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L'Entrevista

Espai de reflexió, actualitat, difusió, prevenció i sensibilització consistent en una entrevista diària de temàtica diversa. Espai de reflexió, actualitat, difusió, prevenció i sensibilització consistent en una entrevista diària de temàtica diversa.

Transcribed podcasts: 130
Time transcribed: 1d 11h 32m 20s

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L'entrevista. Ara parlem de salut amb la col·laboració del Centre d'Atenció a la Salut Sexual i Reproductiva a CIR, el Centre d'Higiene Mental de Cornellà, el Servei d'Atenció i Tractament d'Addiccions CAS Font Santa, els Centres d'Atenció Primària de Cornellà, el Centre d'Urgències d'Atenció Primària CUAP i l'Ajuntament de Cornellà.
Molt bona tarda i benvinguts a un nou espai de salut. Avui volem parlar de com la gestió de les emocions importa, és important, a l'hora de tractar addiccions. Per fer-ho tenim els estudis de la ràdio una de les psicòlogues del cas Font Santa, la Luisa Rincón. Hola, bona tarda. Hola, muy buenas tardes a todos. Buenas tardes i benvenida a la ràdio una vez más. Un año más. Siempre contamos con tu colaboración
Como mínimo una vez al año. Y encantada siempre de estar aquí. Nosotros también. Bueno, Luisa, hoy vienes a hablarnos de cómo gestionar las emociones cuando se trata de personas que están sufriendo una adicción o que no quieren volver a caer en ella. Entonces, para empezar, si te parece, Luisa, podríamos hablar de qué son las emociones, ¿no? ¿Y cuáles son las emociones a las que te refieres? Sí, mira, las emociones son reacciones...
psicofisiológicas que experimentamos delante de un estímulo. El estímulo, la situación que la genera, puede ser interna o puede ser externa. Y son globales. Globales quiere decir que
Tienen en cuenta tanto lo que experimentamos a nivel de sensaciones físicas en nuestro cuerpo, como los pensamientos que se generan, como los comportamientos y las reacciones que vamos a tener posteriormente, a consecuencia precisamente de esa emoción. Y además son automáticas. Por eso es tan importante en adicciones o en cualquier otra persona que...
que tenga cualquier otra patología mental, que aprenda a gestionar esas emociones, porque aprendiendo eso vamos a reducir ese automatismo y vamos a aprender a dar otro tipo de respuestas a menudo más coherentes y más adecuadas.
Fíjate que es un tema súper importante para todo el mundo, el tema de gestionar las emociones. De hecho, en los currículums escolares cada vez se introduce más esta gestión de las emociones o aparecen más libros en la infancia de cómo aprender a diferenciar lo que es la tristeza, la alegría, la rabia. ¿A qué emociones te refieres tú que hemos de tener más presentes?
Mira, en esto que decías antes es importante, ¿no? Porque cada vez en el currículum escolar se tiene mucho más en cuenta. De hecho, desde los centros de salud hay estos programas de salud y escola. Efectivamente hay cada vez más libros. Veníamos de una época en la que, ¿te acuerdas? Los hombres no lloran, ¿no? Sí, sí, sí. Veníamos de una época así, ¿no? Entonces creo que es un avance muy significativo y creo que todos tenemos que tener en cuenta. Lo que pasa es que, bueno...
Esto lo están recibiendo las nuevas generaciones, que está genial. Pero la mayor parte del público adulto que vosotros gestionáis dentro del Casfonsanta seguro que no ha recibido ninguna clase de gestión emocional. La mayor parte del público del Casfonsanta y en general la población, que somos ya un poquito más mayores, claro, venimos a que las emociones es algo malo. Algo que hay que esconder, ¿no? Exacto. Y en todo caso hay emociones. Las emociones son o buenas o malas.
Por ejemplo, la alegría sería algo bueno y la tristeza sería algo malo. Y chimpún. Y eso es un error. Y además que se penaliza a aquellas personas que son más emocionales. Como emocionalidad versus racionalidad, se penaliza la emocionalidad. Exacto. Entonces, aprender que las emociones...
