logo

Entrevistes

Les entrevistes dels Serveis Informatius de Ràdio Pineda, amb Maria-Josep Hernàndez i Pep Basart. Les entrevistes dels Serveis Informatius de Ràdio Pineda, amb Maria-Josep Hernàndez i Pep Basart.

Transcribed podcasts: 23
Time transcribed: 5h 3m 11s

Unknown channel type

This graph shows how many times the word ______ has been mentioned throughout the history of the program.

L'entrevista. Ara parlem de salut amb la col·laboració del Departament de Salut de l'Ajuntament de Cornellà, el Centre d'Atenció a la Salut Sexual i Reproductiva, ASIR, el Centre d'Higiene Mental de Cornellà, el Servei d'Atenció i Tractament d'Addiccions Cas Font Santa i els Centres d'Atenció Primària de Cornellà.
Molt bona tarda i benvinguts un dijous més a l'Espai de Salut. Avui ens acompanyen les professionals del Centre d'Higiene Mental de Cornellà, Marian Mesa i Janina Pepe. Buenas tardes a les dues. Buenas tardes. Bienvenides, com sempre, a la ràdio. Una vegada al mes hablamos de temes de salut mental. I avui ens venís a parlar del autoboycott i el superyo, quan els mandats internos ens saboteen.
Nos vienen a plantear qué podemos sabotearnos ante aquellas cosas que queremos lograr o ante el éxito. Es decir, ¿somos nuestro mayor obstáculo?
Hoy, Marianne y Janina nos hablarán sobre el autoboycott, ese llamado síndrome del impostor, del cual seguramente habéis oído hablar, y esos mandatos internos que nos condicionan sin que lo sepamos. Muy interesante el tema de hoy. La verdad es que sí. Sí, todos podemos... Bueno, seguro que más las mujeres que los hombres. En esto yo creo que las mujeres, el síndrome del impostor...
Lo llevamos encima y Janina, a explicarnos un poquito por qué nos traes este tema. Bueno, Mireia, como psicoanalistas, nosotros creo que viajamos en un mundo de profundidades, las profundidades del inconsciente, el poder que tiene eso de lo no dicho.
Esos sentimientos, esos pensamientos o deseos que, aunque nunca son expresados en voz alta, modelan profundamente nuestra existencia y en ocasiones originan una gran angustia que nos acompaña. Muchas veces un paciente viene y vengo, pero no sé por qué vengo. Y es empezar a hablar y nosotras poner esa escucha atenta
Para tratar de ir escuchando eso que él nos está diciendo, pero a la vez nos lo puede decir.
Sí, y en relación un poquito, también en esta línea y en relación al tema del que queríamos hablar hoy, este autoboycott, en realidad es algo que realmente nos pasa bastante a menudo, o más a menudo de lo que creemos. Estamos a punto de lograr algo que deseamos profundamente y justo ahí lo arruinamos, lo postergamos o nos alejamos. Y después ya entra esa pregunta, ¿cómo me ha pasado esto?
Entonces, ¿qué es el autoboycott? Explicarnos, hacernos una definición. El autoboycott sería cuando inconscientemente tomamos decisiones o tenemos actitudes que nos acaban alejando de lo que realmente deseamos o queremos. Sería como una especie de conflicto interno. Es decir, como si una parte de mí quisiera algo y al mismo tiempo la otra parte en silencio lo fuera saboteando.
Bueno, ¿y a quién no le ha pasado? ¿Quién no ha rechazado una gran oportunidad? ¿O se ha alejado de una relación sana, por ejemplo? ¿O simplemente ha ido postergando una decisión clave hasta que ya era demasiado tarde? Y al final acabamos siendo, sí, nuestros propios enemigos, pero sin darnos cuenta. Claro, pero si pensamos en una definición, nos tenemos que preguntar también, ¿pero de dónde vienen estas trabas? Antes...
Yo misma empezaba diciéndolo de estas profundidades del inconsciente y es que desde muy pequeños estamos sujetos a mandatos internos que no son transmitidos, tanto por nuestras figuras de referencia, nuestros padres, maestros luego, pero por la sociedad en general.
Y estos mandatos suelen ser como códigos de lo que es correcto, de lo que es bien visto en la sociedad y de lo que no. Incluso marcando una posición, marcando roles de género o expectativas. Entonces es como que ya nos van determinando de qué manera tenemos que seguir o hacer.
Queda como implícito, ¿no? Lo que pasa es que lo vamos absorbiendo de alguna manera y tenemos que ir pensando de qué manera. Esto que decía María, ¿no? ¿Qué pasa cuando me voy alejando de una gran oportunidad? La estoy viendo, es algo muy positivo, pero ¿por qué? No llego.
