 me lancé a ir por primera vez allí. Al año siguiente llevamos una falla.
Y después de 10 años, pues este año hemos llegado a hacer la pieza principal, la que se quema el último día del evento, que bueno, luego la haremos, pero ver arder 140 toneladas de madera en mitad del desierto es una experiencia que como fallero...
Es, creo que, inigualable. Madre. Después hablaremos también de esa experiencia, pero me gusta mucho y aprovecho para preguntarte, porque claro, tú como bien nos has comentado, como tal, como arquitecto, tenías además tu despacho en lo que suele ser lo más convencional, pero luego te atrapó esa parte, por ejemplo, que tienen las fallas de ese construir y después...
que se quema, que muchas personas a lo mejor piensan, sobre todo la gente a lo mejor más ajena a las fallas o a les fogueres también incluso, que es como, bueno, ¿para qué construyen ese arte si luego total se va a quemar? ¿A ti qué es lo que te enganchó de esa parte de construir para luego con el fuego? Bueno, pues al final no me atrevo a decir destruirlo porque siempre es como un renacer, aquí nos gusta decir que es un renacer.
Yo creo que a través del fuego, pero no son las fallas, tanto el Barniman como en todas las tradiciones, alrededor del fuego se genera muchísima comunidad. Yo creo que al final es importante. En muchas de mis obras hay mucho trabajo comunitario, muchas manos voluntarias ayudando. Y luego en realidad era el debate que se genera. Muchas veces los arquitectos diseñadores estamos como en nuestra burbuja, nos reunimos en nuestras exposiciones, nuestras cuestiones y decimos el mundo habría que arreglarlo, pero estamos todos de acuerdo, no hay ningún debate.
En cambio, poder sacar lo que muchas veces está dentro de museos, de galerías, poder sacarlo a la calle y generar ese debate, es decir, ser ese elemento disruptivo en medio de la vía pública, yo creo que al final era lo que más me motivaba como arquitecto. Muy bien. Muy interesante lo que has comentado porque, bueno, el tema de... cuando el ser humano descubrió el fuego ya no solamente lo típico mejoró su alimentación, sino que también se creó esa parte de comunidad, esa reunión alrededor del fuego...
Y bueno, se nota también, yo creo, que tiene mucho que ver con las fiestas populares también. Esa parte de cohesión, no solamente de lo que implica una fiesta popular. ¿Eso se nota también, tú crees?
Bueno, yo creo que al final es el... Y sobre todo yo creo además que es una cosa que hemos perdido mucho en las fallas, porque el fuego es un elemento ritual detrás de él. Quiero decir que nosotros, bueno, simplemente con los materiales que quemamos últimamente en las fallas, porque estamos en cierta manera pervirtiendo el origen de nuestras tradiciones. Entonces yo también he querido un poco avanzar en ese sentido. Las fallas que siempre he hecho, pues he sido utilizando cartón, madera...
que, por así decir, respetan el ritual del fuego, porque al final es como ese elemento mágico, desconocido, descontrolable. O sea que si lo controlas creas hogar, pero si se descontrola genera destrucción. Además, yo he estado estudiando un montón de festividades del fuego en todo el mundo y al final siempre está la comunidad detrás. Y es una pena porque yo creo que tenemos ese gran potencial en las fallas de recuperar el verdadero ritual del fuego. Se ha convertido al final en
en un acto de comunidad, la falla genera una comunidad tremenda, pero sí que es verdad que el elemento esencial que es el fuego, pues como decía antes, yo creo que en cierta manera lo hemos pervertido y habiendo estudiado muchas festividades del fuego muchas veces siento esa especie de rabia y impotencia de es una pena que no tratemos el fuego con el respeto que se merece. Muy bien, muy interesante reflexión también. Vamos a hablar ahora de Burning Man. Bueno, si tú tuvieras que explicarle a una persona qué es Burning Man, ¿cómo lo harías?
Primero le diría que mucha gente cree que es un festival y no lo es. Porque en realidad es un lugar en el que no hay espectadores. Tú no vas allí y hay unos artistas que tocan música y tú vas a verlos allí. Todo el mundo es participante.
Y luego en realidad es un experimento social porque es una ciudad efímera de 80.000 personas donde no vale el dinero. No puedes comprar absolutamente nada en el evento. Pero es más, no puedes. El true que en principio también está prohibido. Entonces todo se basa en la economía del regalo. Todo el mundo regala cosas unos a otros y todo alrededor de la creatividad y con el elemento final del fuego.