No son ni buenas ni malas. De hecho, todas son positivas porque todas nos aportan una información, una información del entorno y una información de nosotros mismos. Y eso es muy importante, que a veces somos nosotros mismos esos grandes desconocidos.
Sin embargo, es importante saber que efectivamente hay emociones que pueden ser agradables o desagradables. Desagradables no quiere decir que sean malas y que no quiere decir que no podamos aprender de ellas y que no podamos gestionarlas y superarlas. Estoy pensando...
Esa película, creo que es de Pixar, que es la película donde explican el cerebro de un adolescente, donde vemos a alegría, donde vemos a tristeza, luego se incorporan nuevas emociones. Bueno, haznos una lista, un listado de emociones de las que tú incluirías como fundamentales.
Las emociones básicas serían las que salen en la película. Precisamente, es que lo hacen muy bien en esa película. Le doy gracias a Pixar y a ti desde aquí. Mira, la alegría, por supuesto, la tristeza, la rabia, el miedo y el asco serían las emociones básicas. Las diferentes intensidades de estas o...
cuando las especificamos en situaciones concretas, serían lo que llamamos emociones secundarias. Por ejemplo, la ansiedad sería un miedo anticipatorio. O, por ejemplo, la vergüenza es el miedo a qué dirán. Otras emociones secundarias, pues las frustraciones, la culpa, la vergüenza que he dicho antes, todas estas serían emociones secundarias...
Yo creo que tenerlas todas en cuenta y aprender de todas es importante, pero por supuesto, como en la película, hay que empezar por las básicas, ¿verdad? Muy bien, pues venga, vamos a ver para qué sirven las emociones. Las emociones tienen diferentes funciones. La primera función, la más importante, es la adaptativa. Fíjate que decimos que hay un estímulo, que son las que nos ponen en...
y empieza a desencadenar todas las otras partes que tiene la emoción, la parte más fisiológica, la parte más de pensamiento y la parte más luego comportamental. Entonces, adaptarnos a las circunstancias que nos rodean es una de sus funciones principales. De hecho, fíjate, ¿no?
Casi que debemos la supervivencia de la especie a las emociones. Los hombres prehistóricos lo que hacían era, cuando veían una serpiente, pues tenían sensación de peligro. Peligro, entonces eso les hacía a lo mejor irse, huir, recular y por lo tanto seguir vivos, ¿no?
Hoy en día tú vas a cruzar una calle y pasa un coche rápido y te paras y das un salto hacia atrás, rápidamente vuelves a la acera. Eso, esa sensación de peligro, coche, me puede atropellar, me puede hacer daño, y esa reacción automática, eso es la emoción. Otra de las funciones que tienen las emociones serían la función motivacional. Normalmente las emociones...
Hacen que nos acercamos más a aquellas circunstancias que nos generan bienestar y que nos alejemos de las que nos generan dolor. Entonces motivación y emoción van muchas veces de la mano. Sin embargo, aquí entra otra de las funciones, que es la de proyectarnos hacia las metas que podemos tener.
Hay veces que es temprano, suena el despertador, estamos durmiendo muy a gustito, nos tenemos que levantar y eso es una emoción desagradable. Por la función esta más motivacional nos seguiríamos quedando durmiendo, sin embargo nos levantamos. ¿Por qué? Porque nuestra meta es ir al trabajo, pagar la hipoteca, el alquiler, ir a escuela, pasar los exámenes, etcétera, etcétera.
Entonces, tiene estas funciones. Y una última función muy importante sería la función social. Las emociones nos permiten expresar cómo nos sentimos. Le dan al otro una información verbal o no verbal de cómo nos sentimos, por nuestro aspecto, por nuestra mirada, por cómo ponemos las manos, por cómo ponemos los hombros, de cómo tenemos el rictus de nuestro rostro...
Y a la vez nosotros recibimos información del otro, por lo mismo, de su mirada, de cómo tiene las manos, de cómo tiene los hombros. Todo esto nos permite empatizar y nos permite interactuar con los otros seres vivos, con los otros seres humanos. Muy bien. ¿Y qué ocurre cuando no gestionamos bien nuestras emociones?