Sí, de hecho escuchamos muchas veces frases como no molestes, no destaques demasiado o no te equivoques. Frases que igual con el tiempo se pueden ir sintiendo o incluso convertirse en creencias y mandatos que condicionan, como comentaba ahora ya Nina. Porque al final lo que recibimos, es decir, esas palabras y también lo que no se dice, pero sí se siente, nos marca, se graba...
Y al final se acaba volviendo como esa voz interna que más adelante también podría llevarnos a este sabotaje del que estamos hablando. Y así cuando intentamos avanzar, igual algo dentro de nosotros nos dice, uy, mejor no, o no te lo mereces, o algo va a salir mal si te va bien.
Aquí quisiera poner un ejemplo de algo cotidiano que viví, que todavía creo que al volver a mencionarlo me queda como él tendría que haber dicho. Un domingo en una panadería había un señor delante mío en la fila con un nene de 6, 7 añitos.
Pues la dependienta le estaba dando al señor una bolsa, un paquetito de lo que habían comprado y además le daba un croissant al niño diciéndole que lo comiera en el camino como un regalo para él. Pues el señor iba cargado con varias cosas, tenía que pagar, entonces le dio el paquete al niño. El niño tenía su croissant, intentaba agarrar el paquete, el paquete se le cayó. Un error. Pues el señor inmediatamente responde, es que no sirves para nada.
Entonces, si pensamos en esto que estamos diciendo, ¿qué queda en ese niño? ¿Cómo se inscribe eso? ¿En qué momento está ese niño cuando recibe eso? ¿Qué pasa si ese niño en el futuro quiere hacer una tarea, pero le queda ese no sirve para nada?
¿Cómo se va inscribiendo eso en nuestro inconsciente, en nuestro día a día? Lo hace de cuenta como que no escucho y no pasa nada, recoge el paquete y ya está. Se enfada con el Señor, que no sé si era su familiar o no, pero bueno. Era como un ejemplo muy gráfico de esas inscripciones que vamos teniendo o que van surgiendo quizás, o desde pequeños o que van surgiendo en nuestra vida, que cuando queremos conseguir algo, queremos lograr algo,
Algo interno nuestro o una parte nuestra nos frenó. Sí. Estoy pensando, por ejemplo, en el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. Puesto que está contemplado, se sabe que es alrededor de los cinco o seis años, como ese niño que mencionabas tú, que las chicas empiezan a...
creer que no son tan buenas en matemáticas, en biología, en cualquier disciplina científica. Y es a partir de ese momento que se van alejando más de estas disciplinas porque la sociedad o la educación o la familia o mil razones nos hacen pensar que las mujeres no podemos ser tan buenas en ese área de conocimiento. Y se ha tenido que institucionalizar un día oficial
para que las científicas se acerquen a las escuelas y les expliquen a niños y niñas, pero especialmente a las niñas, que pueden y que ellas han llegado y que tengan referentes, que tengan modelos, porque es de esta manera que podemos sembrar esa semilla en ellas para que realmente continúen adelante y que se sientan capaces como cualquiera.
Totalmente. ¿Cuántas veces o incluso con generaciones anteriores hemos escuchado que estas profesiones de hombres, aquí no vayas, aquí no vas a conseguir trabajo, no te van a aceptar? Y claro, uno tiene un deseo, intenta hacer algo, como decía Marian, pero de repente no lo merezco, yo no puedo, no lo voy a conseguir, no me va a ir bien. Eso va calando. Mucho, mucho.
Bueno, ¿y por qué lo hacemos? ¿No deberíamos estar contentos por conseguir algo que deseamos? Pues Mireia, la verdad es que muy buena pregunta, ¿no? ¿Por qué arruinar algo que queremos? Lo que pasa es que igual la respuesta, digamos que no habría como una única respuesta, porque es algo complejo, un poco como nuestra mente, ¿no? Pero tal vez podamos pensar algunas causas como para abrir el tema. Por ejemplo, igual lo podemos...
No sé, dividir o detenernos en tres posibles causas estaría la ambivalencia, los mandatos internos de los que veníamos ahora hablando y también el superior castigador. Pensemos en la ambivalencia, que es cuando deseamos algo, pero al mismo tiempo nos da miedo, nos da culpa o ansiedad.
Y esa ambivalencia al final puede paralizarnos o empujarnos a actuar en contra de eso que queremos. Por ejemplo, quiero ir a una fiesta, hacer nuevos amigos, disfrutar, pero algo me dice, no vas a encajar, no, esto no te queda bien, mejor no vayas y no voy. Pero mi deseo está, pero me encuentro ambivalente a la hora de accionar.
