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Avui es fa a la biblioteca la conferència discursos d'odi, racisme i extrema dreta. Es vol parlar sobre l'impacte que tenen en els drets fonamentals i la democràcia. L'encarregada de la conferència és Patricia Simón, periodista des de fa 20 anys, volta pel món explicant conflictes, parlant de migració i de fet acaba d'arribar de Cuba. És autora de Miedo, viaje por un mundo que se resiste a ser gobernado por el odio i més recentment
Hola, buenos días, bon dia.
Acabas de llegar de Cuba, el país está sumido en un caos, o un poco más, está en uno de los peores momentos del bloqueo, no llega petróleo desde la intervención de Estados Unidos en Venezuela, de hecho no tienen luz, y mientras tanto Trump dice que va a intervenir sí o sí en Cuba. No sé cuáles eran las dos expresiones, pero las dos, como decimos aquí, esgarrifaban, preocupaban,
El gobierno cubano parece que ya ha aceptado la intervención económica de los cubanos que ven fuera, incluso los más contrarios al régimen, y parece esto de Trump una película, ¿no? Venezuela, Irán, Cuba... No parece que la comunidad internacional tenga demasiada potestad para parar a Trump, ¿no?
Bueno, no, porque tampoco la hemos fortalecido en los tiempos en los que no estábamos dominados y gobernados por señores que desprecian el derecho internacional, que desprecian las reglas, que desprecian los derechos en general. Y, claro, pues ahora les ha resultado muy fácil destruir las poquitas normas que nos habíamos dado. Yo creo que es fundamental que sigamos reivindicándola, que sigamos pidiendo cordura
y el respeto al valor de toda la vida, que valen exactamente lo mismo, porque es lo único que tenemos, la palabra, y el defender unos valores comunes que son los que nos han permitido que hayamos vivido la época más pacífica de los últimos siglos hasta ahora y que ahora nos vemos en un escenario apocalíptico en el que los conflictos se multiplican y además hace una cosa, Trump, como bien decías,
...que es verbalizar la infamia... ...como una forma de normalizarlo... ...es decir, él habla de que caprichosamente... ...va a invadir y va a controlar y va a robar... ...y se va a tomar los territorios y los países... ...como una forma de... ...de alguna forma al verbalizarlo... ...y no inventarse excusas como hacía... ...Bush antes o sus predecesores... ...pues termina arrasando con todo... ...y poniendo en evidencia que puede hacer lo que quiera... ...y hasta ahora desgraciadamente...
Parece que así lo está consiguiendo.
Claro, y precisamente una de las cosas que tú dices es que esto que ahora se dice sin ninguna impunidad es el resultado de haber estado permitiendo ciertos discursos, no solo políticos, también en las redes sociales, en los medios de comunicación, de ahí lo que explicas en tu libro, en Miedo, y más recientemente en Narrar el Abismo, cómo esos mensajes que parecen
que solamente son comentarios en las redes sociales, cómo esas pequeñitas cosas han acabado en algo tan grave. Ahora lo vemos y decimos, ¿pero cómo se puede hacer un comentario de esas características? Decirle a un país soberano que voy a ir allí, voy a raptar a tu presidente y voy a imponer un nuevo sistema político.
Eso es lo que vas a explicar hoy en la conferencia de los discursos de odio y de racismo y cómo acaban desmontando o empezando a desmontar la democracia. Sí, sobre todo porque nos encontramos en un momento en el que hay una película que siempre recomiendo que protagoniza Kate Winslet sobre la reportera Lee Miller que cubrió la Segunda Guerra Mundial que le preguntan cómo no lo visteis venir. Estabais en París, los nazis estaban ya
en las afueras, si todavía no erais conscientes de que estaban arrasando Europa. Y ella dice, porque fue muy lento por una parte y por otra fue muy rápido. Y eso es exactamente lo que llevamos viviendo tres décadas con el auge de la ultraderecha y de estos líderes fascistas que quieren secuestrar las democracias. Poco a poco hemos ido viendo las señales. Lo que pasa es que no nos afectaban a los blancos europeos. Entonces nos negábamos a admitir
que el fascismo estaba creciendo. Pero si preguntamos a las personas migrantes que en los años 90 ya tenían que jugarse la vida para venir a trabajar, subiéndose a una patera, por ejemplo, y luego aquí sufriendo una ley absolutamente racista y legítima, como es la ley de extranjería, que sigue en vigor, esas personas llevan sufriendo políticas fascistas más de 30 años. Sin embargo, no las denunciábamos como tal, hablábamos de políticas racistas y...