Pues nada, bueno, mira, podemos no gestionar bien nuestras emociones de varias maneras. La primera sería, la habitual, reprimiéndolos. Nosotros sentimos una emoción, es una emoción desagradable, no nos gusta y hacemos ver que no pasa, esto no pasa. No nos preguntan ni cómo estás, bien, bien, bien, bien.
Pero sí pasa. Porque las emociones, lejos de desaparecer, lo que terminan haciendo es que se van como trasladando y buscando otras vías de expresión. Pueden ser, por ejemplo, vías mediante otras emociones. Por ejemplo, hay personas que les cuesta expresar la tristeza, por esto que decíamos antes, los hombres no lloran, llorar es de débiles, ¿no?
Y cuando están tristes lo que hacen es que se expresan desde el enfado, gritan más, hablan más alto, hablan incluso con insultos o de una manera más desagradable.
Pero otra manera que se desplaza es al cuerpo, de manera somática. Las emociones, cuando solemos utilizar esta técnica de hacer ver que no existen, lo que termina pasando es que se terminan experimentando desde el cuerpo. Y muchos de los problemas de salud que tenemos o que podemos tener tienen que ver con emociones reprimidas.
A veces los insomnios, a veces problemas articulares, dolores sin una causa física aparente, problemas digestivos, problemas incluso dermatológicos. Tienen un origen también en esa emoción reprimida. Y Luisa, son...
Reacciones que hacemos de manera inconsciente, porque hemos aprendido que esas emociones hay que reprimirlas y de manera inconsciente esa tensión se va acumulando en el cuerpo, como decías tú, quizá en la espalda, quizá en el aparato digestivo...
Porque hemos aprendido efectivamente, pero también porque a veces no nos priorizamos. A veces vivimos en una vida tan rápida, tan deprisa, con tantas cosas que no nos priorizamos, no nos paramos un momento a ver cómo me siento, como si eso no fuera importante trascendental.
A veces lo que pasa es que no gestionamos bien las emociones porque las sacamos en exceso. Estamos hablando mucho de las personas que las reprimen, que suele ser lo habitual, pero hay personas que las sacan y las sacan a tropel. Entonces, claro, pues también no es precisamente positivo porque no va a tener consecuencias agradables para nada. Si una persona...
està enfadada, pues no sé, porque ha tenido un problema, un mal día en el trabajo, por ejemplo, y llega a casa o va por la calle y va soltando improperios y dando voces, insultando a todo el mundo, pues positivo no es. O si estoy triste por algún motivo y entonces pasan días, días, días y no me levanto de la cama y no quiero comer y no quiero ir a trabajar, pues hombre, tampoco. Aprender a regular las emociones es muy, muy importante.
Hay otra tercera manera en la que no gestionamos a veces bien. Y es, decíamos, la emoción viene por un estímulo. Cuando a veces no hay coherencia, cuando no hay concordancia entre esa situación y la emoción. A veces nos sentimos...
Si se me ha fallecido un familiar seguramente voy a estar muy triste. Pero que tenga esa misma tristeza porque ha perdido mi equipo de fútbol, por ejemplo, o porque el artículo ese de rebajas que me quería comprar ya no está. Hay personas que les pasa, que se desregulan por ahí. Entonces, aprender también a tener esa coherencia entre cuál es la situación que desencadena
y cuál es la emoción que corresponde, también es muy importante. Seguro que, Luisa, si pensamos en alguien que conocemos que pasa picos de mucha alegría, mucha tristeza, muy rápidamente, con emociones extremas, por temas que los demás desde fuera podemos considerar como que son poco trascendentes. Obviamente no es lo mismo una persona que ha perdido un familiar,
que la que no ha podido comprarse un jersey en las rebajas. Efectivamente. Esas personas que tienen estos altibajos, en realidad hay una mala gestión que viene ya de atrás, viene seguramente de muchas emociones reprimidas que van estando ahí y van como haciendo cola y van saliendo como más o menos pueden y a lo mejor su tristeza viene de otra cosa y termina sacándola en ese artículo de rebajas perdido, pero en realidad probablemente viene de otros muchos lados. De ahí la importancia de la
de la terapia. Bueno, ahora hoy el espacio que hacemos de radio es para hablar de cómo afectan las emociones a las personas que sufren una adicción o al revés. Sí, el hecho de que no gestionemos bien estas emociones nos puede llevar a una adicción. Efectivamente. Cuando tú le preguntas a una persona en sesión
¿Por qué empezaste a consumir? Habitualmente te explican situaciones de alegría, situaciones sociales. Cuando tú le preguntas, ¿pero tú por qué crees que se generó esta adicción en ti? Y ahí se paran...