Yo muchas veces lo explico, hay una manera muy sencilla de explicarlo. Tú entras en una habitación con tres personas y una persona cabreada, normalmente esa energía la notas. Sí. Pues explicar el Burning Man es difícil porque es como una habitación de 80.000 personas en las que están todos muy felices, muy contentos, no existe el dinero, todo es creatividad, todo es compartir y esa energía es difícil de ver muchas veces y es difícil de igualar.
En cuanto a este, bueno, a este evento podríamos decir, pues bueno, también, como bien nos comentabas al principio, tu participación ha sido bastante extensa e intensa, entonces cuéntanos un poco cómo ha ido evolucionando también tu participación en el Burning Man. Bueno, hace diez años recibí esa llamada, de repente estaba tranquilo en mi casa y me dijeron, tenemos una entrada para ti, si te quieres coger un avión y venir a conocer esto, porque queremos ver qué posibilidades de intercambio cultural hay entre las fallas y el Burning Man.
Entonces fui ayer en el 2015, los organizadores y los fundadores han estado, pues bueno, casi cada dos años han venido a ver las fallas y en el 2016 decidimos presentar un proyecto y llevamos una falla al desierto. Y desde entonces, bueno, mi labor ha sido el contacto regional del Barniman en España. Entonces, bueno, mi labor ha sido dar conferencias, hablar un poco de estos principios que comentaba, de la economía del regalo, de todos estos principios que rigen este evento y que,
podríamos muchas veces aplicar en las fallas y en cualquier otro tipo de tradición porque son principios muy generales y que vale la pena seguir. Y, bueno, por circunstancias de la vida me presenté al concurso de la pieza principal que cierra el evento hace un año y decidieron por primera vez dárselo a alguien de habla no inglesa. Y nada, gané el concurso y al día siguiente me dejé mi trabajo en España, dejé mi casa de alquiler, cogí las maletas y me fui un año a Estados Unidos a...
A un proyecto que tenía muchas peculiaridades, por una de ellas es que era voluntario y tenía que construirlo con voluntarios, al final participaron más de 500 voluntarios, 150 de ellos se metieron conmigo en el desierto un mes para construir...
Y luego, aparte, tenía más dificultades porque había que financiar el proyecto. O sea, tenía que conseguir financiación de mecenas de allí. Además, a cambio de nada, porque otra de las peculiaridades del evento es que están prohibidas las marcas. O sea, que cualquiera de los mecenas que me dejaba dinero para construir este proyecto, pues no podían ni decir que habían participado. ¿Cuáles fueron...? No quiero decir...
Es que no me gusta decirte dificultades, me gustan más retos. ¿Cuáles fueron los principales retos de este proceso? Porque claro, nos lo cuentas y es que vas un poco a todo o nada, la verdad. Claro, sí, no, era...
A ver, el principal reto en realidad es llegar a un país totalmente nuevo y generar una comunidad alrededor del proyecto. Porque lo que digo, al final llegué allí, hubo un primer grupo de voluntarios que todos los años ayudan a que se construya este proyecto. Y bueno, hablé con ellos, ellos decidieron volver a colaborar, pero lo primer día era que encontrar una nave en San Francisco, alquilarla, empezar a hacer convocatorias públicas para que los fiestas de semana viniera la gente a conocer el proyecto y ayudar...
Comprar el material, hablar con una ingeniera de allí para repasar los cálculos que habíamos hecho allí por tema de seguros. A medida que iban acabando piezas, pues mandar camiones hasta el desierto, que el desierto donde se realiza el evento está a 12 horas en coche de San Francisco.
No sabría decirte cuál... Bueno, y aparte recaudar todo el dinero que al final había... O sea, el inicio de la firma de contrato estábamos en menos 700.000 dólares. O sea, hacía falta recaudar 700.000 dólares. Evidentemente es más fácil recaudarlos en San Francisco que en España o haciendo la replega de la falla. Pero bueno, al final es complicado, sobre todo cuando no conoces el entorno sociocultural y eres nuevo totalmente en el país. Efectivamente.
Bueno, para los oyentes a lo mejor que no estén muy ubicados, como comentábamos, el Burning Man se celebra en Estados Unidos, en el desierto del Black Rock, que está en Nevada. Estamos hablando de Estados Unidos, estamos hablando ya sea Valencia, Benicarlo, comunidad valenciana. ¿Choca el tema de ver cómo a tantos y tantos kilómetros, al fin y al cabo, tenemos algo que, por ejemplo, se asemeja bastante a lo que pueden ser las fallas?