y de políticas de extranjería injustas y demás, porque nosotros no éramos el objetivo. Entonces, creo que es fundamental, por una parte, que aprendamos o que nos paremos a descifrar cómo hemos llegado hasta aquí, qué no supimos ver, qué cuestiones sentíamos que no estábamos a salvo y, por tanto, no le dimos importancia y, sobre todo, cómo funcionan esos mecanismos del miedo y del odio
quién los azusa y cuáles son sus intereses. Porque muchas veces ponemos mucha atención mediáticamente en cuáles son los discursos, por ejemplo, de Vox o de Alianza Catalana. Y entonces analizamos cuáles son sus propuestas y demás. Pero en realidad detrás lo que hay sobre todo es un proyecto económico de concentración de la riqueza, de defender sus intereses económicos, de no querer repartir. Y utilizan discursos de odio, racistas, misóginos y demás como una forma de
alentar las bajas emociones de la ciudadanía que se siente huérfana, que la democracia no le da solución a sus problemas, ¿no? Y creo que cuando marcamos, identificamos cuáles son los intereses económicos, los intereses espurios, el discurso ideológico ya se desmorona, porque en realidad lo que están buscando es lo de siempre, ¿no? Y además es una estrategia internacional, es exactamente la misma de Donald Trump, que es la que puede hacer aquí de Oriol o de Santiago Abascal en el resto del Estado.
Así que sobre eso vamos a hablar y también sobre quiénes están plantando cara. Y creo que eso es importantísimo. No estamos paralizados, nos sentimos impotentes, nos sentimos sobrepasados, pero hay muchísima gente que está organizada desde los barrios para generar respuestas de ternura y de justicia. Y creo que estamos viéndolos en todos los países y hay que nombrarlo porque eso también nos inspira y nos recuerda que somos capaces de mucho más
que de lo que creemos. Puede parecer muy naif esto que decimos, pero tú lo defiendes en cada una de tus libros, conferencias, en cada una de tus intervenciones, la importancia de ese trabajo comunitario y de fomentar la ética y esos valores que aquí en Europa nos van a gloriar vamos de tener. Sí, por muchas razones. Una porque, por ejemplo, en Israel, para explicar el genocidio de Gaza siempre tenemos que
recordar que no es un problema de Netanyahu, es un problema de una sociedad que en un 80% la israelí apoya el genocidio, porque considera, ha terminado por creer, que incluso los niños son potenciales terroristas que mejor matarlos de pequeñitos a que permitir que crezcan. Y entender cómo ha sido ese proceso de deshumanización de todo un pueblo
cómo los medios de comunicación mayoritariamente se han puesto al servicio de un proyecto que presenta a los palestinos como una amenaza, como subhumanos, que solamente les sirven para trabajar de manera explotada y que cuando consideran, como en el caso de Gaza, que son una molestia, pues son desechables, son exterminables. Ese proceso que se ha llevado a cabo durante décadas en realidad es el que aquí
Algunos grupos políticos, por ejemplo, aplican contra los niños y niñas que tienen que migrar solos. Que si tú explicas o dices lo que ellos repiten una y otra vez, que críos y crías que tienen que jugarse la vida para migrar, para tener algún tipo de oportunidad y para mejorar la vida de sus familias, sean los responsables, sin nada, sean los responsables de que cobremos menos que hace 20 años, pues resulta absolutamente ridículo y no se sostiene.
Si tienes a gente que sigue teniendo respetabilidad, como la Rosa Quintana, durante 30 años repitiéndote esto a diario, hay mucha gente que termina por creerlo, porque todavía tiene autóritas cuestiones como los medios de comunicación, como determinadas televisiones. Entonces, desmontar todo eso es crucial, uno, para salvar la convivencia, porque estamos en un momento en el que
La violencia lo está empantanando todo y, como bien decías, escuchamos comentarios que serían impensables hace diez años, pero también salvar las democracias porque en realidad su objetivo, como además está verbalizando incluido Trump, es al final imponer un régimen en el que puedan volver a mandar e imponer sus normas y quitarnos derechos básicos en todos los ámbitos, como hicieron buena parte de la historia de la humanidad.
Pues Patricia, muchísimas gracias por atendernos hoy, como decíamos, recién llegada de Cuba y a unas horas de esa conferencia en nuestra ciudad. Que vaya muy bien. Muchas gracias.