Y piensan en que eran momentos en el fondo desagradables, aunque no los aparentaran hacia afuera. Eran momentos en los que su autoestima estaba baja, se sentían no valgo, no soy suficiente, soy vulnerable...
O sentían que había malestares a su alrededor que ellos no podían soportar porque eran malestares demasiado grandes. No quiere decir que lo fueran, pero para ellos sí lo sentían así.
Es decir, desde estas emociones desagradables de verse con una muy baja autoestima o de ver que los malestares de su alrededor eran inmensos, pueden desencadenar un exceso de consumo y, por tanto, una adicción. Yo tenía un paciente hace tiempo que me decía...
Nunca, cuando tuve, desde jovencito, cuando tenía una novieta, jamás fui capaz de presentarme a la cita sin haberme tomado antes dos copas. Y eso ya de adolescente. O sea, primero tenía que beber, porque si no, no sentía que era capaz de afrontar la vergüenza de estar delante de una chica. O sea, hasta ese punto.
Claro, el hecho de generar una adicción, el hecho de tener abusos de sustancias, también genera después consecuencias negativas. Y al final un adicto eso también lo ve. También ve que tengo problemas de salud, tengo problemas económicos, estoy generando problemas en mi familia. Y de ahí se generan nuevas emociones, desagradables, otra vez, frustración, miedo, culpa, que aumentan el consumo. Es decir...
Las emociones y la adicción se mueven en una especie de círculo vicioso que empieza con esa baja autoestima, con esa baja tolerancia a las frustraciones, pero que luego las mismas sustancias hacen que consumamos más, que consumamos más, que nos sintamos peor, que volvamos a consumir, etcétera.
Bien, entonces, ¿qué hacéis en la consulta de Cash Phone Santa cuando tenéis una persona adicta y le tenéis que enseñar a gestionar estas emociones?
Mira, lo primero que hacemos es que se den cuenta que las emociones son parte de nosotros, como nuestros brazos, como nuestra nariz, y que está bien que sean así y que no son nuestros enemigos, al contrario, son nuestros aliados y nos van a dar información. Entonces es súper importante primero identificarlas, ponerles nombre, lo que decíamos antes, cuáles son las emociones básicas, cómo me siento.
Y después también intentar ver qué circunstancias hacen que se me genere esta emoción. Ahora estoy triste, pero ¿por qué? ¿Qué me ha pasado antes? Poder hacer este vínculo entre la situación y la emoción para que se vayan conociendo.
También es muy importante identificar estas sensaciones físicas que podemos sentir. Cuando tú sientes alegría, la mirada va a estar más relajada, las comisuras de los labios se te van a poner hacia arriba, vas a respirar más tranquila, las palpitaciones van a estar más pausadas...
Cuando sientes ansiedad vas a tener la musculatura muchísimo más tensa, las manos van a estar más apretadas, vas a tener la visión mucho más focalizada. Identificar estas sensaciones físicas es muy importante. ¿Y cómo lo hacéis? Lo hacemos precisamente centrándonos en...