Los mandatos internos o estas creencias limitantes serían un poco lo que veníamos hablando, como le podría acabar ocurrir al peque del croissant del que nos hablaba Yanina. Los mandatos se instalan y sin darnos cuenta al final podemos terminar actuando un poquito como si fuera verdad. Un no me molestes, no destaques demasiado o estás siendo egoísta, poco a poco se puede sentir como por ejemplo un...
No soy suficiente. Si me va bien los demás, me van a rechazar. Si nunca lo intento, nunca fracaso. Si me alejo antes, nadie me puede abandonar, por ejemplo.
Y el otro que no podemos dejar de mencionar, que incluso lo incluimos en nuestro título de hoy, es el superyo castigador. Si bien este es un complejo muy amplio del psicoanálisis y de la teoría psicoanalítica, intentaremos resumirlo de una forma muy clara para nuestros oyentes. Y es como esa vocecita interna que tenemos que nos regula y nos juzga.
Es como un Pepito Grillo que nos susurra lo que debemos hacer y también nos critica. Entonces, cuando ese Pepito Grillo se vuelve excesivamente crítico, no solo nos impide disfrutar, sino que castiga el simple deseo de querer vivir mejor. Nos dice, no deberías hacer esto, no te lo mereces, mejor cállate, no molestes. Entonces, disfrutar o avanzar se nos vuelve una amenaza. Vaya con el Pepito Grillo. Sí.
Habéis mencionado el síndrome del impostor. ¿Qué es o en qué consiste? Pues creo que a muchos esto les parecerá familiar. El síndrome del impostor sería una forma común de autoboycott. A pesar de los logros, de sentirnos... Es decir, a pesar de todos estos logros, al final sentimos que no nos lo merecemos. Pensamos que fue solo suerte o que...
Temem ser descubiertos como una especie de fraude. Después de lograr algo podemos pensar, por ejemplo, pues no es para tanto o cualquiera lo hubiera hecho mejor o en realidad no estoy a la altura.
Suele aparecer en personas muy autoexigentes, con alto perfeccionismo o con mandatos de no destacar. Y al final esto genera ansiedad, parálisis, miedo a exponerse, por ejemplo, o incluso rechazo de oportunidades. ¿Cuál es el resultado? La procrastinación, el autosabotaje del que vamos hablando hoy y no animarse a disfrutar de los logros. Bueno, bueno, pues que levante el brazo quien no haya sentido el síndrome del impostor.
Creo que los oyentes se estarán preguntando también si se puede evitar el autoboycott. ¿Qué podemos hacer? Nos encantaría darles una receta mágica para poder eliminarlo, pero ya sabemos que no funciona así y con Marian estamos en este espacio siempre tratando de ir reflexionando ante eso que no es del todo voluntario. Por eso es algo complejo.
Así que podemos pensar el autoboycott como un síntoma, es una manifestación de conflictos internos, algo que se saca, no se saca de un día para el otro y diréis dame soluciones o solo problemas.
Entonces, realmente estamos todo el tiempo atravesando por estos conflictos constantes entre lo que podemos hacer y lo que debemos hacer, entre lo que debemos y lo que queremos. Y ahí es donde acabamos siendo nuestro peor enemigo, como decíamos al inicio. Al final siempre solemos hacernos la misma pregunta, ¿por qué me pasa esto?,
Y aunque no sea una receta mágica, ahí la pregunta clave que nosotros planteamos sería ¿qué tengo que ver yo en esto que me pasa?
Es decir, el primer paso sería detectar tal vez que se repite, porque esto es algo que se suele ir repitiendo bastante. Después poco a poco ir transformándolo en nuevas preguntas. No se trata de dejar de hacerlo a la fuerza, sino de empezar a preguntarnos ¿qué parte de mí está teniendo miedo? ¿Qué intento evitar? ¿Qué historia estoy repitiendo? Al final...
No sé si ahora podemos mencionar una frase de Gandhi, os la voy a leer, que igual es como una propuesta también reflexiva.
que decía, cuida tus pensamientos porque se convertirán en palabras, cuida tus palabras porque se convertirán en acciones, cuida tus acciones porque se convertirán en hábitos y cuida tus hábitos porque son tu vida. Y tal vez, ya que estamos con esta reflexión, no sé si podemos despedirnos planteando una pregunta a los oyentes. ¿Qué pasaría si hoy empezaras a no interrumpir lo que te hace bien?
Bueno, pues nos quedamos con esta reflexión y os agradecemos, María Mesa y Yanina Pepe, psicólogas del Centro de Higiene Mental de Cornellà, que una semana más nos habéis acompañado en los estudios de Radio Cornellà. Muchas gracias a las dos y hasta la próxima. Gracias, Mireia.