Bueno, a ver, tan diferente, ¿no? O sea, hay que decir, en realidad es esa especie de aprendizaje mutuo, ¿no? Porque ellos cuando han venido aquí, claro, alucinan que podamos seguir haciendo lo que hacemos dentro de la ciudad. Cuando a ellos, al tercer año que lo hicieron en una playa cerca de San Francisco, los tiraron y se tuvieron que ir a mitad del desierto.
Entonces, es decir, esa parte a ellos les interesa mucho aprender de cuáles son nuestros mecanismos de poder seguir integrados dentro de la sociedad y de la ciudad. También les interesa mucho, es decir, claro, nosotros teníamos 250, 300 años de historia en las fallas...
Entonces ya estamos, qué decir, en las comisiones hay gente desde un año hasta 90. Entonces ellos ahora, es un evento que tiene 40 años y por así decir, los primeros que fueron pues ya son, empiezan a ser gente de 80, 85 años y están como con ese cambio generacional. Entonces ahí hay como una especie de, quieren aprender mucho de cómo gestionamos una fiesta con tantos años de historia.
Y yo creo que las fallas también pueden aprender muchísimo de esa capacidad de innovación. Yo creo que muchas veces tenemos una fiesta que, como decías, es que se quema y vuelve a empezar. O sea, tenemos todas las posibilidades de innovar lo que queramos y, además, sin miedo al fracaso, porque, oye, si sale mal es que lo vamos a quemar. Y al año siguiente recularemos y volveremos hacia...
Bona nit.
y entonces esa frescura que tienen ellos de un evento más dinámico yo creo que y sobre todo centrado en la creatividad que lo importante es la creatividad lo importante es la parte cultural y artística aquí muchas veces también tenemos que decir parece que a veces la falla es la excusa para hacer la fiesta y muchas veces es así pero yo creo que volver un poco a los orígenes y al principio de por qué se generaba la comunidad alrededor del fuego alrededor de la hoguera alrededor de la crítica
yo creo que siempre es una reflexión muy importante a seguir haciendo. Y al hilo de lo que comentabas, por cierto, experiencias como esta, como el Burning Man, para acabar lo que sería este bloque, también pueden cambiar la manera de entender esa arquitectura que es un poco más convencional, porque en el Burning Man es lo que tú has dicho, lo que pesa o el valor diferencial es la creatividad, la autoexpresión, entonces también puede ser una buena enseñanza para...
Profesionales como tú para entender la arquitectura de otra manera. Claro, es decir, a ver, uno de los principios del barrimal es la autoexpresión radical, expresarte tal y como eres. Y sí que es verdad que se analiza la historia de las fallas en los años 30, 40, es decir, los artistas que había en aquel momento...
bebían de fuentes culturales de fuera de las fallas. En los últimos años, al final, ha habido un movimiento como muy endogámico. Pues como este año ha ganado la falla del Pilar, pues el año que viene van los colores pastel. Entonces, estamos constantemente autorreferenciándonos. Empezamos a no recibir tantos inputs del resto de creativos y de temas culturales que hay. Entonces, al final, las fallas se acaban autorreferenciando
Entonces al final es un sistema cerrado creativo que a la larga deja de evolucionar.
Y luego, en realidad, cuando aparece cualquier estética mínimamente diferente, pues la gente se pone las manos en la cabeza. Dentro de mi currículum yo hice la última falla de no campanar y recuerdo que como tenía una estética totalmente diferente, pero al final era una falla que era de materiales combustibles y que tenía un alto contenido crítico, que son las dos cosas más importantes de las fallas. Pero simplemente porque la estética es diferente, todavía recuerdo yo, tuve que plantear esa falla con dos guardias de seguridad que tenían que evitar que la gente saltara la valla...
Porque me gritaban que cómo podía ser que el ayuntamiento o quien fuera había permitido que construyéramos una cosa de esa estética que qué iban a pensar los extranjeros cuando venían a Valencia sobre los valencianos. Y yo digo, pues van a pensar que quemamos cosas bien quemadas en vez de corcho blanco y que hay un contenido crítico. Y bueno, y si piensan algo diferente no pasa nada. Es que en cinco días lo vamos a quemar y si ha sido un fracaso, perfecto, pues haremos otra cosa. Y si ha sido un éxito y abre puertas para que otros creativos puedan desarrollar su creatividad, pues perfecto.
¿A qué crees tú que, más allá de la tradición, a qué se puede ver también que pasen cosas como esa? Porque no es nuevo, siempre a la hora, no sé si es miedo al cambio, miedo a perder esos orígenes, pero realmente los orígenes también los perdemos de otra manera.