¿Qué sientes? Ahora sientes tristeza, párate en tu cuerpo. ¿Qué quiere decir sentir tristeza? ¿Qué es cómo te notas? ¿Cómo te notas? Incluso ponemos un espejo que tenemos. ¿Cómo notas? ¿Cómo están tus ojos? ¿Cómo está tu frente? ¿Cómo está tu boca? ¿Cómo es tu temperatura corporal? ¿Cómo es la palpitación? Ponte la mano en el corazón e intenta mirar cómo hará con estos...
Telefonos móviles que nos dicen cómo son nuestras palpitaciones cardiovasculares. Oye, ¿cómo es? En cambio, cuando estás tranquilo, ¿cómo estás? Es muy importante también identificar el lenguaje interno, los pensamientos.
Claro, si nos decimos cosas de, ¿cómo? Siempre me va todo mal. Nunca me sale nada bien. Claro, si nos decimos, todo el mundo va en contra mía. A lo mejor he tenido una discusión en mi trabajo con un compañero. Si salgo de ahí pensando, todo el mundo va en contra mía, pues hombre, la emoción desagradable va a aumentar. Si soy capaz de identificar qué me estoy diciendo y soy capaz de darme cuenta hasta qué punto ese pensamiento es real o no lo es...
Eso también va a hacer que se me regule la emoción. El aprender a qué siento físicamente, pero qué pienso, qué me digo, y si ese pensamiento es racional o no lo es, o hasta qué punto sí o hasta qué punto no.
Hay una estrategia que cuando se la decimos a los usuarios que tenemos en Casfonsanta, al principio siempre nos dicen que no, que esto no va con ellos, y sin embargo luego cuando lo ponen en marcha les viene fenomenal, que es el mindfulness, el aprender a estar en el aquí y en el ahora.
A fin de cuentas, cuando estamos con una emoción de depresión, eso es estar mucho en el pasado, en algo que nos ha sucedido y que nos sigue marcando. Cuando estamos en ansiedad, es estar mucho en el futuro, en pensar cosas que todavía no han pasado y, sin embargo, ya las estamos teniendo en cuenta, como si fuéramos pitonizas.
En realidad, estar en el presente, en el aquí y en el ahora, nos va a regular muchísimo las sensaciones físicas, la respiración, las palpitaciones, pero también esos pensamientos. Y por lo tanto, ese pensamiento y esa emoción se va a ir poniendo en su sitio. De tal manera que a lo mejor pasamos de una depresión
A una tristeza. Es que la tristeza es una emoción desagradable, pero es una emoción que nos puede acompañar y que podemos gestionar y con la que podemos vivir. Con la depresión nos cuesta muchísimo más tirar para adelante. Luisa, muy interesantes todos los consejos que estamos dando a las personas que nos oigan, porque al final es algo que nos puede servir a todos o también nos puede servir para ayudar a las personas que nos rodean.
Cuando, por ejemplo, comentabas estos pensamientos negativos sobre nosotros mismos, que al final es baja autoestima, de yo no puedo conseguir esto, o a mí este ejercicio no me sale, o qué bien que lo haces tú, pero yo esto no sería capaz, todo esto es enfocarnos a que no somos suficiente como para estar a la altura de las circunstancias y este muchas veces es el detonante de una adicción, como decías, esta baja autoestima.
Entonces, al final, los consejos que nos das sirven para cualquier ciudadano o ciudadana que nos esté escuchando. Hablabas antes de la baja tolerancia a las frustraciones. Las generaciones más jóvenes están poco frustradas. Les enseñamos poco a saber gestionar
Esa tolerancia a que no todo se puede conseguir, que no todo se consigue de hoy para mañana, sino que son procesos que necesitan de mucha paciencia y sobre todo la frustración.
Sí, bueno, es que el que están un poco frustradas es que se frustran enseguida por cosas que a lo mejor antes no pasaba, pero es verdad que la vida les lleva un poco hacia ahí. Lo oía el otro día en un TikTok o algo de esto, decían, es que esperar es de viejos.
Es verdad, claro. Yo recuerdo cuando yo era jovencita y me quería comprar un disco y tenía que ahorrar para comprar ese disco, ¿no? Porque no era sencillo. Y además te tenías que comprar un disco. O sea, no te podías comprar los diez que te gustaban de tus cantantes favoritos. Era uno, porque es que no tenías tanto dinero. Como mucho, te podías comprar una de esas cintas de cassette que podías grabar y tu amigo se compraba el otro disco y os lo desgarbeabais.
Claro, eso ahora no es así. Es que ahora quiero este disco y le doy al botón del móvil y tengo ese disco y un millón más y los que hagan falta. Entonces, claro, tienen muy poca tolerancia a las frustraciones porque un poco la vida les lleva hacia ahí. Y creo que es muy importante que aprendan a que las frustraciones son incómodas.
pero no son insoportables, que se pueden hacer, que se pueden soportar, que se pueden tolerar y que nos hacen crecer. El no te va a hacer crecer. Entonces, es muy importante que desde las familias, desde la sociedad, también...
capaces de poner límites a todo eso. A veces estamos mucho en el tenemos que dialogar, tenemos que hablar, tenemos que pactar y bueno, pues sí o no, porque a veces el mundo no va por ahí. Entonces aprender a ser más sufridos precisamente y aguantar más es sano y es muy importante y les hacemos un bien a las nuevas generaciones. Tanto que sepan que las emociones existen y las sepan gestionar como que aprendan
a gestionar las frustraciones. Luisa, ya para acabar, que se nos agota el tiempo, ¿cómo podemos usar las emociones para fomentar el mantenimiento de la abstinencia y evitar recaídas? Sí, las personas que tienen adicciones, claro, aparte de todas las otras frustraciones que tenemos todos los demás, nos encontramos precisamente con las que tienen que ver con dejar el consumo. Ya dejar el consumo y que tienen beneficios,
en un primer momento tiene una emoción muy desagradable que es el vacío, porque ese consumo ha ocupado durante mucho tiempo parte de mi vida, no solo cuando consumía, sino en cómo lo ocultaba, cómo hacía para conseguir dinero. Entonces, aprender a convivir con ese vacío es importante.
Además, hay otra emoción que cuesta mucho a los seres humanos, que es la de la incertidumbre. Pero en realidad mi vida va a ser mejor sin consumo. En un primer momento uno no lo sabe. Es normal que tenga la duda. Entonces, aprender...
A gestionar esas emociones, a ir llenando ese vacío, aprender a tolerar el, oye, poco a poco vamos probando, vamos haciendo esas renuncias, porque dejar de consumir no es solo dejar la sustancia, es dejar un estilo de vida. Si yo solía beber en el bar...
A lo mejor ahora, aparte de renunciar al alcohol, tengo que dejar de ir al bar. Y eso es un cambio importante. Aprender a gestionarlo, aprender a que efectivamente al principio va a generarnos un malestar, pero que a medio y largo plazo va a ser para bien, porque vamos a poder llenar esos vacíos y esas circunstancias de otra manera. Y aprender a que somos capaces...
de tolerar esa frustración porque somos fuertes y que somos válidos, y aprender a reducir esas vulnerabilidades no os va a ayudar. En el momento en que el usuario que viene a Caspos Fonsanta aprende a subir su autoestima y a verse válido, y aprende a que esas circunstancias externas que ve como insoportables, pues son incómodas, pero insoportables, ¿no?,
se da cuenta que ya no necesita esas sustancias de las que hacía uso. Luisa Rincón, psicóloga de Casfons Santa, muchísimas gracias por habernos acompañado una vez más en los estudios de Radio Cornellà, hablándonos de cómo gestionar estas emociones, sobre todo en personas que sufren adicción. Y, como siempre, ha sido un placer escucharte hablar y te agradecemos que hayas venido a la radio.
Muchísimas gracias por invitarme y aquí estoy a vuestra disposición. Pues te deseamos que vaya todo muy bien y nos vemos en la próxima sesión dedicada al Cas Fonsanta una vez al mes. Siempre contamos con los profesionales del Cas Fonsanta de Cornellà.
Són les dues. Ara comença a Ràdio Cornellà Era Vinil. De dilluns a divendres de 2 a 5 de la tarda.